Todos estamos expuestos a vivir una experiencia desagradable mientras degustamos nuestros alimentos, pero ¿qué debemos hacer cuando encontramos fauna nociva, como cucarachas en restaurantes de la CDMX? Chilango conversó con comensales, empleados y autoridades para saber cómo actuar en caso de estar en una situación así.

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Al masticar aquel pedazo de carne, Marta sintió una consistencia rara y un sabor extremadamente agrio. Al retirarse el bocado con ayuda de una servilleta se percató de que había mordido una cucaracha. Esto ocurrió hace seis meses en un restaurante de la colonia Condesa, en la alcaldía Cuauhtémoc. Después de dos horas de discutir, el gerente y dos meseros le ofrecieron disculpas y le devolvieron su dinero. ¿Qué harías tú si viveras una experiencia similar?

Tanto los insectos, como los roedores, aves, gatos e incluso los perros “pueden llegar a convertirse en vectores potenciales de enfermedades infecto-contagiosas”, advierte la Norma Oficial Mexicana Prácticas de higiene para el proceso de alimentos, bebidas o suplementos alimenticios NOM-251-SSA1-2009. Por este motivo, todos estos animales son clasificados como “fauna nociva”.

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Sin embargo, a pesar de todas las medidas de protección que implementan los establecimientos para erradicar la fauna nociva, resulta difícil mantener un establecimiento completamente libre de animales, sobre todo cuando hay algún parque, coladeras o depósitos irregulares de basura cercanos, confiesan trabajadores de restaurantes entrevistados por Chilango.

Por eso, la NOM-251, en su disposición general 5.1.3, establece: “Las puertas y ventanas de las áreas de producción o elaboración deben estar provistas de protecciones para evitar la entrada de lluvia, fauna nociva o plagas, excepto puertas y ventanas que se encuentran en el área de atención al cliente”.

 “Es un riesgo muy alto que los alimentos estén en contacto con la fauna nociva”, comenta Ángel González Domínguez, director de la Agencia de Protección Sanitaria de la Ciudad de México (APS-CDMX). “En general, los efectos se derivan de microorganismos como virus y bacterias, sin considerar aquellas intoxicaciones por veneno de alacranes o abejas”.

El problema con la fauna nociva, como las cucarachas en restaurantes de la CDMX, es que pueden transmitir hasta 200 bacterias distintas, las cuales provocan diversos malestares y padecimientos, siendo la diarrea y la fiebre los síntomas más comunes, de acuerdo con datos de la APS-CDMX, dependencia de la Secretaría de Salud, que trabaja en coordinación con la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).

“Estos microorganismos producen diarrea, paludismo, enfermedades respiratorias, o enfermedades muy específicas como la criptococosis (infección pulmonar), la leptospirosis (fiebre, dolor muscular, vómitos) y la salmonelosis, que es como la anterior pero más grave. Si no son atendidas de inmediato, estas enfermedades posibilitan la muerte”, advierte González Domíngues, quien además de médico, es especialista en Salud Pública.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica a la fauna nociva como “vectores”, pues transmiten sus parásitos al ser humano, mediante la contaminación de alimentos y agua, o por estar en contacto directo con ellos, principalmente con aquellos que no son domésticos. 

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¿Qué hacer si encuentras cucarachas en restaurantes de la CDMX?

Foto: Cuartoscuro.

La Agencia de Protección Sanitaria de la Ciudad de México es la única dependencia capacitada para suspender o clausurar establecimientos mercantiles por incumplir la NOM-251, la cual castiga la falta de saneamiento en los procesos de control, producción y comercialización de alimentos. Por eso, es importante que realices la denuncia ante esta dependencia, y posteriormente ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco). Vayamos paso por paso.

Lo primero que debes hacer si encuentras cucarachas en restaurantes de la CDMX o eres víctima de la fauna nociva o te sale un cabello es tus alimentos, es tomar evidencia: fotos y videos de la zona específica, por ejemplo, del platillo, la mesa, las paredes, ventanas, baños, cocinas, pasillos, techos, jardines, etc. 

El siguiente paso es ponerte en contacto con la APS para levantar la denuncia correspondiente. Esto lo puedes hacer a través de su perfil en Twitter o por correo: [email protected], especificando la fecha y el domicilio exacto del establecimiento. También puedes comunicarte al número telefónico 5038-1700, extensión 5811, donde atenderán tu queja de lunes a viernes de 9 am a 8 pm.

Una vez que hayas contactado a la APS, debes llegar a un acuerdo con los trabajadores del lugar, según indica el artículo 92 de la Ley Federal de Protección al Consumidor

“Los consumidores tendrán derecho, a su elección, a la reposición del producto o a la devolución de la cantidad pagada, contra la entrega del producto adquirido, y en todo caso, a una bonificación, en los siguientes casos (…) Fracción II. Si el bien no corresponde a la calidad, marca, o especificaciones y demás elementos sustanciales bajo los cuales se haya ofrecido o no cumple con las normas oficiales mexicanas”, en este caso, la NOM-251.

Si el personal del establecimiento se niega a realizar una compensación y reacciona de manera agresiva, puedes pedir ayuda a la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), y levantar la denuncia —ahora sí— ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), a través del teléfono 5568-8722, de lunes a viernes, en un horario de 9 am a 7 pm, o por correo electrónico a [email protected], donde deberás adjuntar la evidencia.

En caso de no ser atendido por estas instituciones, recuerda que el fundamento legal de incumplir con la NOM-251 se refuerza con el Artículo 1o., Fracción I, de la Ley Federal de Protección al Consumidor: “La protección de la vida, salud y seguridad del consumidor contra los riesgos provocados por productos, prácticas en el abastecimiento de productos y servicios considerados peligrosos o nocivos”.

Por lo tanto, los policías tienen la obligación de llevar a los implicados ante un Juez Cívico para levantar y formalizar la denuncia, por el incumplimiento de los fundamentos anteriores. Y será el juez, quien decida cómo procede la demanda. Por eso, te repetimos, es muy importante que tengas evidencia de los hechos. 

Recuerda que ninguna ley prohíbe grabar o tomar fotos en espacios públicos, y privados, siempre y cuando el consumidor esté documentando una falta administrativa o un hecho que atente contra su salud o seguridad, en este caso, las cucarachas en restaurantes de la CDMX.

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La vista desde la cocina

Foto: Cuartoscuro.

Mikel Alonso, uno de los chefs más reconocidos de la gastronomía mexicana, considera que los restaurantes siempre deben distinguirse por la higiene y la pulcritud interna, es decir, la de sus trabajadores, como por la externa, que incluye a sus instalaciones y procesos de saneamiento. 

“Si llega a suceder (una mala experiencia) debe haber compensación económica y emocional. La mejor manera de entablar una compensación es dando el primer paso. Nosotros nunca vamos en contra del cliente. Lo que hacemos es apapacharlo. Automáticamente nos ponemos de su parte, no lo ponemos en duda. Es la mejor manera de avanzar”, confiesa.

Cuando un comensal se queja por cabellos o fauna nociva en su plato, los trabajadores deben retirarlo, ofrecer otro platillo y devolver el dinero, recomienda Mikel, quien ostenta cada año el Distintivo H, reconocimiento que otorgan la Secretaría de Turismo y la Secretaría de Salud a establecimientos que cumplen con los estándares de higiene y servicio, como lo indica la Norma NMX-F605.

“Siempre pueden suceder cosas, ya sea por contaminación o cambios climáticos. Por eso los trabajos de fumigación son obligatorios. Todos somos responsables del servicio y la limpieza. En este país casi no tenemos visitas de sanidad. En Europa, cada dos o tres meses toman muestras y las analizan. Aquí, como esto no sucede, debes tener más responsabilidad en el higiene”, agrega el chef.

Para Diego Pérez, “según el sapo es la pedrada”, es decir, conforme a la situación se encuentra una solución. “No es lo mismo un cabello a una cucaracha o una rata, pero de cualquier forma se les da un reembolso”, explica.

Diego es dueño, gerente y cocinero de un restaurante en la colonia Condesa, donde argumenta: “Todo el tiempo hay fauna nociva, por eso colocamos trampas en la entrada y fumigamos cada 15 días, porque las cucarachas están en todos lados, se alimentan de cualquier cosa. Es muy difícil evitar que entren, porque están hasta en los paquetes de alimentos. Por eso desinfectamos absolutamente todo. En el caso de las ardillas (como hay muchas áreas verdes alrededor) plantamos un árbol de higos, entonces llegan y se los comen, nunca entran”.

A pesar de lo que puedas pensar, los comensales no son los únicos afectados cuando viven la amarga experiencia de encontrarse con cucarachas en en restaurantes de la CDMX. En una ocasión, a Julián Hernández, mesero desde hace 15 años, lo hicieron pagar la comida de una mesa entera (8 personas), debido a que los comensales acusaron que habían encontrado una cucaracha en uno de los platos. Aquella tarde del 23 de agosto de 2018, en un restaurante de Polanco, Julián tuvo que pagar cerca de 1,800 pesos de su bolsillo, pues el dueño del establecimiento le atribuyó la culpa y se desentendió del problema.

“Esto es bien sabido entre los meseros, que somos nosotros quienes terminamos pagando el plato, literal. A nosotros nos culpan de todo, cuando esa vez, le habíamos advertido al dueño meses antes que había una plaga y nunca quiso pagar una fumigación. Cuando tratamos de evidenciarlo nos echó a todos, a los meseros, al gerente y hasta al cocinero”, recuerda Julián.

Actualmente, Julián trabaja como gerente en un establecimiento de Santa Fe, donde obliga a sus meseros y cocineros a traer el cabello corto, usar cofia, revisar puertas y ventanas antes de abrir, revisar la comida antes y después de lavar y desinfectar, pero sobre todo, a darle la razón a los clientes, aun cuando sean situaciones que no dependan de sus procesos de saneamiento, pues asegura que siempre existe la posibilidad de que entren cucarachas en restaurantes de la CDMX.

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Prevención y verificación

“Nosotros visitamos, informamos y capacitamos a los manejadores de alimentos. En este año hemos dado cerca de 20 mil constancias de haber cursado este taller de manejo higiénico de alimentos”, asegura Ángel González, quien agrega que las quejas por fauna nociva han disminuido en los últimos años. 

Para corroborar la afirmación, Chilango solicitó la información de cuántas quejas o denuncias se han recibido por este concepto. En respuesta, la APS contestó que por el momento no tienen la información precisa y se comprometieron a registrarla y recabarla para darla a conocer en los próximos meses.

“En ocasiones cuando hay situaciones de riesgo muy altas, suspendemos los servicios, clausuramos los establecimientos, y solo se vuelven a abrir hasta que resuelven todos los problemas de la verificación que realizamos. Es un trabajo muy intenso, pero por eso siempre nos vamos a los establecimientos de alto riesgo detectados en nuestras bases de datos ”, explica el funcionario.

La base de datos que utilizan, detalló, se conforma de las denuncias ciudadanas y de verificaciones previas, en las que se registran las irregularidades de un establecimiento, para después realizar la investigación con mayor profundidad.

“También salimos todos los días a campo, en las alcaldías, en las colonias, a los mercados, para hacer acciones de verificación sanitaria, y es así como identificamos establecimientos de riesgo. Pero la fuente más importante son las denuncias de los ciudadanos que tuvieron algún problema o sufrieron alguna enfermedad”, concluye el titular de la APS-CDMX.

Ahora que ya sabes cómo actuar si vives una (amarga) situación de este tipo, será más fácil que te salves de ser reconocido como el siguiente #Lord o #Lady.

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