Las cinco placas de Gustavo Díaz Ordaz que retiraron del Metro no están en la basura, tampoco las vendieron al fierro viejo, pero sí están junto a un montón de refacciones y herramientas.

Estos objetos fueron llevados al almacén de los talleres de Zaragoza, del Sistema de Transporte Colectivo, en donde permanecerán resguardados a la espera de que alguien presente una propuesta para decidir qué hacer con las placas, detalló a El Universal Rodolfo Mondragón, vocero del Metro.

Aunque estos letreros ya no volverán a las estaciones de este transporte en donde permanecieron por décadas, actualmente se encuentran resguardados en el taller que es utilizado para guardar refacciones y herramientas para uso del STC.

“No requieren cuidado especial, sólo están sobre tarimas, envueltas en una película de plástico”, dijo el funcionario.

Por si alguien estaba interesado en comprarlas, les tenemos malas noticias, ya que Mondragón aclaró que estos objetos son propiedad del Metro y no estarán a la venta en ningún momento, sin embargo sí se analizará las propuestas para llevarlos a otros sitios.

Las placas de Gustavo Díaz Ordaz tienen un peso aproximado de 220 kilogramos cada una y miden 1.20 por 2 metros. Para su retiro y resguardo se necesitó el apoyo de 15 personas y un montacargas.