LGBTTTI para principiantes

¿Qué tanto significan estas letras?

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Cuando en 1978, un grupo de insumisos sexuales salió a las calles a “conquistar la existencia”, lo hicieron bajo el lema de la “liberación homosexual”, pero más pronto que tarde y ya entrados los años ochenta, identidades y orientaciones comenzaron a exigir ser nombradas. El movimiento pasó de la liberación al Orgullo, primero lésbico gay y muy pronto se incorporaron a las filas de esa disidencia bisexuales, personas trans y muy recientemente los y las intersexuales. ¿Pero qué significan todas esas letras? ¿A quiénes se refieren? Durante varios años nos preocupamos por hacernos visibles pero no muy entendibles. Aquí les presentamos una guía mínima sobre el significado de las siglas LGBTTTI; habrá examen al final así que pónganse buzos, porque quizá descubran algo de ustedes mismos que no se habían atrevido a reconocer o por lo menos comiencen a cuestionarse sobre lo que les dijeron desde chiquitos (sin albur), sobre el ser hombre o ser mujer, como “los niños no lloran” o “lloras como niña”, ¿lo recuerdan?.

 

Lesbiana:
Mujer cuya atracción física, sexual y sentimental está dirigida hacia otra mujer. Muchas lesbianas utilizan el concepto “mujeres gays”, porque en varios países, principalmente en Estados Unidos, esta palabra se utiliza para referirse a hombres y mujeres homosexuales. Por otro lado, las llamadas rebeldías lésbicas han ganado terreno al paso del tiempo para exigir el reconocimiento de un ser lésbico que rechaza los aspectos negativos de lo masculino como el machismo, y exige el reconocimiento de lo lésbico como una orientación que transgrede las normas que tratan de imponer la heterosexualidad como deber ser: el famoso heteropatriarcado.

 

Gay:
Los hombres homosexuales, a pesar de haberse adueñado del concepto ‘homosexual’, son reconocidos con este vocablo de origen inglés y que en sus inicios, los años 70, quería hacer alusión a un supuesto carácter alegre de la homosexualidad. Los primeros que llamaron gays a los hombres homosexuales querían desmarcarse del significado negativo del concepto ‘homosexual’, que venía de un terreno médico que nos consideraba enfermos y uno judicial que nos consideraba criminales. Lo gay ganó muchos adeptos porque daba la vuelta, girando en un tacón, a esos rasgos. Pronto se convirtió en un estilo de vida de fiestas y consumismo del que también muy pronto otros hombres homosexuales se desmarcaron, por considerarlo un tanto clasista y racista. ¿Recuerdan el chiste de “papá, papá, soy gay”, en el que el papá le cuestiona si es gay o es joto? Pues así las cosas.

 

Bisexual:
Hombres y mujeres cuya orientación sexual y afectiva es hacia personas de ambos sexos; es decir,  otros hombres y mujeres. Muchos han creído que la bisexualidad es una etapa transitoria para quienes al principio no aceptan su homosexualidad o peor aún, dicen que los bisexuales son indecisos o los más promiscuos de todos los LGBTTTI. Percepciones equívocas que hacen quedar mal a las y los bisexuales, una orientación sexual legítima, válida y respetable. Aquí más bien el problema parece ser de esas comadres que se autoengañan y se dicen bisexuales, porque no aceptan, de pronto, que lo suyo lo suyo son los chacales de Neza.

 

Travesti:
Principalmente hombres, pero también mujeres; hablamos aquí de una persona que en ocasiones utiliza vestimentas del género opuesto al que él o ella asume cotidianamente. Pa pronto, se trata de un hombre que en ocasiones viste de mujer o de una mujer que en ocasiones utiliza vestimentas de hombre, aunque debemos decir que en este último caso podría decirse que las mujeres tienen cierta ventaja porque los pantalones, camisas, sacos y corbatas no son propiamente prendas exclusivas de un hombre, mientras que faldas, blusas y vestidos siguen siendo, al menos en México, prendas asociadas sólo a las mujeres. Pero el travestismo no sólo tiene que ver con el atuendo que se utiliza, sino en asumir el género que acompaña a la indumentaria. Una mujer que se traviste de hombre no sólo utiliza ropa considerada masculina, sino que actúa como como un hombre. Por cierto, cabe mencionar que ni todos los travestis son homosexuales, ni todos los homosexuales se travisten. 

 

Transgénero:
Se reconocen así las personas cuya identidad de género no corresponde al género que les fue asignado al nacer. Porque sí, desde estas perspectivas, no nacemos con un género, sino sólo con unos genitales a partir de los cuales no asignan un género. Si tienes pene, serás hombre; si tienes vagina, serás mujer. Lo que el movimiento trans destaca es que nuestros genitales no definen nuestro género y mucho menos nuestras orientaciones sexuales, crítica directa al machismo y al deber ser sumiso de las mujeres. Las personas transgénero no han llevado a cabo una intervención quirúrgica genital o terapias de hormonización ya sea porque así lo deciden o porque sus organismos no aceptan otras hormonas que no sean las que el cuerpo produce.

 

Transexual:
Cuando hablamos de una personas que han llevado a cabo intervenciones quirúrgicas para llevar a cabo una transformación genital, estamos hablando de una persona transexual. Muchos creen que los hombres trans que se extirpan los senos o las mujeres trans que se los implantan entran en esta categoría pero el debate está ahí y hasta hoy el concepto se refiere principalmente a las cirugías genitales. También hay quienes aseguran que las personas trans que se hormonizan también son personas transexuales: los hombres trans utilizan testosterona y las mujeres trans utilizan estrógenos y antiandrógenos.

 

Nota: desde hace unos años, para evitar tanto relajo y controversia el movimiento trans promueve la eliminación de etiquetas tan estrictas y promueven que el concepto paraguas sea simplemente “trans”. Cabe mencionar que las mujeres trans no son hombres gays, sino mujeres trans, por ejemplo, y que una cosa es la orientación sexual y otra la identidad de género. Eso significa que existen mujeres trans lesbianas y hombres trans gays.

 

Intersexual:
La medicina actual considera esta condición como una anomalía, desde una mirada binaria, que dicta como opciones válidas sólo ser hombre o mujer partiendo de una lógica genital. Las personas intersex presentan características tanto de hombre y mujer al nacer, mismas que pueden modificarse a edades muy tempranas para ‘definir’ el sexo, y con ello el género del menor. Hoy conocemos hombres y mujeres que nacieron con características intersexuales, una cavidad vaginal y un órgano eréctil, y que fueron intervenidos quirúrgicamente para asignarles un sexo u otro y que presentan en etapas adultas infecciones, dolores, falta de sensibilidad o inconformidad con el sexo que les fue asignado después de una cirugía genital temprana. Una de las principales consignas del movimiento intersexual es el derecho a decidir su identidad sexual y de género e incluso a reconocer la intersexualidad y la no necesidad de cirugías genitales para normalizar los cuerpos.

 

Queer: Muchos creen que ésta es una identidad, aunque para las personas que se asumen como queer (o cuir), se trata más de un posicionamiento político que hace una crítica de los binarimos de género y de las etiquetas LGBT. Buscan apartarse de las categorías que según ellos encierran a los cuerpos a definirse como hombres o mujeres, heterosexuales u homosexuales, principalmente. Para las personas que asumen una posición queer la opresión de los géneros tradicionalmente aceptados no nos ha permitido desenvolver libremente las capacidades y posibilidades de los cuerpos en términos sexuales, personales y principalmente culturales. Esta palabra de lengua inglesa surgió con una carga peyorativa para referirse a personas ‘raras’, mismas que pronto la tomaron como un estandarte para manifestar la dignidad y la satisfacción de no encasillarse en los estereotipos de género.

 

Como podemos ver, el movimiento LGBTTTI, al visibilizar en sus siglas muchos de los elementos que lo componen, en realidad nos hablan de una crítica hacia los roles tradicionalmente aceptados, con el fin de reconocer que existen —y que de hecho siempre han existido—, distintas orientaciones, identidades y expresiones de género.

Nada como el surtido rico, como en las galletas y que viva la libertad de ser y de expresarse como quienes somos, ¿o se imaginan si los chilangos tuvieramos que vivir, —con todo respeto, no se pongan punks—, como los de Cuautitlán, nomás porque alguien dijo que así debe ser? Piénsenlo, banda.

#comper

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