Si la temática es portuguesa la especialidad no podía ser otra que el bacalao, por eso a este discreto local con terraza llegan los fanáticos que no pueden esperar a la navidad para comer su pescado favorito. El ambiente del lugar es muy relajado, de buen gusto pero sin pretensiones, aquí se viene primero que nada a comer bien.

El bacalao se puede pedir a las brasas, al horno o desmenuzado: una de las recetas más clásicas es al estilo a bras, cocinado con huevo y papa paja. Lo ideal es acompañarlo con vino verde, una variedad de vino blanco muy fresca que se sirve siempre fría. Para completar vale la pena pedir las croquetas de bacalao y las almejas.

Por si hay acompañantes que no son asiduos de los frutos del mar hay un delicioso filete de res al oporto y un arroz con pato difícil de superar. Los postres son especialmente buenos pues provienen de la pastelería hermana Da Silva.

Si eres fumador, reserva y pide lugar en la agradable terraza con vista al parque. Los viernes y sábados por la noche hay fados para los que tienen ánimo de saudades.