Lo que significa irle al América

Y tú, ¿lo amas o lo odias (más)?

La Ciudad de México es una de las capitales del mundo con más equipos profesionales de futbol, y uno de ellos es el más querido y, sobre todo, odiado del país: el América.

Desde 1965, este club, que tiene su cuartel general en la zona de Coapa, ha obtenido 11 campeonatos y por sus filas han pasado grandes figuras nacionales e internacionales, como Enrique Borja, Daniel Brailovsky, Cuauhtémoc Blanco, Omam Biyik, Hugo Sánchez y, en fechas recientes, Salvador Cabañas y “Chucho” Benítez, por mencionar algunos.

Propiedad de la televisora más grande de México, es un equipo mediático, su casa es el histórico Estadio Azteca y, cuando juega de visitante, es prácticamente garantía de lleno a donde vaya.

Con grandes rivalidades con otros equipos del DF, como el Cruz Azul y los Pumas, tiene una de las aficiones más leales y singulares del mundo, ya que disfruta de ser odiada por los demás y ha aprendido a aguantar la “carrilla” de todos los aficionados cuando le toca perder algún partido.

Aunque muchos lo odien, es el equipo de la Ciudad de México con más seguidores, títulos e historia -este 12 de octubre cumple 98 años de fundado-, por lo que vale la pena echarle un ojo a lo que está detrás de su leyenda y que tanto orgullo genera en los americanistas.

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Ódiame más (Foto: Cuartoscuro)

Todos quieren ganarle al América…

Aunque un equipo vaya muy mal en la liga, siempre intentará ganarle al América (como ya ha pasado un par de veces en lo que va de esta temporada, curiosamente, con los otros dos equipos del DF) y presumir su triunfo durante toda la semana, como si sumar esos tres puntos lo llevara directo al campeonato, no de México, sino de todo el universo.

Más allá de “ardor”, en el fondo esto provoca en los americanistas un gran sentido de orgullo porque siempre serán considerados como el enemigo a vencer, por lo que el espectáculo en los juegos de su equipo siempre está garantizado.

…todos quieren que pierda el América

A diferencia de lo que pasa con otras escuadras nacionales, los juegos del América pueden ser seguidos también por aquellos que le van a otros equipos, esperando que las Águilas pierdan y así poder regodearse con la victoria de otro.

Entre otras cosas, esto provoca altos ratings en la televisión (como el de la final América-Cruz Azul del año pasado, que reunió a una de las audiencias más grandes de toda la historia de la televisión mexicana y que fue un partido que, curiosamente, iban perdiendo los de Coapa casi todo el tiempo, aunque al final logró obtener el campeonato), muchas páginas de análisis en la prensa y una gran cantidad de trending topics en las redes sociales, por lo que los americanistas son el foco de atención durante los 90 minutos que dura el partido.

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Ódiame más (Foto: Cuartoscuro)

Lo que es un hecho es que, gane o pierda, los partidos del América no pasan desapercibidos, lo que deja satisfechos a los americanistas y calienta a muchos de sus rivales.

Dicen que ‘compra árbitros’

Es una de las acusaciones más comunes del futbol mexicano, pero también una de las más infundadas y el lugar común favorito de muchos rivales para explicar una derrota.

Lo cierto es que, al menos en tiempos recientes, nunca se ha documentado algún acto de corrupción del América en el que se involucre al cuerpo arbitral, directivos o a jugadores, sino que, más bien, es una leyenda urbana alimentada por algunos capítulos oscuros en los que se ha visto involucrado el conjunto de Coapa.

Uno de ellos, que quedó en la memoria de muchos que ya eran aficionados al futbol en 1985, fue cuando las Águilas y los Pumas disputaron una final que, por un experimento del reglamento que se hizo en esa temporada, se fue a un tercer partido de desempate, el cual se tenía que jugar en una cancha neutral, por lo que se llevó a cabo en el recién inaugurado estadio Corregidora, de Querétaro.

Esa noche, el partido se transmitió por las dos televisoras que existían en aquel entonces (Televisa, que era privada, e Imevisión, que era del Gobierno) porque aprovecharon para ensayar las transmisiones del Mundial de Futbol que se llevaría a cabo en México al año siguiente.

El partido fue ganado por el América con un par de goles en los que se registraron decisiones arbitrales dudosas del silbante Joaquín Urrea, además de una mano en el área a favor de los de la UNAM que no se marcó.

Esta situación provocó horas y horas de discusión al respecto, especialmente entre las dos televisoras, lo que derivó en el inicio de la gran rivalidad que existe hoy entre las Águilas y los Pumas y que, por cierto, fue alimentada por otro capítulo escrito en la final de 1988, en la que el entonces portero azul y oro, Adolfo Ríos, cometió dos costosos e inexplicables errores que le hicieron perder el juego ante el América (que años después sería su equipo), despertando una ola de sospechas, pero que al final también resultaron infundadas.

Así que capítulos como éstos, sumados a la final que le ganó al Necaxa en 2002 (cuando Televisa era dueña de ambos equipos) son los que han alimentado la leyenda urbana que dice que el América hace trampa, pero nadie ha fundamentado esas acusaciones, lo que provoca todavía más orgullo en sus seguidores.

El equipo ‘milloneta’

Con la evolución del futbol nacional, este apodo dejó de tener sentido, ya que se refería a que era la escuadra que contaba con más dinero en toda la liga para hacer grandes contrataciones y hasta su propia mercadotecnia.

Por eso, cuando un equipo más “modesto” le gana, sus aficionados suelen hacer comparaciones entre nóminas para “demostrar” que el dinero no lo es todo en el futbol.

El primer traspaso millonario del futbol mexicano lo hizo el América en 1969, cuando le “compró” (algo rarísimo en aquel entonces) a los Pumas al delantero y figura de la Selección Nacional, Enrique Borja. Y de ahí, han pasado por las filas de los de Coapa decenas de grandes contrataciones, ya sea en la cancha o en la dirección Técnica.

Años antes, la rivalidad entre América y Guadalajara se forjó precisamente porque las Chivas eran un club modesto y que sólo contrataba a jugadores mexicanos (condición que mantiene a la fecha), lo que lo hacía completamente contrario a los entonces “azulcremas”.

Así que irle al América durante los 70 y los 80 era un tema de estatus, así que ahí se fue moldeando esa actitud intencionalmente prepotente y orgullosa que tanto encanta a los americanistas y que, ya en el siglo 21, se resumió con el exitoso slogan: “Ódiame Más”.

El más odiado… y el más temido

Como irle al América se volvió un tema con tintes aspiracionales, muchos de sus detractores acusan a los americanistas de “nacos”, refiriéndose a pretenden ser algo que no son… lo que no saben es que a los aficionados de las Águilas eso los tiene sin cuidado y hasta disfrutan cuando se los dicen.

Y es que el América siempre ha buscado la forma de ser odioso para, entre otras cosas, “amedrentar” al rival. Uno de los capítulos que mejor resumen esto se escribió cuando, a inicios de los 80, su directiva les cambió la imagen y, en vez de ser “azulcremas”, ahora eran Águilas.

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Ódiame más (Foto: Cuartoscuro)

Les cambió la camiseta color crema por una amarilla con un triángulo azul al frente que iba desde los hombros hasta el pecho con la intención de que sus jugadores parecieran más grandes y fuertes; además, se les compuso un himno que, aunque tiene una letra extremadamente cursi (con frases como “cuando las águilas atacan con coraje y con fe”), se convirtió en un canto de guerra que prevalece hasta hoy, a pesar de que por ahí de los 90 se intentó cambiar.

Así, el América contaba con un gran estadio, un himno que los motivaba (antes de cambiar el reglamento, el himno se tocaba en momentos como el saque de meta del rival… sí, un par de décadas antes del grito que hoy hace populares a los mexicanos en el mundo), una camiseta que destacaba por encima de las demás y un gran poderío que, parece, le funcionó, porque en esa época fue campeón en las temporadas 1983-84, 1984-85, 1985, 1987-1988 y 1988-89 (sí, en los 80 tuvo un tricampeonato y un bicampeonato).

Por estos triunfos, dicen que los americanistas viven del pasado, pero fueron vitales para que los aficionados actuales de las Águilas sean como son ahora y disfruten, como en los viejos tiempos, cuando obtienen un título.

Que los apoya la televisión

En gran parte, se debe al América que el futbol sea el éxito televisivo que hoy es en México, ya que, por allá de los 60, Emilio Azcárraga Milmo se encargó de que fueran el equipo más mediático del país y de llevar la liga a la TV.

Desde entonces, el América usó todo lo que tenía en sus manos para promocionar a su equipo, desde Chabelo, Paco Stanley y el Loco “Valdés” echándole porras en sus programas, hasta comerciales en la televisión o la presentación de exitosos artistas de diferentes épocas, como Parchís o Mijares, durante el medio tiempo de sus partidos.

Secciones como “Lo Negro del Arbitraje” se abrieron en sus espacios para destacar cuando los árbitros los perjudicaban (sí, también ha sufrido de eso) y grandes figuras del futbol mexicano, como Luis García y Hugo Sánchez, pasaron por sus filas.

Así que esa demostración de poderío también atrae aficionados… y “le echa más sal a la herida” a quienes lo odian.

Y tú… ¿odias o amas al América?

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