El Rincón de la Lechuza

Miguel Ángel de Quevedo 34

Entre Lombardo Toledano y Av. Insurgentes Sur

Col. Hacienda De Guadalupe Chimalistac

Tel. 5661 5911

Horarios:
lun-dom 13 h-1 h.
Precios: $ 200 - $ 300
Formas de Pago:
TC: Visa Mastercard
Efectivo
Sitio Web
Generos : Mexicana
Servicios: Abierto en Domingo, Cena después de las 23 horas, Comida de negocios, Ideal para grupos grandes, Estacionamiento cercano, Servicio de banquetes, Servicio a domicilio, Servicio para llevar, Internet Inalámbrico, Ambiente familiar, Cumpleaños, Para ver deportes
El Rincón de la Lechuza. / https://www.facebook.com/pages/El-Rinc%C3%B3n-de-la-Lechuza/486330344819980?sk=timeline
Quién sabe qué tienen los tacos de este lugar que siempre hacen que uno regrese. También puede ser el morbo que despierta saber que aquí se puede encontrar a personalidades de la farándula y el mundillo intelectual (rockstars, actores, pintores, escritores y modelos wannabe). Sea como sea, el rincón de la lechuza abrió en 1971 y su fama se debe a ese ambiente cálido, informal y familiar que brinda a quienes lo visitan.
 
La decoración ha evitado las falsas pretensiones, pues el local es muy sencillo y conserva ese aire setentero que lo hace muy acogedor. El menú incluye los típicos tacos al pastor (que aquí es muy jugoso y ligeramente doradito), de bistec, de costilla, de chuleta, de hongos, de nopales y de rajas, que se preparan en un mismo comal; quizá a eso se deba su buen sabor, ya que van con el gusto de la grasita acumulada durante todo el día.
 
Algo para destacar es que hacen sus tortillas de maíz en el momento, por eso siempre saben bien y están calientitas. Además sirven tacos de higaditos, que no se encuentran en cualquier lugar, y aquí son muy solicitados, sobre todo después de la media noche. ¿El secreto? Son tan tiernos y los cortan tan finamente que el sabor (fuerte, sí, pero si los acompañas de una potente salsa de molcajete y gotas de limón el resultado es alucinante) se puede apreciar bastante bien, cosa que no sucede cuando te los sirven enteros, pues hay que aceptar que el aspecto no es muy agradable.
 
En México hay un lema muy sabio: “Taco que cierra, no es taco”, y en esta taquería lo saben, así que jamás te servirán un taco que parezca muestra. Las salsas cumplen un papel fundamental cuando se trata de tacos y la verde que preparan ahí es adictiva: pica mucho y tiene bastante cebolla (si vas con tu novia o novio, por favor ¡respeto!), pero se disfruta igual. El servicio se defiende bastante, a pesar de que casi siempre hay mucha gente. Si después de los taquitos todavía hay un lugar en tu corazón, éntrale al café de olla, que está preparado con piloncillo y lo sirven con los asientos que se forman después de horas y horas de hervir. Y ya de plano entregados a la gula, acompáñalo con un flan o una jericalla. Éste es un lugar que vas a extrañar hasta tu siguiente visita.