Edificios y monumentos chilangos que cambiaron de lugar

Tú crees que siempre han estado ahí, pero no

En la Ciudad de México hay edificios y monumentos que no se encuentran en su lugar original. Algunos “caminaron” algunas cuadras y otros cruzaron el océano para convertirse en parte del paisaje chilango. Estos son algunos de ellos.

El Museo del Chopo

En 1902, en la ciudad alemana de Düsseldorf, se llevó a cabo una exposición mundial dedicada a la industria textil, para la cual se utilizó una estructura de estilo “Jugendstil” (que era como la versión alemana del art nouveau y el modernismo) que antes había servido como parte de las instalaciones de una fábrica metalúrgica.

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Museo Universitario del Chopo (Especial)

El edificio era prefabricado y desmontable (una técnica de constricción que estaba de moda en esa época), por lo que toda su estructura de hierro, tabique y cristal fue adquirida por una empresa llamada Compañía Mexicana de Exposición Permanente S.A., la cual quería que sirviera para realizar ferias industriales en la Ciudad de México.

En 1903, cada una de sus partes fue desmontada, embarcada y, tras llegar a Veracruz, transportada por tren a la Ciudad de México, donde se volvió a montar en el rumbo de Santa María la Rivera (en la calle Chopo), labor que terminó en 1905.

La idea de realizar exposiciones industriales fracasó y el inmueble fue utilizado como Museo de Historia Natural, hasta que éste se mudó a su actual sede de Chapultepec, en 1964. A partir de ese año, el edificio de la calle de Chopo, que era administrado por la UNAM desde 1929, quedó prácticamente abandonado, pero en 1975 se remodeló y se bautizó como Museo Universitario del Chopo.

La Diana Cazadora

Envuelta en escándalos, porque era la representación de una mujer desnuda que incomodaba a algunas mentes conservadoras de la época, la Diana Cazadora fue inaugurada en 1942 en la glorieta que formaban las calles de Paseo de la Reforma, Río Rodano y Lieja, en la zona donde hoy se encuentran la Torre Mayor, la Torre Bancomer y la Estela de Luz.

Pero a inicios de los 70, esa glorieta desapareció debido a la construcción del Circuito Interior y otras vialidades, por lo que el monumento se colocó a unos metros de distancia, en un oculto parque de la calle Río Rodano, a espaldas de lo que hoy es la Torre Mayor.

Tras varios años de olvido, las autoridades capitalinas decidieron rescatarla en 1992 y colocarla en la glorieta donde se encuentra actualmente (en el cruce de Paseo de la Reforma, Mississippi y Sevilla), en sustitución de una espantosa fuente en forma de regadera que habían instalado ahí en tiempos del Presidente José López Portillo.

La Capilla Gótica del Centro Cultural Helénico

William Randolph era un magnate de los medios de comunicación de Estados Unidos a inicios del siglo 20 que vivía en Nueva York y que es mejor conocido como “El Ciudadano Kane”.

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Era fan de la arquitectura antigua, y una vez compro una capilla de estilo gótico y un claustro románico del siglo 12 en Ávila, España, pero decidió desmontarlas y transportarlas piedra por piedra a América; sin embargo, una cuarentena y una crisis económica hicieron que todo permaneciera guardado en un almacén, hasta que Randolph murió en 1951.

Fue entonces cuando Nicolás González Jáuregui, un coleccionista de arte mexicano, compró estos monumentos y los trajo a México para colocarlos en donde hoy se encuentra el Instituto Cultural Helénico, sobre Avenida Revolución, muy cerca de Mixcoac.

El Monumento a la Raza

Uno de los monumentos más olvidados (y feos) de la Ciudad de México es el Monumento a la Raza, localizado en Insurgentes Norte y Vallejo. Ahí, sobre una pirámide de 50 metros, se encuentra una escultura de 50 metros que representa a un águila devorando a una serpiente sobre un nopal.

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Pues esa águila, esculpida por Jesús F. Contreras (el mismo que creó la estatua de Cuauhtémoc que está sobre Paseo de la Reforma), no fue pensada para formar parte del Monumento a La Raza, sino que estaría en la parte superior del Palacio Legislativo que mandó a construir Porfirio Díaz, pero que quedó inconcluso al estallar la Revolución Mexicana.

La cúpula principal de ese inconcluso Palacio Legislativo (que, toda proporción guardada y para que nos demos una idea, sería similar al Capitolio de Washington) es lo que hoy conocemos como el Monumento a la Revolución y el águila del Monumento a la Raza iba a estar arriba de él.

Los Leones de Chapultepec

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También en ese malogrado Palacio Legislativo se iban a colocar dos grandes leones de bronce que adornarían la escalinata principal, pero en 1921, dentro de los festejos del centenario de la consumación de la Independencia, se los llevaron a la que hoy se conoce como “la Puerta de los Leones”, en la entrada de las famosas “rejas de Chapultepec”.

¿Qué otro lugar de la CDMX conoces que no esté en su sitio original?

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