Miedo al sonido del vendedor de Camotes

Ñaca, ñaca


¿Por qué nos da miedo?
Porque parece que es el girto de mil quinientos hombres siendo empaladas. Pero aún más tétrico.

Sería peor sí:

Si al final del maldito silbido ese, hubiera una risa tétrica muajajaja.

Para enfrentarla:
Taparte los oídos con las manos, tirarte al piso y mecerte mientras gritas “seré bueno, mamá, seré bueno”.