Caso archivado

Muerte súbita

 

 

En el Club Toluca busqué a Víctor Cienfuegos Arochi, militante del PRI y gerente que contrató a Palacios. Aceptó platicar mientras iba por su auto. Los primeros dos minutos no paró de alabar a Mario. Luego me dio la dirección del sitio donde murió. «¿Falleció por un asalto?», le pregunté. Detuvo su paso, me miró a los ojos y dijo: «Murió de muerte natural» y siguió caminando hacia su coche.

 

Cerca del centro de Toluca, en Lerdo de Tejada y Josefa Ortiz de Domínguez, estuvo la panadería La Bondi, negocio de la familia Reyes cerrado poco después del deceso. Hoy es una tienda de Telcel atendida por una chica que no tiene idea qué pasó ahí.

 

Toluca es quizá la ciudad con más diarios del país: 15. Pero únicamente El Sol de Toluca y Cambio publicaron notas como susurros, pequeñas y en interiores, sobre el asesinato. El primero omitió el nombre de la víctima y su puesto en el Club Toluca.

 

Arturo Callejas, entonces reportero policial de Cambio -donde sí hubo una nota-, revela el extraño modo en que el periódico supo lo sucedido: no fue por el ritual aviso del jefe de prensa de la policía, sino porque a un editor se lo contó el dueño de un negocio vecino a la panadería, con cuyo testimonio se elaboró el breve texto, que no tuvo seguimiento. Las demás publicaciones callaron.

 

Mario Carrasco, director de Servicios Periciales de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) y en ese entonces subdirector jurídico de la Secretaría de Gobierno, confirmó escueto: «Su muerte fue por un disparo en la sien y los asesinos no han sido detenidos.»

 

Días después, un funcionario de la PGJEM que contacté extraoficialmente accedió a pasarme datos del expediente TOL/HLN/I/2747/2003, abierto por el homicidio. «Es uno de los expedientes con menos hojas que he visto en mi vida», me dijo, y añadió que incluía tres declaraciones inisteriales de personas relacionadas con lo sucedido. «El caso fue archivado -me aclaró-. No hubo investigación.»

 

Busqué a otro alto funcionario de la PGJEM que labora en el actual gobierno de Enrique Peña Nieto: «Ese caso no se resolvió y nunca se resolverá -me aclaró-. Es un tema bastante delicado. Y no murió en un asalto. Checa eso. Es todo lo que te puedo decir.»

 

Arturo Montiel Yánez, primogénito del ex gobernador, fue contactado por telefóno el 13 de noviembre de 2008 para que ayudara a Chilango a entrevistar a su padre sobre la muerte de Palacios. Él ofreció avisarle y comunicarse después. No lo hizo. Ante una segunda llamada mía, de inmediato colgó.