Confesiones de una mesera de Sanborns

¿Más café, joven?

Pável M. Gaona

Magda tenía 17 años cuando empezó a trabajar como mesera en el Denny’s de Juárez (cerca del Caballito), cuando la aplanadora de Slim, Sanborns, adquirió este grupo de cafeterías y se transformaron en Sanborns Café.  Tiempo después fue reasignada a la cafetería de esta cadena que se ubica en Balderas, a unos pasos del Metro Juárez. Desde hace 10 años, Magda atiende a todos sus clientes con una amplia sonrisa, una rapidez asombrosa y un amor por su trabajo que se deja ver en cada movimiento. 

Es gracias a este carácter amable que es mi consentida desde que frecuento este sitio. Me saluda siempre con mucho gusto, por lo que me atreví a pedirle una entrevista a la que accedió gustosa, aunque algo sorprendida. No tiene tiempo para sentarse conmigo, pero entre que atiende una mesa y otra, se para frente a la mía y responde a las incógnitas que desde hace mucho he tenido en la cabeza.  

-Magda, ¿cuáles son tus jornadas de trabajo?

-Se trabajan 8 horas. Yo entro a las 3 y salgo a las 11 de la noche. 

-¿Y no se extienden después de eso? Porque supongo que hay que hacer corte y demás.

-No mucho. Salgo a lo mucho a las once y media y ya de aquí me voy al Metro. Me apuro porque vivo en el Estado de México, más allá de Indios Verdes. Lo bueno es que a esa hora todavía agarro transporte. 

-¿Te puedo preguntar cuánto ganas? Sé que puede sonar muy grosero, si quieres no me contestes. Te pregunto porque nos tenemos confianza, ya sabes, los años.

-No es una pregunta grosera, ¿por qué habría de serlo? Yo gano el salario mínimo. Por eso es importante atender bien, con una sonrisa, porque vivimos principalmente de las propinas. 

-¿Y el cliente promedio deja propina?

-A mí casi todos, porque con mi trabajo me los sé ganar. Tú has visto: desde hace años regresas conmigo. Son muy pocos los que se van y no me dejan. Además déjame decirte una cosa: da quien quiere, no quien tiene. Aquí a veces viene gente que se ve de dinero y no dejan nada, ni las gracias. Por el contrario, hay gente que se ve con recursos limitados y sí deja. Ahí se ve quién valora el trabajo de los demás. 

-¿Qué pasa cuando alguien se te va sin pagar?

-Nos los cobran. Tienen que coincidir las notas pagadas que entregamos con un control que aquí llamamos “la sábana”. Cuando las cuentas no checan, nosotras lo ponemos. 

Demoliendo mitos urbanos 

Oye, así como hay gente que dice que en algunos lugares hay carne de rata, hay quienes dicen que en Sanborns la comida está en mal estado o que la reutilizan para otros platos, ¿es cierto?

-Para nada. Es más, ni los limones que quedan podemos volver a poner en otra mesa. Todo se tira. Uno podría pensar que es un desperdicio, pero nos dicen que es por higiene. Tenemos técnicas hasta para lavarnos las manos correctamente. Allá mis compañeros de parrilla no pueden trabajar sin cofia y tapabocas. Es más: una vez estaba en unos tacos y escuché cómo el taquero contaba “tengo una comadre que trabaja en Sanborns y dice que allá vuelven a usar todo lo que no se comieron para ponerlo en otros platos”. Yo le tuve que decir: “oiga señor, no sea mentiroso. O dígale a su comadre que no sea chismosa, yo trabajo en un Sanborns y no hacemos eso.” Y ya ni pío dijo el pobre, creo que sí me pasé, jaja. 

-¿Te gusta tu uniforme? Porque es una de las cosas que más las caracterizan.

A mí sí. Cuando estaba en Denny’s usábamos unas minifaldas bien cortitas y bueno, como estaba chamaca pues no me importaba enseñar. Ahora que ya estoy más grande hasta agradezco que tengamos estos más grandotes que nos tapan todo, así no se ve lo que no se tiene que ver, jaja. 

-¿Cuántos uniformes tienes?

-Tengo unos ocho. Por cada uniforme nos cobran la hechura. ¿Ves esta parte de acá arriba, la del huipil? Ah, pues te voy a decir algo que casi nadie sabe: el color del huipil va con el día del hoy no circula. Ayer lunes, tocó amarillo. Hoy martes, toca rosa, el miércoles toca rojo, el jueves verde y el viernes azul. Los sábados y domingos ya nos indican qué color traer, eso cambia. Pero es para que vengamos coordinadas y no se nos olvide. 

-¿Es cierto que cuando les toca un cliente grosero le escupen a la comida?

-¡Qué asco, cómo crees! Eso es una bajeza. Para nada, yo tengo casi 40 años trabajando en esto y nunca he visto algo así. ¡Ya en 3 años y medio me jubilo! 

¿Y por qué hay siempre un clavel rojo y uno blanco en las mesas?

-Es por los colores de la bandera. El tallo de las flores es verde y se complementa con la flor roja y la blanca. 

-Me han dicho que entre ustedes las meseras hay mucha competencia y rivalidades. ¿Es verdad?

-Mira, ya lo diría Pepe Aguilar —que es mi ídolo por cierto—, cuando le preguntaron de los nuevos artistas: “claro que hay competencia. Siempre hay rivalidad”. ¿Por qué? Yo no voy a dejar que mis clientes se vayan con otra. Si quiero sacar mi dinerito, tengo que hacer mi trabajo bien y con buen modo. No los voy a atender toda jetona. Mis armas son mi carisma y mi buen servicio. 

‘Si volviera a nacer, sería mesera’

Hace un momento me decías que tu estrategia es ser buena trabajadora y sonreír. ¿Qué haces cuando no estás de humor o tienes problemas y aún así tienes que sonreír?

-Uno no se puede dar el lujo de traer sus problemas al trabajo. Todos los seres humanos tenemos problemas, pero esos se quedan de la puerta para afuera. Además es necesario tener vocación de servicio o no vas a durar en esto. 

-¿Qué es lo más padre que tiene tu trabajo, algo con lo que sonríes cuando te acuerdas?

-Pues hay gente que viene y te conoce de años y hasta te hace regalos. Hay extranjeros a los que atendí y desde sus países de origen me mandan postales y me dicen que se acuerdan de mí. Yo siento muy bonito cuando eso pasa. No hay nada como tratar con la gente, servir. Si volviera a nacer, sería mesera. Con este trabajo pagué la carrera de mi hija, que es abogada, ella es mi mayor satisfacción. También me hice de mi departamentito. Me gusta mucho lo que hago. 

-¿Te ha tocado atender a alguien famoso?

-Huy, muchos, pero mi favorito era el “Tata” Arvizu, la tele no le hacía justicia, era muy galán el señor. Una vez que vino pidió unos tacos de jícama y como no eran como se los imaginaba, me dijo: “mejor dame mi cocoool”, ya sabes, con la misma voz que hacía en la tele. Y me morí de la risa. Un tipazo, de verdad. 

-¿Sabías que hay una frase que dice: “¿Muerta por dentro pero de pie, como mesera de Sanborns”?

-Jaja, no sabía, pero está muy padre. Como te decía, nosotras aprendemos a sonreír siempre y estar enteras. Sí, estamos mucho tiempo de pie, de aquí para allá, y es muy buen ejercicio. Yo con mi trabajo soy feliz y me mantengo activa. Qué buena frase, te la voy a robar.

Finalmente, le pido unas fotos para mi nota y muy coqueta, posa con su canasta de pan.  “Ahí me avisas cuando salga la entrevista”, me dice, mientras se va a tomar el pedido en una mesa cercana. Me despido a la distancia y me voy a pagar a la caja. Si van al Sanborns Café de Balderas pidan que los atienda Magda. Ella acudirá con una sonrisa, algún chiste y el cariño por su chamba que la caracteriza.

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