El mimo punto com

Ser o no ser

Carlos AzarUna estatua vestida de blanco en un set de televisión. De pronto se oye la música que Ennio Morricone hizo para la película La misión, para luego ver que comienza a moverse algo a su brazo, de tal forma, hasta que descubro que es una cabeza. Ésta se mueve en desorden hasta que se da cuenta que hay algo parecido a ella, un poco más arriba, pero con los ojos cerrados. Se acerca al pecho y se oye el latir del corazón. Luego, gracias a un beso, la cabeza de arriba se despierta para iniciar una comunicación casi chaplinesca.

Es Jerome Murat en Youtube. El mimo francés de las dos cabezas. Alumno de Iván Bacciochi e influido por Philippe Genty y por el mago Vito Lupo, Murat ha alcanzado cierta notoriedad mundial gracias a este video. No se conoce otra escena de él, pero en ésta descubrimos cómo la magia precisa para lograr la escena es superada por la belleza de su trabajo, lo emocionante del desarrollo de los elementos expresivos. La dinámica y la estructura de todo el acto, que mantiene en vilo al espectador, remata la demostración con la certeza de su calidad expresiva. Tan destacable resulta su precisión que logra suspender al público ante la duda de saber cuál de las dos cabezas es la propia. Lo anterior se lleva a cabo gracias a que el mimo sabe combinar las miradas, la de su rostro con la de la máscara, para expresar. Pantomima y magia combinadas mediante la precisión corporal, como si tuviera tres brazos, y a través de lo que en el teatro se conoce como los resonadores, los medios que el actor tiene más allá de su cuerpo y que favorecen la experiencia estética. Es cierto que es muy fácil caer en el riesgo de concentrarnos para descubrir el truco, pero si nos dejamos llevar, disfrutaremos la demostración de un gran actor, y eso es lo más importante.

Youtube nos ha abierto una gran posibilidad: la representación virtual como laboratorio que nos obliga a renunciar al apoyo de las apariencias y nos vuelve cazadores de lo real en un inmenso bosque de símbolos.

CARLOS AZAR es ahora Youtube-adicto y se dedica a descubrir nuevos hallazgos teatrales.