Nuestros días de escuela primaria estuvieron marcados por los juegos que emprendíamos con nuestros amigos durante el recreo en los 90, ¿te acuerdas?

Cada inicio escolar aviva el recuerdo aquellos años de infancia que si bien no regresarán, sí nos traen gratos momentos de añoranza.

Así era la hora del recreo en los 90

No importa a qué grupito pertenecieras, esa media hora de recreo era oro puro después de varias horas en la butaca resolviendo multiplicaciones, sumas de fracciones, dictados y ejercicios de gramática.

Aquí te presentamos un top de los juegos y momentos en los recreos noventeros.

Reta de tazos

Había de todos los niveles, pero la neta es que nunca faltaba el clavado que tenía todas las colecciones de tazos en turno y además era buenazo en las retas.

Algunos principiantes le agarraban rápidamente a la onda, otros, de plano solo éramos espectadores que esperábamos las rondas finales para saber quién se coronaría como el campeón.

Duelo de pokemones

¡Uffffff! Cómo olvidar los pokemones que vendían afuera de las primaria. Había que estar atento de las novedades que traían nuestros proveedores, porque no faltaba el vivo que nos quisiera madrugar en un parpadeo.

La modalidad de la reta variaba: iba desde derribar con canicas o pelotitas al contrincante o con ligas improvisadas para atacar al rival. Lo importante era respetar las reglas de modo que la pelea fuera justa y sin trampas.

Futbol improvisado

No en todas las primarias nos dejaban jugar con balones porque podíamos provocar accidentes o golpear a alguien sin querer, así que el viejo y confiable balón improvisado no podía faltar: una botella de frutsi o refresco relleno de basura, ¡la gloria!

A veces lo complicado era determinar los límites de nuestra cancha y, por supuesto, las porterías. ¡Ah! Claro, las reglas también eran importantes, nada de andar jaloneando al contrincante. Uno podía ser brusco, pero nunca desleal.

Historias, relatos y otros inventos

Para todos había actividad sana y divertida durante el recreo en los 90. Las pequeñas ruedas que se hacían al margen del patio para narrar historias acerca de seres sobrenaturales o conspiraciones escolares eran parte de lo cotidiano en nuestros años de primaria.

¿Cuáles eran tus anécdotas favoritas para compartir con tus amigos?

Comelitones

Si bien la hora del recreo en los 90 era para salir a jugar, muchos aprovechaban ese lapso para disfrutar tranquilamente y sin presiones el lunch que mamá enviaba.

Algunos eran muy compartidos y hasta llegaban a darte un par de bocados de su sándwich, empanada o ensalada.

Había otros que de plano se lanzaban directo a la tiendita escolar a ver qué chuchería se echaban en un par de minutos para aprovechar el tiempo restante en alguna reta, partido o juego con los cuates.

Álbumes coleccionables

Si algo solía despertarnos emociones encontradas eran los álbumes noventeros. Sailor Moon, Dragon Ball, el mundial en turno, Pokemon fueron artículos de discordia en aquellos años.

Si eras de los afortunados en sacar la estampa de oro, aquella que medio salón buscaba desesperadamente en los sobrecitos de 10 piezas, aguas porque no faltaba el gandalla apañador.

Sin duda el recreo en los 90 era el momento indicado para aplicar el trueque masivo de estampitas con los amigos y desconocidos de otros salones.

El resorte

Cerillo, mantequilla, gallo y cuanto nombre se nos ocurriera marcaba el nivel de experiencia en este juego. La dificultad aumentaba de acuerdo a las habilidades superadas de cada participante.

Si alguien lograba dar brincos insuperables que parecían rebasar toda capacidad humana, la sorpresa no se hacía esperar en los espectadores. ¿En qué nivel te quedabas?

La cuerda

“Chile, mole y pozole” resonaba en las letanías una vez que los osados entraban a brinco pelado de la cuerda que parecía no parar. Algunos eran bastante ortodoxos en sus saltos, pero no faltaban los temerarios en aventarse hasta con dos cuerdas al mismo tiempo.

Sin miedo al éxito le entraban de dos, tres y ¡hasta de cuatro saltarines! Ahora ya la pensaríamos a esta edad, no vaya a ser que nuestras rodillas nos lo reclamen en unas horas.

¡Las traes!, Encantados, Stop!

Si lo que nos faltaba cuando salíamos al recreo en los 90 era tiempo. La variedad de juegos para convivir y pasarla chido con nuestros amigos no tenía límite.

Declaraciones de guerra de cualquier tipología (coches, flores, lugares comida, animales), corretizas masivas que se armaban entre diferentes bandos, juegos de rondas y más alimentaban la diversión que se veía opacada con el sonido de la chicharra que marcaba el fin del recreo.

Después de este recuento, ¿qué otros juegos y actividades te gustaría compartirles a tus chilanguitos para que los aplicaran en sus recreros?

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