La historia empezó en 1921 con un carro que llevaba dos sabores de nieve: vainilla y limón. Casi a finales de la década se instala con un puesto de Madera y es de ahí donde el mismo Salvador Novo dice en su libro “La nueva grandeza mexicana” que ese lugar es de los mejores para saborear un helado.

Desde 1942 ocupa el lugar donde hoy la podemos encontrar, el tiempo no ha hecho mella en este legendario negocio que ofrece pasteles, crepas dulces y helados. Su fama se debe a sus recetas tradicionales y los productos de alta calidad que utllizan.

*Con información de La Especial de París.

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