Un dios salvaje

Cuando el teatro pierde civilidad

Cuando se conjunta un reparto dúctil, una dirección meditada y cuidada hasta el detalle y un texto inteligente, ¿qué resulta? La gran experiencia teatral. Y eso es Un dios salvaje.

La obra de Yasmina Reza incide profundo: hace casi una arqueología de la violencia contenida. Vayamos por partes. Nuestro cerebro es como una cebolla: está estructurado en varias capas. La primera se conoce como “cerebro reptiliano”, luego viene el “mamífero” y al final el neocórtex. Las dos primeras son violentas y dominantes. La última –la más reciente– nos hace civilizados.

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Ludwika Paleta. (Luis Ortiz Vargas)

Y en esos momentos de tensión entre las reglas de convivencia social y la “animalidad” reside la clave para entender el teatro de Yasmina Reza. Para esta dramaturga francesa, seguimos siendo una punta de salvajes apenas sujetados por las reglas. Si aflojamos la cadena, seguro nos lanzamos a la yugular del prójimo/próximo.

Por estar tan llena de estas tensiones es que Un dios salvaje es un texto peligroso. Y como toda comedia que se respete, sin actores con un manejo fino de las emociones, no podría ser. Por eso la elección de Mónica Dionne (Verónica), Ludwika Paleta (Annie), Flavio Medina (Álan) y Rodrigo Murray (Miguel) es afortunada.

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M?nica Dionne y Flavio Medina. (Luis Ortiz Vargas)

Cada uno lleva al límite su personaje sin ningún temor, de la mano de un director que los ha invitado a arriesgar. Porque sólo con atrevimiento se puede abordar el enfrentamiento de cuatro personajes estresados por las exigencias de convivencia y cortesía en el mundo contemporáneo.

Y hacerlo en clave de comedia es todavía más exigente: aquí es donde Javier Daulte, director, logra mostrar su buena mano otra vez. Daulte es un director argentino quien junto con Daniel Veronese (Mujeres soñaron caballos y Gorda), ha renovado la escena barcelonesa con su poder para transmitir emociones e ideas a través de su trabajo con los actores.

 

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Ludwika Paleta. (Luis Ortiz Vargas)

Ocesa Teatro lo ha traído a México para dirigir la versión mexicana de Un dios salvaje y Daulte ha logrado el milagro de contener la proclividad de los actores nacionales de hacer de la comedia una “payasada” (oh, triste influencia de la TV) y abordan personajes de risa a pesar de su desolación.

Para cuando esta rebanada hiperrealista de vida termina, uno aplaude de pie porque la experiencia ha sido gozosa. Pero los actores, Daulte y Reza saben que nos hemos reído de un retrato salvaje por exacto.

Un dios salvaje

De Yasmina Reza
Dirección de Javier Daulte
Con Mónica Dionne, Rodrigo Murray, Ludwika Paleta y Flavio Medina
Centro Teatral Manolo Fábregas
Teatro Fernando Soler
Velázquez de León num. 31, col. San Rafael
Jueves 8:00 pm, viernes 7:30 y 9:30 pm, sábados 6:00 y 8:00 pm y domingos 5:30 y 7:30 pm.
VIP $450
Orquesta $400
Preferente $350