El Obispo de la Muerte

Los hombres que nos gusta ver en el escenario

Los chilangos somos muy ingeniosos. El problema de tanta creatividad es que no siempre hacemos cosas buenas con ella, basta con ver las distintas formas de extorsión que se han inventado los delincuentes.

Y es que ahora hasta los obispos se dedican a las extorsiones telefónicas y al secuestro exprés. El  obispo de la Santa Muerte y de la “mona” (porque eso viene en combo, ¿no?), David Romo Guillén, oficiaba misas en un templo de adoradores de la Niña Blanca, como ellos le dicen, y como toda alma buena y caritativa decidió abrir cuatro cuentas bancarias con documentos falsos para que sus feligreses extorsionadores pudieran depositar ahí el dinero que le sacaban a sus víctimas. Claro, con 20 por ciento de cuota de lo cobrado.

Afortunadamente, la Procu capitalina atrapó al obispo de la Santa Muerte y a su banda de ocho extorsionadores, en la cual trabajaba su esposa, quien era la beneficiaria de sus cuentas.

 ¿A quién no le ha tocado recibir una llamada de alguien llorando al otro lado de la línea diciendo que es tu hijo, sobrino o papá… y, bueno, entre la confusión terminas creyéndolo y siendo víctima de una extorsión más?

Chequen este video y procuren actuar así de hábiles al próximo intento de engaño:

http://www.youtube.com/watch?v=_Gwhb1FlKns

Ya no podemos confiar en nadie.  

¡Qué bonita familia! Amén.