Los cambios demográficos, sociales y económicos, no solo afectan el estilo de vida de los chilangos, también se ven reflejados en las causas de defunción, pues, aunque se han incrementado la prevención y cura de ciertas enfermedades, también evolucionan otros padecimientos.

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Seis de la mañana, amanece nublado con una llovizna en Ciudad de México. Al salir rumbo al trabajo, un viento helado congela los rostros de los chilangos, quienes minutos después se sumergen a los hornos humanos del transporte público, donde las chamarras y bufandas –antes apreciadas– se convierten en estorbo para esquivar los ríos de gente. 

Ya en la oficina, poco a poco va subiendo la temperatura: para la hora de la comida el aire acondicionado y ventiladores están a su máxima potencia. No es suficiente para mitigar el calor. Sin embargo, al momento de regresar al hogar, habrá que combatir el golpe de frío y lluvia. Al día siguiente, los estornudos se hacen presentes. 

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Actualmente, agriparse es algo cotidiano para los capitalinos; no obstante, en 1950 la gripe y neumonía eran la principal causa de muerte para los habitantes de la Ciudad de México.

De acuerdo con el artículo “Panorama epidemiológico de México, principales causas de morbilidad y mortalidad”, publicado en la Revista de la Facultad de Medicina de la UNAM en 2016, las causas de defunción se han modificado y actualmente las enfermedades crónicas ocupan los primeros lugares. 

“Estos cambios en los patrones de mortalidad coinciden además, con el período de crecimiento económico del país, con el incremento del salario mínimo y con la mejoría en las condiciones sanitarias de la población, así como con la aplicación de programas específicos de salud, como el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), el Programa de Vacunación Universal (PVU) y los Programas Nacionales de Control de las Enfermedades Diarreicas y de las Infecciones Respiratorias Agudas”, señala el estudio.

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En 1922 las primeras causas de mortalidad correspondían a enfermedades infecciosas o transmisibles y este patrón se conservó hasta la década de 1950, cuando se comenzó a observar una transición en las causas de muerte, ya que las enfermedades crónicas o no transmisibles comenzaron a posicionarse en los primeros lugares, situación que ocurre hasta la fecha.

De acuerdo con datos del Inegi sobre la Evolución de las principales causas de defunción de la Ciudad de México, las enfermedades del corazón fueron el principal motivo de muerte de los chilangos de 1980 a 2016, mientras que entre 1960 y 1970 ocupaba el lugar seis y cuatro, respectivamente, mientras que, en 1950, ni siquiera figuraba entre las 10 razones por las que perdían la vida los capitalinos. 

No obstante, el tabaquismo, el colesterol elevado y la hipertensión arterial –presentes entre los chilangos– son factores que influyen en el desarrollo de las enfermedades isquémicas del corazón y las enfermedades cerebro-vasculares.

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El incremento de muertes se ve más alarmante en el caso de la diabetes mellitus. La enfermedad apareció entre las 15 principales causas de defunción en 1960 –cuando fue la posición once– y no ha dejado de subir peldaños. Para 1970 fue la décima causal de muerte en CDMX; para los ochentas, la octava; pero en los noventas brincó hasta la tercera posición y a partir del año 2000 se colocó como segundo motivo de fallecimiento.  

La diabetes no solo es reflejo de los pocos cuidados que tenemos los chilangos en nuestra salud, también es una alerta económica para el país, pues hasta 2014, las principales causas de mortalidad corresponden a enfermedades no transmisibles, lo cual implica que cada vez habrá mayor número de personas de la tercera edad demandando atención y cuidados sanitarios.

Entre los padecimientos que han aumentado figuran los tumores malignos, que pasaron de ser la sexta causa de muerte en 1950 a tener un repunte en 1990 cuando se posicionaron como la segunda causal de fallecimiento, hasta establecerse como el tercer motivo de morir de 2000 a 2016. 

Tan solo el cáncer de mama ha tenido un incremento constante de incidencia y mortalidad entre las mexicanas mayores de 25 años de edad en las últimas tres décadas. Entre 2000 y 2013, la incidencia de la enfermedad aumentó de 10.76 a 26.1 casos por cada 100 mil mujeres, convirtiéndose en la enfermedad oncológica más frecuente en las mujeres del país debido a que se diagnostican 27 mil 283 casos al año, es decir, casi 75 al día.

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Otro padecimiento que presentó una evolución fue la cirrosis. En 1950, dentro de las causas de defunción, la cirrosis del hígado, colelitiasis y colecistitis se posicionaron como el cuarto motivo por el cual los chilangos perdían la vida. En la década siguiente sólo se mantuvo la cirrosis en la misma posición.

Sin embargo, para 1980 a la cirrosis se le sumaron otras enfermedades crónicas del hígado como quinta causa de muerte, lugar que mantuvo hasta 2016. 

Los padecimientos en el hígado son asesinos silenciosos, pues el daño hepático es de lenta evolución, ya que pueden pasar hasta 20 años antes de que el paciente identifique el malestar; por ello, los especialistas recomiendan prestar atención a síntomas como fatiga, debilidad, falta de apetito, saciedad temprana, pérdida de peso, dolor en la parte superior derecha del abdomen, episodios de fiebre y náusea, comezón, moretones, así como piel y ojos amarillos.

Dentro de la evolución de las enfermedades, también podemos observar la aparición y desaparición de algunos males. Las enfermedades por virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) brotaron en la CDMX en 1990, colocándose dentro de las 15 causas de defunción del Inegi de la actualidad. 

En tanto, el sarampión, que fue la décima razón por la que los capitalinos fallecieron en 1950 y el motivo trece en 1960 y 1970, dejó de figurar en la década de los ochenta. Sin embargo, expertos en inmunización de la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertaron sobre el alarmante aumento de los casos de sarampión en todo el mundo, que achacaron a fallos en los programas de vacunación y creencias falsas en torno a éstos como los grupos antivacunas.

Actualmente, las incidencias globales se ha triplicado, tan solo a mediados de este año se superaban los 360 mil casos a escala internacional y se han declarado brotes en el continente americano –como Brasil y Venezuela– donde el sarampión se consideraba erradicado.

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Así, habrá nuevos males que los ciudadanos tendremos que enfrentar. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que para el año 2050 la primera causa de fallecimientos será por resistencia microbiana, la cual se debe en gran parte a que las personas continuamente se automedican y compran cualquier antibiótico.

La resistencia antimicrobiana se presenta cuando las bacterias generan mecanismos de renuencia a los antibióticos de uso común. Cuando una persona se infecta con una bacteria que presenta esta resistencia, se incrementan los riesgos de complicaciones de mortalidad, pues existe una mayor probabilidad de que se complique la infección y esto lleve a la muerte.