Los peores discos del 2013…a la fecha

Grandes decepciones musicales

Especial

El 2013 ha sido un gran año para la música. Ha habido una gran cantidad de estrenos, lanzamientos y regresos. Pero cantidad no es sinónimo de calidad. Así como han salido grandes joyas como el debut de Savages, o el regreso de Black Sabbath, hay discos que nos decepcionaron o nos dejaron con una sensación de vacío.

Ya hicimos nuestra lista de los mejores discos del 2013 hasta la fecha, ahora toca a el turno los peores discos del año. Nótese que no se refiere únicamente a que son malos por carencias musicales, sino porque nos decepcionó el disco por la calidad y renombre de los artistas.

10. Random Access Memories – Daft Punk

Probablemente a muchos les sorprenderá leer el nombre de Daft Punk en una lista de los peores discos de este año hasta la fecha, sin embargo no fue una decisión tomada al aire. Y es que el Random Access Memories es un disco que causó una gran euforia. Incluso cuando escuchamos el sencillo ‘Get Lucky’ nos quedamos con la boca abierta. Pensamos que sería el disco del año, de la década, de la historia. Claro, con un plan de mercadotecnia tan perfecto, cualquiera caería en la trampa.

Cuando vimos los pequeños anuncios de Saturday Night Live corrimos a iTunes para hacer el pedido y, finalmente, cuando pudimos escucharlo completo nos dejó una sensación de vacío indescriptible. Cambiaron. Pero ese no fue el problema, eso era un elemento lógico. Son Daft Punk, ellos marcan la línea de la música. 

En los 90 y los 2000 fueron los artistas más creativos, de eso no hay duda. Los videos que contaban historias, y la gran ‘Robot Rock’ son parte de la cultura popular. Ellos cambiaron el camino de la electrónica y el pop en general. 

Para este disco contaron con las colaboraciones de grandes nombres de la música como Nile Rodgers, Giorgio Moroder, Julian Casablancas y Pharrell Williams. En primera instancia parecía un disco de primer nivel. Pero el resultado es una simple muestra de que Daft Punk puede hacer lo que quiera. Lanzaron un disco de funk, menos beats y más guitarras. Menos novedad, más hype.

A pesar de que en cuestiones de producción el trabajo es espectacular, tirándole a perfecto, RAM tiene un sello que no logró conmover a sus fans de antaño. Es un disco que pareciera ser una rola de aproximadamente una hora, con grandes momentos como las intervenciones de Pharrell, pero hasta ahí. 

Sin embargo, debemos admitir que los robots lograron su cometido: ahora son súper estrellas y ocupan el trono de la música. Tienen la batuta y deciden cómo se hace la música, a qué suena y cómo se vende. En eso, son los maestros. La locura llegó al grado de lanzar muñecos de acción, condones, línea de coca-cola y más accesorios. Es peligroso que su plan comercial nos recuerde al usado por KISS. 

Ojalá este haya sido un disco de transiciones y el próximo vuele nuestras cabezas. Lo necesitamos. 

9. Mosquito – Yeah Yeah Yeahs

Este año Fever To Tell, disco debut de los YYY cumplió 10 años de su lanzamiento oficial. Y ahora, más que nunca, pareciera que está siglos de distancia. El primer trabajo de los neoyorquinos atrajo la atención de todos por su gran energía, actitud, rapidez y suciedad. Contaba la leyenda que Karen-O no sólo se dedicaba a lucir los atuendos diseñados por Christian Joy, sino que era, en sí, un show digno de admiración. Sudaban gritaba, confrontaba al público y cantaba temas que invitaban a perder la calma y brincar como locos. Eso era lo interesante de los Yeah Yeah Yeahs. Eran lo que una banda de rock tenía que ser.

Ahora, diez años más tarde la sensación de peligro, de excitación y, sobre todo, de euforia quedó atrás. Ya no son un suceso, ya no son peligrosos. Por el contrario, son predecibles, trillados. 

Mosquito es la primera decepción que nos provocan los YYY. Sus demás trabajos son muy buenos desde el Show Your Bones hasta el It’s Blitz!. Pero ahora, con Mosquito dejaron mucho que desear. Los atuendos de Karen tienen más personalidad que el disco. Dejaron atrás los increíbles riffs furiosos de Nick para utilizar coros al mero estilo gospel. Canciones que para cualquier otra banda resultarían muy bien, sin embargo, para Karen y compañía, se quedan cortos. Nos hace pensar que carecieron de imaginación en esta producción.

Ellos no necesitan grandes producciones para hacer enormes canciones y el Fever To Tell es la muestra de ello. Quizá si se enfocaran a producir música de forma minimalista lograrían crear obras gigantes.

8. Volume 3 – She & Him

Zooey Deschanel es la mente maestra detrás de She & Him. Ella escribe todas las canciones y -evidentemente- está a cargo de la estética de la banda. Es la gran sensación en los medios. Desde su papel en 500 días con ella hasta el personaje que desempeña en la serie New Girl, muestra que le sienta bien ser el centro de atención. 

Cuando un actor decide tomar el camino de la música corre un gran peligro: todos relacionarán su trabajo en pantalla con lo propio en estudio. Este es el caso de Descanel, quien a través de su carrera se ha encargado de hacer de sí misma un personaje de ficción. Es la típica mujer americana de ojos azules, vestidos floreados y sonrisa ingenua que rompe los corazones de quien la mira con admiración. 

El problema es que en Volume 3 no sale del personaje. Sigue siendo la misma ficción. Con letras como ‘I could’ve been your girl/and you could’ve been my boy y videos musicales al mero estilo 500 días con ella pierde cierta credibilidad y, francamente, se vuelve una propuesta monótona. 

7. Empire Of The Sun – Ice on the Dune

Sólo basta con ver los atuendos de EOTS para darse cuenta que sus pretensiones son altas: quieren ser grandes, llenar estadios y ganar fama. Y, claro si una canción tan pegajosa como ‘Walking on a Dream’ es interpretada por un par de hombres vestidos como personajes salidos de algún videojuego, seguramente llamará la atención del mundo. Y así lo hizo. Lograron ser famosos e, incluso, Jay-Z los invitó a grabar con él para The Blueprint 3. Misión cumplida.

Desde el lanzamiento de Walking in a Dream a la fecha pasaron 5 largos años en los que estuvieron de gira constantemente presentándose en escenarios cada vez más grandes. Ahora, con Ice on The Dune, proponen un sonido más convencional que está, evidentemente, dirigido a crear una base de seguidores tan grande que puedan llenar estadios. Y no es que esto sea algo malo, lo que sí lo es que la música no sintetiza sus aspiraciones.

Ice on The Dune es un álbum flojo. Es un material perfecto para escuchar en el antro mientras todos bailan levantando sus copas y el hielo seco inunda la pista de baile. No es un disco que cambiará la historia de la música, por el contrario, es un disco que probablemente será olvidado a unos años de su lanzamiento.

http://www.youtube.com/watch?v=hKCYbHgas3c

6. Beta Love –Ra Ra Riot 

Para este disco y tras siete años de carrera, la banda  neoyorquina decidió trabajar con Dennis Herring  -productor de Modest Mouse y Elvis Costello para ofrecer un trabajo más maduro y propositivo tal y como lo fue The Rhumb Line en el 2008. Sin embargo, cayeron en la trampa e hicieron un disco que no sólo no superó la expectativas, no las cumplió. 

Quizá sea la búsqueda de un nuevo sonido ahora que Alexandra Lawn, chelista del grupo, abandonó la banda, o la inquietante forma de consumir música de esta época que nos vuelve más exigentes con el trabajo de las bandas y su música debe capturarnos inmediatamente, o será inevitablemente olvidada. No estamos seguros, sin embargo, escuchando atentamente el disco completo, se puede apreciar una conexión muy tenue entre  sintetizadores y letras. Por momentos parece más una mezcla al azar que una composición musical.

5. Comedown Machine – The Strokes

Comedown Machine nos provoca una gran pregunta: ¿Esto es todo? Y es que es imposible dejar de sentir que el espíritu de quienes hace más de una década fueron nombrados como los ‘salvadores del rock’, se ha ido. 40 minutos son suficientes para cuestionarnos el futuro de los Strokes. 

Tras el fracaso de Angles, Comedown Machine llegó para confirmar nuestras sospechas: The Strokes están en apuros. La banda no está en armonía y se nota. No existe una conexión real entre el trabajo de Julian Casablancas y el resto de la banda. Incluso, algunos señalan que el disco suena más a la continuación del Phrazes For The Young que a un álbum de The Strokes. Quizá tengan razón.

‘All The Time’ esboza la calidad de los primeros trabajos de la banda y es, probablemente, la mejor canción del disco. El resto, se queda en el camino. Aunque, es necesario recalcar que The Strokes se enfoca en explorar sus posibilidades sonoras en vez de quedar con el sonido de siempre como lo han hecho bandas legendarias como Ac/Dc que han sacado el mismo disco, con el mismo sonido, infinidad de veces. Al menos The Strokes están exentos de ello.

Quizá ese sea el problema sea que RCA los tenía amarrados con un contrato de cinco discos. Quizá, como a muchos de los grandes, las demandas de la disquera estaban haciendo que la creatividad quedara estancada. Esperemos que esta sea la razón y, ojalá cuando saquen material nuevo, regresen a la genialidad que los distinguió.

4. Uncanny Valley – Midnight Juggernauts

Uncanny Valley es un disco flojo que se siente fuera de foco. La lentitud del disco no sólo no logra hipnotizarnos con sus beats cardiacos, sino que le restan atención al trabajo y provoca que sea más fácil ser distraído.

Con este disco los Midnight Juggeranauts dejaron en claro que no tienen interés alguno en ser parte del mainstream, sino que buscan explorar sus posibilidades como compositores. Y a pesar de esta gran virtud el disco continúa la misma línea que sus trabajos anteriores. No nos sorprende. No nos impacta.

Sus momentos más brillantes (creativamente), irónicamente son los más oscuros  (musicalmente) y aunque Uncanny Valley tiene muchos de ellos, no tienen la fuerza suficiente para levantar el disco.

3. Planta – CSS

La banda que tomó el nombre de una frase que dijo Beyoncé durante una entrevista lanzó un disco que ya nos nos emociona tanto. Ese sonido electro-punk que nos invitaba a bailar como si nada importara se fue, tal vez debido a la partida de Adriano Cintra el único hombre de la banda.

A pesar de contar con la producción de David Stiek de TV on The Radio, hay algo en Planta que no logra convencernos. Con este disco, pensamos, no es necesario un gran análisis. Simplemente es un trabajo plano con esbozos de genialidad que se quedan en eso. 

2. Save Rock & Roll – Fall Out Boy

Cuando una banda como Fall Out Boy se atreve a titular su disco nuevo ‘Save Rock & Roll’ puede significar dos cosas:

a. Son demasiado arrogantes y no están conscientes de su lugar dentro de la escena musical.

b. El álbum es espectacular.

Tras escuchar el disco, no cabe duda que la respuesta correcta es la primera. Fall Out Boy fueron famosos en la primera década de los 2000 por canciones como ‘Sugar We’re Going Down’, ‘Dance, dance’, entre otras que los posicionaron como la banda más exitosa dentro del emo/powerpop. Era música para adolescentes sin mayor pretensión y eso es lo que los hacía buenos en su propio género. 

Ahora, después de 4 años de descanso, decidieron regresar a la escena, un lugar donde ya no tenían lugar. Aceptémoslo. La música siguió avanzando y el sonido de Fall Out Boy dejó de ser relevante. Las bandas de su escena evolucionaron, exploraron más sonidos, o desaparecieron. Pero, por supuesto que Patrick Stump y Pete Wentz no se conformarían con desaparecer y decidieron sacar un disco titulado ‘Save Rock & Roll’.

 El gran problema es que la música no concuerda con el título. Sus temas tienen composiciones más cercanas al trabajo de Michael Jackson que al de The Who (por mencionar una banda de rock). Si fue una idea irónica, no nos gustó el chiste; si fue una nueva declaración de lo que debe ser el rock, no la compartimos.

http://www.youtube.com/watch?v=574fa2KkYpU

1.Love Lust Faith &#43 Dreams Album – 30 Seconds to Mars

El puesto número uno tenía que ser para uno de los discos ‘conceptuales’ más pretensiosos del año (no es coincidencia que Empire Of The Sun estén en la misma lista). Y es que Jared Leto y su necesidad de crear conceptos de todo es algo que no logramos entender muy bien.

La carrera de 30STM empezó con el pie derecho. Su disco homónimo presentaba buenas promesas de una carrera musical que estaba sorprendiendo al mundo. El concepto espacial de la banda estaba claro. No hacían falta explicaciones. 

Poco después, con A Beautiful Lie empezaron a experimentar con gritos y ambientes más pretensiosos, sin embargo, funcionaba bien. No sobraba nada, sólo el maquillaje de Leto nos distraía, pero nada grave. 

Con This Is War pasaron totalmente desapercibidos. Dejaron de ser relevantes (si alguna vez lo fueron) y empezaron a ser una banda del montón. Hacían canciones con letras francamente malas, videos que parecían satisfacer la necesidad de reconocimiento artístico de Leto y música que no emocionaba.

Con LLF&#43D dieron el siguiente paso hacia atrás. Lanzaron un disco que aburre. Está lleno de experimentos innecesarios e injustificados que sólo emociona a sus fans más entusiastas. El primer track del disco se titula ‘Birth’, una gran obviedad para una banda como esta. La rola suena a escenas de películas no a música. Quizá ese sea el problema: 30 seconds to mars no es una banda en realidad es un concepto que emerge de la mente de Jared Leto. Un intento -forzado- de crear ‘arte’ donde no hay sustento. La prueba de ello es la voz femenina que repite constantemente el título del disco. 

En resumen este es un material que abusa de elementos innecesarios, exagerados y forzados. Tiene algunos momentos buenos, pero la pretensión de Leto y sus letras opacan el trabajo musical. Su ego estorba en todo momento.

http://www.youtube.com/watch?v=GeTfrfiQjOc