Los 20 mejores discos del 2004

Ya cumplieron 10 añotes...

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¿Qué hacían hace 10 años? 

Algunos ya empezaban a tener iPods, pues su exclusividad para utilizarlos con Mac se había terminado. Otros —yo incluido— aún traíamos nuestros Discmans, popularmente conocidos como “Dicsmans” y otros, los más nostálgicos, cargaban con el Walkman que habían comprado años atrás. 

Estábamos por entrar en la mitad de la década y las tendencias habían cambiado muchísimo. Los noventa ya se veían lejanos. Fey y sus donitas en las muñecas ya no eran la onda, Limp Bizkit y su séquito de Nü-metaleros habían perdido el dominio mundial y ahora, gracias a bandas como los Strokes, estaba en auge la ondita de hacer rock. 

Pero limitarse a un género sería inocente, de hecho, el 2004 —a mi parecer— fue uno de los años más prolíficos y memorables para la música internacional.

El mundo estaría por conocer a Arcade Fire, titanes absolutos de lo contemporáneo. Asimismo, Franz Ferdinand lanzaría su álbum debut, junto al segundo de los Kings of Leon, Interpol se coronarían como maestros del post-punk revival con el Antics, Muse (al menos en Estados Unidos) lanzaría el que es su álbum definitivo, Absolution, Morrissey regresaría después de 7 años con un discazo y Brian Wilson, la mente detrás de los genios Beach Boys, por fin lanzaría Smile, el álbum que se esperaba desde su época con la banda. 

Por éstos, y por muchos otros materiales, haremos un conteo —nada fácil— de lo que nos parece lo más destacable del 2004.

Disfruten.

20.- The Fiery Furnaces – Blueberry Boat

Recuerdo que cuando escuché este disco, me pareció extrañísimo pero increíblemente cautivador. Es una mezcla de guitarrazos, pianos y progresiones digitales que hacen, en conjunto, canciones larguísimas e hipnotizantes repletas de letras ensoñadoras. Una joya medio olvidada, de una buenísima banda también medio olvidada. Vale la pena que lo chequen. 

19.- The Streets – A Grand Don’t Come For Free

Mike Skinner tiene una voz inconfundible. Un acento que te hace querer hablar inglés como él lo hace. Es más, si mi vida tuviera que ser narrada por alguien, no me iría por Morgan Freeman, sino por el hombre detrás de The Streets. 2004 sin duda fue el año de su mejor producción, en la que venía “Fit But You Know It”, que seguro recuerdan por el FIFA, una enorme canción que resume bien el aire que tiene todo el disco. Lamentablemente, no existen más.

18.- The Music – Welcome to the North

The Music prometían cosas grandes. En 2002 se dan a conocer y sonaban como la juventud inglesa querían que sonaran. Festivos pero agresivos. Riffs buenos y una voz que a veces gritaba para generar la sensación de ser dueños del mundo. Quizá su furor se quemó demasiado rápido, con la prensa poniéndolos como la gran banda a seguir. El fuego se fue apagando hasta que, en 2011, The Music dejó de sonar. Curiosamente, Robert Harvey, vocalista y guitarrista de la banda, justo después de la desintegración se unió a Mike Skinner en un nuevo proyecto llamado The D.O.T.

17.- Camera Obscura – Underachievers Please Try Harder

Disco lanzado originalmente en 2003, pero en 2004 en Estados Unidos, hicimos medio trampita para incluirlo, pero lo merece. No sé qué les den de comer en Glasgow, pero las bandas parecen crecer con una ternura inherente. Las canciones más bonitas que vas a escuchar en tu vida, están en voces de escoceses (véase: Belle & Sebastian o Travis). Camera Obscura no es la excepción y su trabajo de 2004, es una perfecta combinación para escuchar cuando andemos melancólicos y en la ventana, sólo veamos la lluvia estrellarse… como Bulma en el primer outro de Dragon Ball. 

16.- Madvillain – Madvillainy

La neta no soy nada experto en hip hop, pero hay que darle honor a quien honor merece. MF DOOM y Madlib presentaron un trabajo innovador al hacer canciones cortitas, pocos coros y letras demasiado abstractas hasta para cualquier hermeneuta experimentado. Al pasar de los años, el debut de Madvillain sigue siendo visto como un gran acontecimiento y hasta una figurita de acción tienen. Está bien que hasta Tatiana tuvo su muñeca, pero entendemos las proporciones de cada uno. 

15.- The Go! Team – Thunder, Lightning, Strike

Cuando me preguntan por bandas divertidas, inevitablemente viene The Go! Team a la cabeza. Parecería que juegan mientras hacen música. Y probablemente así sea. Con sampleos bollywoodeanos, hip hop de la vieja escuela y su buena dosis de sintetizadores y guitarras a la Sonic Youth, los nativos de Brighton, Inglaterra, lograron un álbum debut que igual querrás ponerle a tu hijo mientras lo llevas al escuela, o escucharlo a todo volumen en tus audífonos mientras piensas en la belleza de un parque soleado. 

14.- MYLO – Destroy Rock & Roll

Una declaración temeraria para cualquier DJ. Destruir el rocanrol y transformarlo en algo más. ¿Pero en qué? Para Myles MacInnes sólo bastó una computadora y una habitación. Las ventajas de vivir en el nuevo milenio. No necesitas de un estudio de grabación para producir discos que vuelen la cabeza de las personas. Música para bailar y sentirse feliz sin la necesidad de meterse MDMA. Lo que Mylo logró fue básico y sencillo —por la misma naturaleza de su producción—, pero con el pasar del tiempo se sigue sintiendo fresco y agradable, algo que no muchos discos pueden ostentar. 

13.- Wilco – A Ghost Is Born

Probablemente no sea, ni de cerca, el disco más conocido de Wilco. No contiene “Jesus, etc.” ni nada parecido, pero es el trabajo más ambicioso de Jeff Tweedy. Muchos se quedan con la idea de que Wilco es folkcito sencillo, pero es que no han escuchado A Ghost Is Born. Un disco con experimentos como hacer una rola que es puro ruido a partir de los dos minutos y cincuenta y siete de ejecución y, que dura la nada despreciable cantidad de 15 minutos. Una catarsis musical para Tweedy, quien por aquel entonces experimentaba una adicción a la cocaína que se ve reflejada en su trabajo más angustiante y encantador a la vez. 

12.- Elbow – Cast of Thousands

Un caso similar al de Camera Obscura, el disco fue lanzado hasta 2004 en Estados Unidos. Elbow ya tenía un álbum lanzado, pero no todos estábamos acostumbrados a lo épico de su sonido. El título del nombre es una referencia a su show en Glastonbury, en donde precisamente había hordas de miles. Como varios clásicos, el disco necesita varias escuchadas. Con cada paso, vas paladeando el nuevo sabor. El sabor de las leyendas. Elbow es una banda que se ha convertido en una fina manufactura de paciencia (les tomó seis años grabar su primer disco) y calidad. Uno de los productos más exquisitos de la pérfida Albión.

11.- Elliott Smith – From a Basement to the Hill

Una vida miserable puede ser orientada hacia la magnificencia. Condensar la depresión y la melancolía en material artístico, ha sido a lo largo de la historia un recurso que ha desembocado en varios de los mejores trabajos de la humanidad. Elliott Smith era un hombre triste. Sin embargo poseía una voz envolvente y la habilidad para tocar la guitarra y transmitir emociones con cada canción escrita por sus manos. Heredero de Nick Drake, Smith lanzó su sexto disco (del que hablamos) póstumamente, y a la fecha, sigue siendo una declaración inquebrantable de una grandeza que se nos fue pronto y que extrañamos todos los días. 

10.- Muse – Absolution

Mismo caso de Elbow y Camera Obscura, Absolution fue lanzado en el 2004 en Estados Unidos. Hoy en día, Muse sigue dominando cierto sector del mundo. No obstante, para muchos, se han vendido y han preferido la popularidad a la meticulosa construcción de buenos álbumes. Para mí es un poco de los dos. Antes los disfrutaba muchísimo con unos audífonos en mi casa, mientras que sus canciones más recientes, las disfruto más en una fiesta o antro. Depende del enfoque. Lo que es cierto es que Absolution fue la consumación de su grandeza. La declaración definitiva de que Muse estaba para cosas gigantes y que, de hecho, ya las estaban haciendo. 

9.- Brian Wilson – SMiLE

¿Todos los locos son genios, o todos los genios son locos? Para Brian Wilson la pregunta da lo mismo. La locura es una construcción social que va cambiando con los tiempos, pero Brian Wilson no tiene épocas. Es el artífice de una de las bandas que cambiaron el panorama musical y, el tan esperado disco de los Beach Boys que nunca pudo ser terminado, lo fue en 2004. SMiLE suena a lo que se esperaría que sonara. La playa de California jamás fue capturada de manera similar. Cuando escuchas SMiLE, haces precisamente lo que expresa su título y, sin duda, agradeces que el que iba a ser el sucesor del Pet Sounds, viera luz por fin, porque una maravilla así, necesita ser expuesta.  

8.- Air – Talkie Walkie

De Versalles para el mundo, e igual de bellos que los jardines de su ciudad natal, Air sacó en 2004 un álbum. Y digo “un álbum” porque casi cualquier trabajo de Air debe estar en los conteos de lo mejor del año. Psicodélico, espacial, etéreo, progresivo o electrónico, las etiquetas en Air están por demás. Como el aire, están compuestos de distintos elementos que los hacen uno de los duetos más chidos de Francia, con Daft Punk como los maestros del dúo, por supuesto. En Talkie Walkie tuvimos uno de los más finos trabajos de los más recientes años. 

7.- Interpol – Antics

Nueva York es una ciudad de contrastes. Un bajeo profundo y una voz que recuerda a Ian Curtis. El post-punk ha vuelto de la mano de Paul Banks y compañía. Aunque el Turn on the Bright Lights ya había puesto los reflectores sobre ellos, sería el Antics con el que despegarían hasta lo más alto de lo cool. “Evil”, “C’mere” o “Slow Hands” son himnos de los dos mil. La voz de una generación que volvía a temer por su seguridad, que volvía a estar a solas con sus pensamientos y a la cual, la voz de Banks le parecía lo más parecido a una salida. 

6.- The Killers – Hot Fuss

Antes de los Killers, de las Vegas probablemente sólo conociéramos los casinos. Pero en 2004, con uno de los debuts más recordados de los últimos tiempos, surgieron los Killers. Con un Brandon Flowers intentando imitar a sus ídolos The Smiths con letras que hablan de suicidio, y una musicalidad repleta de sintetizadores que te hacían ver brillitos y coros absolutamente pegajosos, la banda de las Vegas nació y conquistó. Se convirtieron en favoritos de una nueva ola de escuchas de “indie” y los himnos contenidos en el Hot Fuss, siguen sonando tan vigentes como hace diez años. 

 http://youtu.be/gGdGFtwCNBE

5.- Kings of Leon – Aha Shake Heartbreak

Desde el campo de Oklahoma, una banda hecha por hermanos y un primo retomaría las raíces del Southern Rock para imprimirles un toque cool. Cuando veías sus videos, escuchabas que tenían cencerro y los riffs crudos de hacía décadas, no pensarías que en 2004 estaban lanzando su álbum debut. Los Kings of Leon todavía no se convertían en los más deseados por las chamacas, pero todos los adolescentes querían imitar su rasgueo y look vintage. “Milk”, “King of the Rodeo o “The Bucket” siguen sonando explosivas, y a varios discos de distancia los Kings of Leon aún gozan de cierto estatus de nobleza.

4.- The Libertines – The Libertines

Una amistad que es más que una hermandad, el talento musical y la inspiración narrativa, pueden crear una de las bandas más emocionantes de la historia. Pete Doherty y Carl Barât se conocieron cuando estudiaban teatro. Formaron una banda cuyo nombre estaba inspirado en el Marqués de Sade y se pusieron a componer. Con influencias punk, garage, indie y el más fino folk, los Libertines hacían poemas con melodías. Pero la grandeza de una banda se ve opacada por los vicios, a Doherty lo comían sus demonios internos y el último de sus dos discos vio luz en 2004. Aún así, dejaron un legado para la historia y, hoy en día, emociona mucho su regreso a los escenarios y, posiblemente, su regreso al estudio. Larga vida a los héroes. Larga vida a los Libertines. 

3.- Morrissey – You Are the Quarry

El ídolo estaba de vuelta después de 7 años. Steven Patrick Morrissey, una de las figuras más polémicas, pero a la vez más amadas de Inglaterra regresaba para deleite de todos. El ex-Smith presentaría You Are The Quarry en 2004 y la neta sorprendería a todos. “First of the Gang to Die” es una obra maestra. Un éxito instantáneo como el que le había hecho falta en varios años. Con el sarcasmo, la crudeza y la belleza de siempre en sus letras, además de una voz impecable, Moz había hecho uno de sus mejores discos desde tiempos en donde escribía junto a Johnny Marr. Su Majestad, estaba en forma, creando algunas de sus mejores canciones y, además, dedicándole a México una canción del mismo nombre en los lados B y eso, hay que agradecerlo. 

2.- Franz Ferdinand – Franz Ferdinand

Todos nos sabemos “Take Me Out”. Conocemos su inicio de memoria y comenzamos a cantar junto a Alex Kapranos en el momento preciso. Es uno de esos hits inolvidables. Sonaba en todos lados. Y no de a gratis. Franz Ferdinand era novedoso pero nostálgico. Era música para moverse, para cantar y para imitar el movimiento de la guitarra. Para corear a muchas voces y maravillarse con lo maravilloso de un álbum que parecía que contenía éxito tras éxito. Un álbum que incluso se llegó a catalogar como art rock, por las influencias de Roxy Music, Sex Pistols, los Beatles o los Rolling Stones que presentaba en un collage perfecto. Una obra inmaculada que a diez años, sigue siendo el impulso de varios saltos y gritos colectivos. 

1.- Arcade Fire – Funeral

La mejor banda en vivo con las mejores canciones en vivo con el mejor público en vivo. Arcade Fire es un espectáculo. Son épicos. Son legendarios. Sin temor a equivocarme, a cincuenta años de su lanzamiento, Funeral seguirá siendo visto como algo revolucionario. Las etiquetas no son válidas con actos únicos y Arcade Fire logró la consagración absoluta con un solo álbum. Hoy, claro, tienen sus detractores. Quizá por el hype tan ardiente que despertaron. A mi parecer, es un hype justificado. Cuando las bandas te hacen sentir lo que los canadienses, no hay por qué escatimar en elogios. Es un álbum perfecto y, sin temor a equivocarme, el mejor de la década pasada. Un disco inspirado en la muerte que, irónicamente, está condenado a vivir para siempre. El mundo conoció a Arcade Fire, y nunca, nunca se volvería escuchar igual.

Un himno dorado.

¿Qué otros discos incluirían en la lista?