Cursilerías navideñas de oso

No, por favor, no nos obligues a odiarte

Flickr/Collen AF Venable

Ha llegado el mes en el nos han dicho que debemos olvidar todo lo negativo en pos de la pura alegría…

El tráfico se convierte en caravanas de coches-reno, los centros comerciales -a pesar de estar llenos- se vuelven agradables y en las casas hay un alegre hombre de nieve -o un arbolito- que le da la bienvenida a tus invitados…

Oh, sí, en esta maravillosa época cualquier día de la semana es digno de celebración; sin embargo, estas fiestas también pueden convertirse en la cuna del ridículo. Por esta razón, a continuación te prevenimos sobre algunos comportamientos que deberías que evitar:

Por más festivo que seas, no lleves accesorios de reno

Esto no sólo se reduce a tu auto, sino a tu atuendo, seas hombre o mujer. El humano vestido de animal de zonas polares sólo hace una oda a la ridiculez.

¡No lleves villancicos a la fiesta!

Los villancicos modernos, sean de rock, música electrónica o cumbia no le gustan a nadie. A nadie. A nadie. ¡A nadie! A ver, ¿a quién le gusta bailar al ritmo de los peces en el río? Ojo, los cantados por celebridades tampoco se justifican. Por favor, no sometas a la fiesta a escuchar Rodolfo el Reno versión Belinda.

Si hay intercambio, asegúrate de llevar un buen regalo

No te limites al regalo comestible, comprado en el súper unas horas antes; nada es más frustrante que llevar un buen regalo y que te den una Tutsi Bota Navideña a cambio.

Cero cartas de navidad

Si le vas a escribir una carta a Santa Claus, que se quede en tu cabeza. No compres una tarjeta de Noche Buena para llevarla al arbolito artificial de la oficina.

Usa tu buen gusto a la hora de la decoración

Aunque seas anfitrión de una fiesta navideña, esto no significa que cada rincón de tu hogar debe estar decorado con esferas, árboles, escarcha, muñecos de nieve, piñas doradas, piñatas… Ah, obvio: los cubre tapas de excusado de Santa Claus y el jabón de tocador olor a canela nos son nada cool.

Aguas con el efecto “borrachito neteador”

Si tu jefe te da un bono, que ahí se quede. La Navidad y el estado etílico no son la combinación adecuada para pedir un aumento; por más que lo parezca, no son cuates ni es momento de netear. Por tanto, mantener distancia con el jefe nunca es mala idea.

En México ¡no hay nieve!

¿Tenemos que recordar que vivimos en la Ciudad de México, lugar donde no caen copos de nieve, ni hay tormentas de nieve, ni nada? La Navidad no es un incitador para que de la nada haya ventanas de peluquerías escarchadas y centros comerciales con “nevadas” en cada rincón. Por favor, no lo intentes en tu casa.