Desde el inicio, los socios de esta fonda decidieron que su carta se iría adaptando según las peticiones de los lugareños. Así nació este espacio que conserva el piso original de la primera construcción (de los años 40) y hace juego con los muebles que los dueños (Nico Martín del Campo y Luis Xavier Roca) han encontrado en la Lagunilla y en tiraderos del DF.

Cada uno de sus muros cuenta una historia: hay uno lleno de imágenes de Tepito tomadas por la fotógrafa Luisa Cortés, aspecto que lo ha vuelto un favorito entre artistas independientes.

Al llegar, te reciben con caguamas Carta Blanca y botanas cantineras: charales enchilados con limón, chiles rellenos de queso crema o papas gajo con alioli de chipotle y queso amarillo. Perfectas para   acompañar la chela y no perder el control. Aunque, si lo tuyo es el mezcal, tienen cinco marcas disponibles y hasta un coctel con grasa de tocino ahumado preparado con este destilado.

Para comer en forma, y de paso curar la cruda, tienen caldo picosito de camarón, y una birria pequeña que, si es tu día de suerte, llega a salir con tuétano. Para duplas o cuartetos hay platos para compartir, como las costillitas BBQ con elotes dulces. Acompáñalas con una michelada de pepino (con un toque justo de menjurjes varios) pa’ que amarre la tarde.