El regreso de un ídolo

Morrissey, como el buen vino

Según la definición del diccionario un ídolo es la imagen de una deidad, objeto de culto…

Ayer, Morrissey hizo honor a la definición, demostrando que más allá de ser un gran músico es un verdadero ídolo.

La noche arrancó con Kristeen Young, cantante estadounidense que ha sido la telonera de la gira Norteamericana de Mozz. A lo largo de media hora,   la cantante complació a algunos asistentes, entretuvo a muchos otros y confundió a la mayoría.

Su peculiar estilo que combina un poco de todo recibió comentarios mezclados; unos le chiflaban y aplaudían, mientras otros simplemente la ignoraban. Después de interpretar varias melodías experimentales en su teclado, mientras beats programados sonaban de fondo y hacía lucir su voz, se despidió y llegó la hora de recibir al exlíder de The Smiths.

Conforme el reloj se acercaba a las diez, un telón que cubría todo el escenario servía como pantalla para proyectar videos de las bandas favoritas de Morrissey, desde Brigitte Bardot y Serge Gainsbourg hasta los New York Dolls.

En punto de las diez de la noche cayó el telón y se reveló el ídolo y su banda. Comenzaron con fuerza: “I Want the One I Can’t Have”, inmediatamente la gente se empujó para acercarse a Morrissey al mismo tiempo que saltaban al ritmo de la canción.

Antes de que siquiera pudiéramos respirar, Mozz lanzó otro éxito, “First of the Gang To Die”. Los brincos, empujones y gritos desbordados de pasión no se detuvieron. Apenas habían pasado dos temas y ya se había ganado a la audiencia.

Siempre ha existido cierto dramatismo asociado con la música de Morrissey y The Smiths, pero en vivo el término drama recibe una nueva definición. El cantante inglés es un maestro del arte de interpretar en vivo, cada movimiento y expresión facial va perfectamente sincronizado con cada palabra, más que ser un cantante parece un poeta sintiendo lo que dice o un actor ofreciendo su mejor actuación.

A eso hay que agregarle una gracia innata, un toque encantador y pequeños detalles, como las veces que gruñe o la forma en la que extiende y pronuncia la “R”. Todo eso hace que la presentación sea toda una experiencia. “Black Cloud” fue el claro ejemplo de esto donde, haciendo uso de las luces y simulando el sonido del trueno con la batería, Morrissey creó su propia micro tormenta en el recinto.

La reacción de los fans era verdaderamente sorprendente, cada que Mozz se agachaba o acercaba para tocar a un fan, la emoción se esparcía, casi como si fueran tocados por un ser divino. Cada que veía directamente alguien del público o coqueteaba desabotonándose o desfajándose la camisa, éste se volvía completamente loco de emoción. Una reacción que sólo un personaje de su tamaño podría lograr.

Esto llevó a que antes de interpretar “Maladjusted”, Mozz se detuviera a decir: “I am home, I am home, I am home”. Logrando que toda la gente gritara al unísono y a todo pulmón. Al terminar “You Have Killed Me”, su tecladista -de origen colombiano- tomó el micrófono para pedir al público que gritara por Morrissey y para contar lo contento que estaba el cantante de volver a México.

La velada continuó con “Meat is Murder”, uno de los momentos más intensos de todo el concierto. Una luz roja invadió el escenario mientras, en el telón detrás de Mozz y su banda, se proyectaba un video que mostró las diferentes formas en que se matan y tratan a los animales destinados al consumo humano. La canción se extendió más de lo normal, tiempo que el intérprete usó para salir del escenario y dejar a su banda jammeando, demostrando un gran talento.

Una buena parte de la audiencia quedó horrorizada, pero esto no detuvo a Morrissey. Cuando volvió al escenario presentó a su banda, nos sorprendimos al enterarnos de que uno de sus guitarristas es de origen mexicano.

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Morrissey (@El_Plaza_ y Oscar Villanueva)

Llegó “Everyday is Like Sunday”, el momento clímax del concierto: fue cantada por todos los asistentes. Desde los que se encontraban en el balcón hasta los de la primera fila, todos corearon con fuerza cada palabra, creando así un momento verdaderamente inolvidable. Durante este tema, también aprovechó para acercarse a sus fanáticos y recoger dos cartas que se colocó en el pecho; agradeció nuevamente desatando sonrisas por doquier.

El momento más emotivo llegó cuando, alumbrado casi por una sola luz, Morrissey interpretó una conmovedora versión de “I Know It’s Over” de The Smiths, desatando lagrimas en más de uno de los integrantes de la audiencia. Para continuar interpretó una nueva canción titulada “Scandinavia”, el baterista de su banda tocó un gigantesco tambor y un gong hizo retumbar el recinto.

Ya se veía el fin de la noche, para cerrar esta primera parte del set interpretó “Speedway”, que de pronto se detuvo a la mitad para dejar a obscuras al cantante y su grupo, mientras el público coreaba “Morrissey, Morrissey” con todas su fuerzas. Las luces regresaron y terminaron la canción, el exvocalista de The Smiths se quitó la camisa y la aventó a la audiencia: el público luchó para obtener un pedazo de la prenda.

Los gritos hicieron que regresara al escenario para cerrar la noche, ahora usando una especie de playera de manga larga dorada y brillante. El cantante y su banda interpretaron una emotiva y poderosa versión de “Still Ill” que dio fin a la velada con Mozz.

El inglés agradeció y se despidió de México, logrando una afectuosa respuesta por parte de la audiencia.

El público se rehusaba a creer que ese era el fin y por más de 15 minutos gritó el nombre del cantante y “otra, otra”, cosa que no dio resultado, decepcionando a más de uno. Y es que si hay algo que criticar, es que el concierto duró sólo una hora con diecisiete minutos y si tomamos en cuenta la extensa trayectoria de Morrissey bien pudo haber tocado un par más.

A pesar de la corta duración, el concierto fue un intenso viaje por la discografía del intérprete y su exbanda. Con todo esto se comprobó que, como un buen vino, Morrissey sólo mejora con los años.

Setlist:

I Want the One I Can’t Have

First of the Gang to Die

When Last I Spoke to Carol

I’m Throwing My Arms Around Paris

You’re the One For Me, Fatty

Black Cloud

Maladjusted

You Have Killed Me

One Day Goodbye Will Be Farewell

Meat is Murder

Everyday is Like Sunday

All the Lazy Dykes

Ouija Board, Ouija Board

I Know It’s Over

Scandinavia

Speedway

Still Ill