El flojo

Ben Haldenby/flickr

Nada como despertar en tu cama calientita mientras la lluvia golpea la ventana arrullándonos para echar un segundo sueñito. ¡Lástima! Es lunes y te tienes que parar a trabajar, vas a desayunar a la cocina, te haces un té negro (disque para despertarte), pero el calorcito del vapor en tu cara te hace pensarla dos veces y decides que la calle está muy patinosa y peligrosa como para manejar hasta tu trabajo.