Más y más kitsch

El salerito del casamiento

¿Por qué es "curiosito"?  
A ver, vayamos por partes, ¿salero?, ¿sal?, ¿si sabemos que "echar la sal es algo de mala suerte? Creemos que echar la sal es algo malo. Además, no es como que tengamos tan mal gusto decorativo como para usar los saleros y los servilleteros –que también llegan a regalar– en nuestra mesa. ¡Arrogantes! 

¿En qué parte de la casa termina?
En la despensa, vacío y triste, en espera de ser utlizado como un verdadero salero.       

 

El típico llaverito (distroyer) de virgen

¿Por qué es "curiosito"? 
Nos encanta la virgen morena (y no somos religiosos), pero eso de que le agreguen la frase "virgencita, plz plz plz, cuídame y no dejes que me salgan barros". ¡Oso! 

¿En qué parte de la casa termina?

¡Genial! Resulta que el día siguiente del fiestón es cumpleaños de tu tía más insoportable y –obvio– se te olvidó comprarle un regalo decente. ¡Híjole!, no tuviste de otra que regalarle este pedazo de chatarra. Obviamente ella piensa que el regalo viene desde el fondo de tu corazón y le encanta porque sí, es bien cursi.  

 

Cepillito portátil

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Cepillito

 ¿Por qué es "curiosito"?
Uno de los recuerditos mas comunes de la fiesta de XV años. Ok, sabemos que el concepto de la quinceañera grita kitsch por sí solo, ¿cual es la necesidad de hacerlo más regalando esto? Sinceramente ninguna dama llevará este accesorio en el bolso… ¿Cepillito con espejo y "diamantes"? Esas joyitas pegadas con silicón que se desborda por las orillas no merecen existir.

¿En qué parte de la casa termina?  
En tu guantera, la verdad es que lo usas secretamente. Lo sacas de emergencia, sin que nadie se entere. O en el cajón de tu escritorio de oficina donde lo usas esas las mañanas en que no te dio tiempo de maquillarte y plancharte el pelo en casa.  

 

Estuche de manicure en forma de sandalia

¿Por qué es "curiosito"?
Sí, de sandalia. ¿Por qué nos regalan algo tan íntimo? Que levante la mano a quien le de cosita que nos anden regalando algo para cortarse o arreglarse las uñas –obvio– de los pies. Sí, a nosotros también. ¡Qué mal gusto!

¿En qué parte de la casa termina? 
El estuche se pierde el primer día y las tijeritas, la lima y el cortauñas terminan regados por toda la casa, en el baño, la sala, el cuarto, ahí donde decidiste que necesitabas recortarte los pellejitos de tus patitas. Yiug.