Les Moustaches es una referencia obligada. El ambiente es formal, formado por gente de oficinas cercanas (de la Bolsa de Valores y del Sheraton, por ejemplo) y, por supuesto, de los que vienen de donde sea por conocer el famoso lugar.

El edificio es una casa de principios del siglo XX, adecuada para tener una estancia enorme, en donde cabe un piano que ameniza la comida y que durante la cena es acompañado por un violín. De esta forma se logra un ambiente cálido e intimista.

Durante el día es un espacio sumamente iluminado, en la noche, las velas y lámparas de luz amarilla lo vuelven más cosy.

Sobra decir que la atención es esmerada. Si está, el mismo Luis Gálvez te recibe y te deja con el capitán de meseros, quien te asigna mesa. Procura reservar, de lo contrario corres el riego de esperar bastante.

La carta de vinos es increíble y puedes hacer maridajes perfectos con ayuda del personal, que está perfectamente capacitado.

La comida es fantástica y se puede comprobar al pedir unos tacos de pato con salsa de fresa; a pesar de que esta ave suele ser difícil, pídelos sin ninguna preocupación, ya que está en un punto perfecto. A la carne perfectamente cocida y doradita, la salsa de fresa le brinda frescura y acidez. El plato es abundante, así que puedes compartir para dejar espacio.

Y para acompañar tu vino, puedes pedir el filete a la roquefort que probablemente te recomiende el mesero. La carne es casi etérea: suave y delicada. Su textura es sorprendente, no tiene nervios, y su sabor es de una carne que nunca ha estado congelada. Se acompaña con verduras tiernas, como brócoli y zanahoria, pero el roquefort inunda el platillo. Aunque este sabor es fuerte, no hostiga el paladar.

Y para quitarse el roquefort de encima, elige un mousse de chocolate, que es una delicia: se evapora en la boca y te deja un dulce saborcito en el aliento, perfecto para terminar el día y elevar el nivel de endorfinas.

Un lugar perfecto para una cita y para quienes no conocen este clásico de la ciudad que abrió una versión diferente en Lomas de Chapultepec llamado Moustaches Bistrot.

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