Reseña: Destiny

Caprichos, contrastes e ironías

Tuvo que pasar bastante tiempo para que por fin me atreviera a escribir este texto. Y es que no es mi costumbre hablar a la ligera de títulos AAA sin antes haberlos jugado exhaustivamente. Sin embargo, algo me decía que con Destiny tendría que ser aún más precavido y tomarme mi tiempo, ya que se trata de uno de los títulos más hypeados (es decir, con más expectativas) de la historia.

Desde antes de que saliera a la venta, este juego de los creadores de Halo ya era un fenómeno. Lo había probado en el E3 y no me llamó la atención, pero al pasar los meses y al acercarse su lanzamiento, mi curiosidad fue aumentando. Luego vino la beta y mi emoción (a la par de la de miles de personas alrededor del mundo) crecía. ¿Por qué este juego se convirtió en un fenómeno? ¿Por qué todos quieren jugarlo?

Cuando se lanzó jugué solo, luego jugué acompañado… las horas fueron pasando. De pronto recordé que me había tomado demasiado tiempo. Y sí, sí quería tomarme un tiempo para probarlo antes de hablar de él, pero no me di cuenta de que había sido tanto. Pero, ¡eureka!, ahí estaba precisamente la respuesta a mis preguntas: dicen que el tiempo pasa muy rápido cuando uno se divierte y yo, en lugar de ponerme a escribir esta reseña, seguía jugando. Ahí está el detalle. Por algo será.80648

CAPRICHOS

Destiny es un juego caprichoso por parte de Bungie. No puedo dejar de imaginarme a su equipo desarrollador regodeándose como niños a la hora de crearlo y, aún ahora, a un mes y días de haberlo lanzado. Algo me dice que su intención era crear un juego que pudiera pararse por sí mismo gracias a los jugadores, pero al mismo tiempo que ellos pudieran mover cualquier tuerquita para poder cambiarlo por completo. Así de ambiciosos y maquiavélicos me los imagino.

¿Cuál fue el resultado? Bueno, el que esperaba: Destiny no logró estar a la altura de lo que se proyectaba de él y, aunque está lejos de ser un juego fallido, es un título repleto de ironías y contrastes.

Por un lado, Destiny está situado en un universo que aparenta ser vasto y lleno de vida, paisajes, color, cuevas y refugios. Pero por el otro, está repleto de paredes visibles e invisibles que limitan la exploración y vuelven repetitivas las mecánicas.

El título tiene una premisa interesante que prometía una trama emocionante, pero al final resultó vacía, insulta e irrelevante, aunque su soundtrack es impecable.

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Destiny tiene controles y menús amigables y accesibles para todo tipo de jugador, lo que lo vuelve muy adictivo; sin embargo, sus misiones son repetitivas y derivativas, lo cual le resta todo signo de innovación. Irónicamente, es esto mismo lo que lo hace adictivo, porque no hay que buscarle tres pies al gato: camina, dispara, camina, espera a que tu “Ghost” haga algo “rápido”, dispara, dispara, dispara, camina, jefe, dispara muchísimo y cúbrete, fin. Sabes lo que esperas y sabes que será efímero. Si tienes una hora, una simple hora, puedes pasar una misión y apagar la consola con una sonrisa. No necesitas más.80647

IRONÍAS

Técnicamente, el sucesor de Halo tiene un excelente sistema de colisiones y su física es adecuada, pero sus armas son muy parecidas una con la otra y sus variaciones se basan simple y sencillamente en un número que indica qué tan poderosas son. Entre más alto, más poderosa. Así de simplón.

Las misiones son buenas cuando las pasas en solitario pero pueden llegar a ser inolvidables y muy emocionantes si las pasas con amigos. Y todavía más si se atreven a entrar a ellas por debajo del nivel recomendado. El nivel de satisfacción que obtienes al llegar al final es incomparable. ¿Por qué? Es difícil definirlo, pero las misiones de Destiny son tan simples que no basan su éxito en entenderlas sino en terminarlas con tus cuates.

La progresión en los primeros 20 niveles está basada en tu habilidad y en qué tan adicto eres al juego, porque mientras más experiencia acumules, más niveles avanzarás. Sin embargo, cuando llegas al 20 todo se vuelve azaroso: sólo avanzas de nivel si consigues accesorios que te den “luz”. Los puntos de experiencia quedan descartados bruscamente y tu juego ahora se enfoca en conseguir accesorios de “luz” que aparecen cada que al juego se le da la gana cuando matas enemigos o cuando las compras. Algunas veces parecerá que tienes en tus manos muchísima “luz” pero cuando te pones a investigar qué tanta es, te decepcionas. Otras veces no disparas ni una sola bala y cuando te acercas a un enemigo caído resulta que obtienes una de las armaduras más poderosas del juego. Y es sólo para ti. Así, sin haber hecho nada.

Para este punto el juego se vuelve lento y tedioso (si es que te concentras en subir de nivel). Y si no pasaste las misiones de historia en su momento, para estas alturas serán un juego de niños (porque tu nivel ya es superior a 20), incluso en dificultades altas. Las armas siguen saliéndote al azar y no hay trama que te motive a conocer su final. ¿Vale la pena entonces regresar a Destiny?

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Extrañamente, a pesar de todos estos párrafos donde he tratado de evidenciar los contrastes de Destiny, la respuesta es sí. Y es extraña porque no tengo una razón bien definida para sustentarla. A lo mejor porque es adictivo o porque me la pasé increíble jugando con mis amigos haciendo bromas, coordinándonos o sudando (literalmente) para llegar al final. O puede que yo solo estuviera pasando misión tras misión en poco tiempo. Algo hay de eso, pero la verdadera razón no la sé.

El multiplayer es harina de otro costal: sus modos son los mismos de todos los juegos y tiene muchísimos problemas de matchmaking (“emparejamiento”), o sea que rara vez te encontrarás con jugadores de tu nivel (esto es especialmente molesto cuando tienes un nivel bajo, porque te ponen a competir con personajes de nivel superior a 20)… Aunque tienes esperanza, porque si por casualidad te encontraste con un arma súperpoderosa vas a poder derrotar sin problema a monigotes de niveles superiores sin problema. Otra vez el azar, el maldito azar de Destiny.80646

Estar en situaciones tan dependientes del azar contradice todas las convenciones de lo que es un videojuego: a los jugadores nos gusta tener el control (tanto física como metafóricamente hablando). Nos gusta descubrir cómo llegar a la princesa, cómo subir de nivel, cómo obtener las mejores armas, cómo encontrar la salida del laberinto: nos gusta saber cómo podemos controlar el juego o a la computadora. Ése es el reto principal de un videojuego.

Pero en títulos como Destiny, donde muchas cosas ocurren al azar y sin un patrón que nosotros los jugadores podamos desmenuzar y conquistar, todo se convierte en un problema. Y sin embargo, parece que la banalidad de su gameplay, aunado a sus excelentes gráficos y su modo de juego amigable, sigue atrayendo a millones de personas.

Destiny se quedó muy atrás de las expectativas que levantó pero, a pesar de todos sus contrastes, logra con honores cumplir con la misión de todo videojuego: divertir. Y es irónico, porque a pesar de que su azar lo aleja de la naturaleza como tal de los juegos de video, su factor de diversión lo acerca a los jugadores. No hay duda de que este es un juego complejo. Y sigue cambiando gracias a las nuevas campañas que Bungie le agrega, así que éstas no serán mis últimas palabras sobre él.

Calificación: 4 de 5

&#43 Mecánicas de juego adictivas
&#43 Control accesible y amigable
&#43 Gráficos hermosos
&#43 Física realista
&#43 Elementos de RPG
&#43 Gran experiencia multiplayer con tus amigos o tu clan

– Trama insulsa y vacía
– Depende demasiado del azar
– Mecánicas repetitivas y simplonas
– Mundos limitados
– Carece de innovación en sus modos multiplayer

Destiny
Desarrolla: Bungie
Publica: Activision
Consolas: PS3, PS4, XO, 360
Clasificación: T para adolescentes y adultos
Salida: 9 de septiembre 2014

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