Frases de cortesía que deberíamos actualizar

'Pásale, pero nomás cierra los ojos'

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Durante muchos años nuestros abuelos usaron una serie de frases que -la verdad- sonaban más a servilismo que a cortesía. ¿Qué es eso de decir ‘su humilde casa’ para referirse a la casa propia? Estamos seguros que hoy nadie hace una invitación por Facebook diciendo “¡Hoy hay fiesta en su humilde casa que también es la mía!”.

Otra que saca de onda a los extranjeros es decir “buen provecho”, sobre todo cuando estás en un restaurante y obligas a los comensales a responderte con medio taco de chicharrón en la boca “mjj bgghhh ¡gracias!”.  

Es por eso que “sus servidores y amigos” de Chilango, lanzamos esta propuesta para modernizar nuestras frases de cortesía. Esperamos seguir teniendo el favor de su lectura en esta página, que también es la suya. Y sin más por el momento, agradeciendo de antemano la atención recibida a este post, quedamos de ustedes ¡ja!  

‘Bienvenido a tu humilde casa’

Lo peor de esta frase es cuando el dueño vive en un departamento de la Roma, con muebles de diseñador y una mac en el estudio ¿humilde de dónde? ¡humilde la de nosotros, que nos sentamos en huacales! Hasta te sientes intimidado y piensas que nunca invitarás a esa persona a tu cuchitril.

En tiempos de Facebook deberíamos decir “Bienvenido a mi muro, siéntete como en tu perfil, pero no vayas a llenarlo de memes” lo que equivaldría a no quitarte los zapatos en una sala ajena.  

‘Pásale, pero cierra los ojos’

Alguien te invita a su casa y suelta esa frase. Una de dos: o está limpia y se está haciendo el remolón para que digas “¡pero la mía está peor!” o de verdad es un cochinero, en cuyo caso lo mejor es cerrar los ojos aunque te estrelles con la mesa.

Proponemos cambiarla a: “Pásale, aquí está la clave del WiFi” para que por lo menos te entretengas mientras recoge los calzones tirados.  

‘¿Qué mala cara has visto?’

Digamos que estás con los amigos cuando de repente alguien se despide. Aquí la regla es que te ofendas porque se va “¿Qué? ¿Por qué te vas? ¿A dónde vas que mejor te traten? ¿Qué mala cara has visto?” a lo que el invitado debe contestar “Noooo, si estaba muy a gusto, lo que pasa es que tengo prisa”. Según los abuelitos debes seguir haciéndote el ofendido, una y otra vez hasta que la otra persona se quede un rato más.

Igual de feo es cuando pierdes un seguidor o te quitan de la lista de amigos; habrá que mandar un mensaje diciendo “¿Qué? ¿Por qué dejas de seguirme? ¿A dónde vas que te retuitéen mejor? ¡Yo siempre te doy fav!” hasta que la otra persona, por cortesía diga “ay no, es que me equivoqué y le apreté al ‘dejar de seguir'” ¡ajáaaaaa! ¡pura cordialidad falsa!  

‘Su seguro servidor y amigo’

Ésta es muuuy de viejitos. Equivale a tirarte a los pies de la otra persona y aceptar que te mande por los chescos, además de considerarlo tu amigo por eso.

No señor, en estos tiempos hay que promocionarse: “Tu diseñador gráfico de cabecera pero no hago cosas gratis ” o “Tu seguro contador ¿quién te lleva los impuestos?”  

‘Te presento al Dr. López, excelente amigo y buen jugador de ajedrez’

Era común hacer presentaciones en una fiesta dando santo y seña del invitado, para motivar la conversación entre los que se acababan de conocer. Puedes imaginar la escena acariciándote el bigote y contestando “oooh, yo también soy jugador de ajedrez ¡jo jo jo!”.

Aquí está muy sencillo: se deberá decir “este es arroba gorditofeliz, es bloggero y arquitecto” a lo que se deberá contestar “¡ya lo sigo!” aunque no sea cierto ¡qué modernidad de educación, caray!  

‘¡Buen provecho!’

Cuando uno se va del restaurante les deseas a los demás que… bueno, no sabemos muy bien qué es lo que se desea ¿que tengan un eficiente proceso de digestión? ¿o que no les haga mal la comida?

En estos tiempos hemos visto que hay quien se para de la mesa y les dice a los demás “¿Ya hicieron check-in?” lo cual es muy nerd. Más útil sería levantarse y ofrecer “¿Alguien quiere mi ticket para facturar?” para que algún extraño te diga a medio bocado “¡Yo, gracias!”  

A decir verdad estas frases son tan mexicanas que seguro las usaremos durante muchos años, aunque suenen retro. Mejor tú dinos ¿todavía usas alguno de estos modales de antaño? ¡Con su permiso, nos pasamos a retirar! 

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