La ilustradora Valeria Hipocampo nació en la Ciudad de México en 1989. Creció en un fraccionamiento, uno de esos conjuntos de casas enormes y parecidísimas entre sí, con vida de barrio inexistente, pero siempre anheló estar rodeada de construcciones y edificios que puedes ver y visitar como los del Centro: bulliciosos y cargados de historia.

“Mi infancia fue un tanto solitaria y mi mundo comenzó a crearse ahí, incluso el que sigo dibujando hasta hoy. Precisamente ese lugar bajo la cama, los cajones y armarios, fueron rincones dentro del imaginario de mi casa en los que inventaba microcosmos, porque me parecían lugares hermosos por su pequeñez, como una casa dentro de otra casa, en un infinito habitable”.

De niña, la ilustradora Valeria Hipocampo quería ser bióloga. Su interés por la vida se enfocó en lo visual, en las formas y anatomías animales y vegetales, sus colores. Le gustaba replicar obras famosas y el mar. Piensa que el mundo de lo visual fue su primera referencia. Los símbolos y significados los encontró ahí: en lo que miraba y lo que la miraba.

Dibujar fue su manera de continuar con ese mundo de forma mucho más personal. De ahí su interés por la ilustración, por los universos que se pueden crear en los libros a partir de la conjunción de dibujo y texto.

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La ilustradora Valeria Hipocampo y la feminidad sagrada

En relación con su libro Sagradas, de reciente publicación, comenta: “Aunque tenía ya varios años interesada en las deidades femeninas y la mitología que las envuelve, el proceso de escritura fue muy intenso, maravilloso y extenuante a la vez: leer e investigar todo el día, durante más o menos tres meses, sobre la feminidad sagrada en muchas culturas ancestrales. Lo principal fue lograr condensar la historia, no sólo de la deidad en sí, sino de la cultura a la que pertenece, sin perder el sentido poético y el vínculo entre imagen y texto”.

La mitología ha influido su forma de leer e interpretar los símbolos que utiliza. Cree que su obra tiene un poco de las películas de Jan Švankmajer. También la han marcado la ligereza en la poética de Yukio Mishima, la sencillez de los haikus y el dramatismo de las letras de Fiona Apple.

La ilustradora Valeria Hipocampo sueña mucho con agua, desde pozos, lagos y ríos hasta mares tempestuosos. Su estudio está lleno de luz. “Luz en su forma más literal —indica—, vespertina y dorada. Por lo demás, siempre tengo una taza de té al lado: no puedo trabajar sin beberlo. Mis mascotas, perro y gato, rondan mi mesa de trabajo, y también flores, siempre flores”.

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Más sobre la ilustradora Valeria Hipocampo

Diseña y practica tatuajes handpoke, en los que utiliza aguja a mano, sin máquina, de línea y punto negro. Luego de cuatro meses de suspender su labor con los tatuajes, debido a la pandemia, lo retomó. También está escribiendo su segundo libro, una novela que incluye sueños, viajes y una diosa.

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Trabaja en encargos de ilustración personal con mucha carga sentimental para quienes confían en lo que hace. Entre otros proyectos, la ilustradora Valeria Hipocampo realizó la portada de la edición turca de Breve teoría del viaje y el desierto, libro que contiene seis relatos del escritor español Cristian Crusat, de la editorial Kalem Kültur.

Valeria Hipocampo Sagradas, Plan B, 2019. IG: @_Hipocampo