Comida callejera que vale la pena conocer

Sandra Villavicencio

Chorimóvil

Puede que sea incómodo, te lo advertimos, sólo cuentan con un par de banquillos enclenques en pleno sol de mediodía, pero lo vale. Si estás acostumbrado a comer de pie como buen Godínez entonces ni te darás cuenta de la inconveniencia. Lo que estos muchachos hicieron fue adaptar una parrilla a un carrito y listo, resultó el Chorimóvil, su secreto está en la calidad del chorizo pues aunque no lo parezca acá te encuentras uno de los mejores en la ciudad y a un precio más que razonable. El embutido es crujiente y está lleno de sabor a especias y hierbas. Si se te antoja otra cosa también sirven una hamburguesa de res con sabor ahumado y notas de carbón que se deshace en la boca. Fíjate bien en su barra de condimentos pues hay más de 20 y te podrías estar perdiendo de alguna salsa muy especial, el chimichurri hecho a base de zanahorias, aunque grasosito, es el recomendado.
 
 

Los tacos de Luis Moya

Es un pequeño puesto de comida, ideal para trasnochados. Se ubica muy cerca del metro Juárez y la Alameda Central. Es atendido por dos oaxaqueñas, un poco mal geniudas y de pocas palabras. Sin embargo, la caminata nocturna por esas calles, un tanto solitarias, del Centro Histórico habrá valido la pena cuando el primer bocado llegué a la boca. Hay tacos de bistec, cecina, carne enchilada, longaniza y suadero servidos en tortillas de tamaño grande y de maíz azul. La particularidad de este lugar es que el sabor de la carne se realza gracias a que no usan aceite sino manteca. El hambre de madrugada quedará recompensada con un campechano servido con bistec y longaniza bien doraditos. Para prepararlos a tu gusto tienen como guarniciones nopales, frijoles y tres diferentes tipos de salsa: tomate, chile guajillo y chile verde, la segunda es la más picosa, perfecta para los entrones.
 
Luis Moya s/n, Centro (saliendo del Bósforo Bar), $ promedio: 50, sólo efectivo.
 

Vlad Mayab

Este food truck de guisos yucatecos es una opción para variarle a la comida callejera en la ciudad. Queda entre la estación del metrobus y la salida del metro Chilpancingo. En la esquina han colocado un restaurante al aire libre. Tienen tres mesas comunitarias y un mesero que amablemente te explica, cuántas veces sea, los platillos que no entiendas de la carta. Para empezar te recomendamos una orden de quetzalitos, especie de chalupitas en mini tortillas fritas en forma de canastita. La orden es de tres: pollo al pibil, pollo en escabeche (cocinado con chiles güeros) y chilmole (pollo desmenuzado y guisado con achiote negro). Después, una torta de cochinita pibil. Su sabor es entre ácido y dulce gracias al achiote y al jugo de la naranja. El bolillo que utilizan es pequeño. Se agradece que le quiten el exceso de caldo para que el pan no se moje. 
 
 

El Pancho

Dos cuadras antes ya se alcanza a percibir el olor a comida cocinándose en carbón. Al llegar a la esquina de Rosas Moreno y Antonio Caso ubicas el lugar que provoca gruñidos en el estómago: un puesto nocturno de hamburguesas y hot dogs. El tamaño de ambos es normal, prácticamente el pan que utilizan es el de la marca del osito. La carne de la hamburguesa es de res; sin embargo, no está preparada de manera casera. Es carne congelada que venden en paquete en los supermercados, no es gruesa, pero la preparación en la parrilla hace que su sabor sea rescatable. La especialidad es la Hawaiana y tienes la opción de pedirla con salsa B.B.Q., tocino o salchicha. Si es con tocino, dile al hamburguesero que sólo doradito no quemado. Las papas a la francesa igualmente son de paquete. Las fríen durante un par de minutos y en este caso sí las sirven en el punto exacto de un doradito perfecto.
 
 

El Jarocho de las Lomas

Han pasado casi 33 años desde que el emprendedor Elliot Nez decidió tomar un carrito de súper mercado y vender por Lomas algunas especialidades de mar. Hoy, su hijo continúa con esa tradición alimentando a los pudientes y oficinistas de la zona. Cuando uno visita este puesto posicionado justo en frente a la gasolinería de Virreyes puede encontrar una vasta selección de mariscos preparada en forma de pescadillas, cocteles de pulpo, jaiba, ostión, tiras de pescado capeadas, empanadas y tostadas. Hay que tener precaución con las filas pues si llegas después de las dos de la tarde probablemente tengas que esperar media hora para hacer tu pedido. Los precios son bastante bajos si consideras que con un coctel chico ($40) llenas a una persona normal, ahora, si eres anormal, un coctel grande más un par de tostaditas de pulpo seguro te sacian.