¡Prost! la palabra alemana para !salud! es decir, para brindar. Nos gusta Alemania, tiene buen fútbol, buen sistema de salud, son abiertos a la inmigración, tienen buenos coches y además su gente es bonita.

Pero algo que la gente suele olvidar en nombre de gastronomías más elaboradas, es su comida. La comida alemana tiene el justo equilibrio entre la grasa y el sabor, a pesar de que la mayoría de sus comidas incluyen embutidos asados en la plancha, hay guisados que son suculentos y bueno, en Fritz los consigues todos.

Fritz al igual que Alemania es bien amplio, tiene cientos retratos de los dueños con gente célebre poblando la pared y un escenario con todo y cortina al estilo “el cantante de bodas”. No lo neguemos, todo tiene un toque kitsch bien curioso pero bienvenido en estos tiempos de cinismos y falta de inocencia.

Desde 1959 este lugar ofrece lo mejor de la comida teutona y entre ello se cuentan las entradas como la ensalada alemana: salchicha, jamón, chícharos, papas y mayonesa. Lo cool es que la mayonesa es hecha en casa y ese toque se agradece. La ensalada Ime es una delicia de lechuga francesa sangría, calabaza, zanahoria, apio, jitomate, ajonjolí blanco y negro con aderezo de alcaparras.

Si quieres salir de la rutina y pedir algo que no sean salchichas, pide goulash Estilo Húngaro que es nada menos que chambarete de res estofado en vino tinto y pimentón dulce o si prefieres experimentar algo bien alemán pide los riñones al estilo alemán: riñones de res bañados en salsa de vino tinto.

Ahora bien, la especialidad de la casa es el Fleisch Rouladen (un niño envuelto) bistec relleno de tocino, choucroute, pepinillo en salmuera y mostaza, bañado en salsa gravy. Realmente, aunque parezca enorme no lo es tanto y sin embargo, te deja satisfecho. Ahora si vas por las salchichas, el plato que debes pedir es el Especial Fritz: salchicha frankfurter, una bratwurst, dos salchichas de pavo, medio chamorro de cerdo y fritz baby.