Los juegos favoritos de la redacción

¡Feliz día del niño!

Niños ya no somos (la más pequeña de la redacción es Fer, con 24 añitos), pero claro que recordamos con cariño nuestra infancia (hay quienes seguimos tirándonos al suelo mientras hacemos berrinche o a los que la leche no les hace ni cosquillas, a sus más de 30, así pasa). Este 30 de abril nos pusimos nostálgicos y recordamos aquellos juegos y juguetes que nos hacían pensar que no había mañana, como ahora nos pasa con las borracheras.

Estos son los juegos que más extrañamos.  

Pepe Castillo: “En mis tiempos no había más que Atari, pero no era mi juego favorito para nada. Para mí, lo bueno era la bici cross; ponía una rampa de madera en el jardín de la casa y me la pasaba saltándola con mi bici, que era una ¡¡¡súper Magistroni Cross!!!

Ale Jarillo: “Mi juego favorito era el resorte, también era buena para el brinco, desde chiquita. Y mi juguete favorito eran las Barbies, tenía todas las que podía tener, pero mi favorita era una llamada Barbie Model Magic porque movía sus bracitos y su carita era hermosa”.

Chere. Ok, al decir esto se hará evidente que pertenezco a una generación lejana a la de Hugo: amaba jugar con los niños de mi cuadra: con las niñas, resorte (yo también era buena para el br…, ja, no caeré en el albur). Con los niños, jugábamos policías y ladrones, o bulldog (todos corríamos de un lado a otro y alguien iba atrapando uno a uno). ¡Lo más divertido era correr pa’ que no te alcanzaran! 

Sandra: Era muy fan del avioncito y del “Declaro la guerra en contra de mi peor enemigo que es…”. Era muy divertido brincar y correr y calcular cuántos pasos grandes y cuántos pequeños debías dar para alcanzar la meta. Y cómo olvidar que hacía pasteles de lodo con los primos. Ah, pero a pesar de que recuerdo esos con mucha nostalgia, y a pesar de que mi avalancha y yo éramos una misma, la verdad es que el que más me gustaba era uno que jugaba con mi hermano, quien era dueño de muchos cochecitos a los que se les abrían las puertas, decíamos que sus canicas eran una familia y ahí iban todos felices, viajando de aquí para allá en sus camionetas y carros antiguos, juajua. Ahora, de grande, amo menear el hula hula.  

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Jugando con tierrita (Getty Images)

Ale Leglisse: Mi juguete favorito son los patines. Los primeros me los trajo Santa (o sea mi papá porque Santa no existe) y cambió mi vida. Desde entonces he tenido de todo tipo: de cuatro ruedas, de tres, en línea, de hielo,  hasta de calcetín. Jugaba con mi amigos de la cuadra a echarnos de las bajadas más empinadas y a brincar obstáculos. Ahora, ya un poco más grandecita, voy a Cuemanco y CU a echar carreritas con mis amigas forevers. 

Fer: Yo coleccionaba Barbies y amaba cortarles el pelo porque según yo tenían mucho calor. También me encantaban las muñecas de papel, y por alguna extraña razón siempre jugaba a que eran niñas huérfanas. Tuve muchos Playmobil, y de esos mis favoritos eran el set de la escuelita y el del rancho de ponies. 

Marino: Desde que tuve el FIFA 95 para el Sega CD se ha vuelto mi juego favorito de toda la vida. Las consolas han cambiado después de ya 18 años (tsss) pero el juego sigue siendo el mismo: FIFA. Lo sigo jugando y creo que lo seguiré jugando hasta que sea un anciano que blasfema a la pantalla cada vez que pierde un juego. Cuando me aburría del FIFA no había como llevar el fut del mundo virtual al real y era así como después de pasar cuatro horas frente a la pantalla pasábamos otras cuatro horas pateando un balón incansablemente, la ventaja de que siempre fui portero era que yo jugaba todo el tiempo ya fuera gol para o en un partido en el que nunca salía de cambio.  

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Niños videojuego (Getty Images)

Juan Carlos: Cuando era niño no me gustaban tanto los juguetes, era más bien de salir a jugar a la calle, correr, rasparme y sudar. Me aburría pasar tiempo sentado en mi cuarto, supongo que por eso mis padres decidieron regalarme la famosísima avalancha. ¿La recuerdan? Un curioso artefacto que imitaba las bondades de un auto, con la diferencia que no tenía acelerador y debía usarse en lugares inclinados para poder avanzar. Afortunadamente, mi calle era como una pequeña colina así que podía salir a jugar en mi avalancha sin ningún problema. Brincaba escalones, esquivaba vecinos a toda velocidad (que en ese entonces eran unos 10 km por hora) y me divertía por horas. Y como todo lo bueno, la diversión se acabó cuando por azares del destino la avalancha no aguantó mi peso en uno de esos saltos legendarios y se rompió. 

Andrea: Yo coleccionaba unos osos que se llamaban paddington bear, me fascinaban y jugaba mucho con ellos, también tenía muchos legos y cabbage patchs, Barbies no porque mi mamá me las prohibía, decía que generaban estereotipos completamente erróneos de la belleza y de cómo debía verse una mujer. El resorte y el avión eran mis juegos favoritos al aire libre. 

Iván: A mi la verdad me gustaba jugar al doctor con mis vecinitas y mis compañeras del kinder. No me pregunten por qué, pero era un médico excelente. 

Javier: Para jugar en la calle, lo que más me gustaba era el futbol, con mis amigos y primos. En cuanto a juguetes, el primer Nintendo, Mario Bros y Zelda, sobre todo.

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Niño (Getty Images)

Juan Luis: Yo tuve mucha suerte. Mis mejores amigos desde siempre han sido mis dos hermanos. Nos pasábamos horas jugando en el patio de nuestra casa (que… sí, era particular). Me acuerdo que tenía una rampa larga, y desde ella nos empujábamos por turnos con una vagoneta roja Radio Flyer. Por supuesto que nos caímos, raspamos y reímos muchísimas veces. Era nuestro avión, nuestro camión de carga, nuestro autobús de tours y ¡hasta nos sirvió de mini-alberca cuando la llenamos de agua! Creo que ya no la venden en México, pero hace poco encontré una miniatura en una tienda. Siempre sonrío cuando la veo sobre la repisa de mi librero. 

Gynna: Es un poco complicado elegir un sólo juguete favorito de mi infancia ya que tuve por lo menos tres. Mi colección de Barbies, con las que inventaba historias. Mi colección de trastes de cocina, con los que me sentía ama de casa y lo que mejor me salía eran los pasteles de lodo. Y finalmente las muchas pelotas que tuve cuando aprendí a jugar fútbol, una de las mejores experiencias de mi vida. 

Vero: Me encantaba jugar resorte con mis vecinas, en alto grado de dificultad, ya saben, aquella combinación extrema de movimientos con las piernas, ja. Pero también me hizo muy feliz mi primera bicicleta, me sentía dueña del mundo porque ya podía ir a cualquier lugar en ella (como a las tortillas, jeje). Y no quiero dejar fuera mi primera ‘consola’ de videojuegos, mi NES, fue un regalo de cumpleaños de mis papás y, a partir de ese momento, descubrí la diversión (y el dolor) a través de mis pulgares.  

Héctor: Podía pasar horas jugando futbol con los vecinos que jugando congelados o cualquier otra cosa que implicara correr junto con un montón de niños. Aunque también podía pasarme horas con el NES. 

Hugo: Mi “juguete” favorito de la infancia era el Nintendo Entertainment System. Y bueno, va entre comillas porque no es propiamente un juguete, pero de que me dio muchísimas horas y días de felicidad, de eso no hay duda. Gracias a él no sólo me divertí, sino que aprendí inglés, conocí el mundo, conviví con mis amigos y con mi familia. Aún tengo un crush con él bien cañón. 

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Polly Pocket (Getty Images)
Melissa: Fui súper girly: amaba mis nenucos y tenia una guardería en la sala de mi casa. Mis favoritas eran las Polly Pockets, hasta que las hicieron más grandes y mataron el chiste. Eso sí, me encantaba jugar con cochecitos y los G.I. Joe de mi hermano mayor que secuestraban a mis Barbies con todo y coche rosa. Andar en bici era obligado. 

Romina: Yo como siempre he sido buena con las manos (jojojo). Mis juguetes preferidos eran dos. El primero es el favorito del mundo mundial, lo conozco ahora como rompecabezas numérico, es un clásico. Tenías que poner en orden los números, o figuras. El otro es un futbolito de balines, tan simple como llevar la pelotita de balín a la otra portería. =)