¿Cavernícola tecnológico yo?

Siete hábitos de gente altamente incompetente

Especial

Empecemos por lo que asumimos. Si decimos que los demás son cavernícolas tecnológicos es porque de forma implícita creemos que sabemos más que el resto… y ya suena a soberbia. Pero la cosa no va por ahí; más bien se trata de señalar con el dedo bien extendido esas prácticas de nuestros amigos/compañeros/jefes que nos ponen los pelos de punta y de las que nunca nos quejamos porque no queremos hacerlos sentir mal (o no nos conviene hacer sentir mal).

Y todos conocemos a alguien que hace al menos una de estas cosas que vamos a enumerar a continuación, así que la situación está bien sencilla: si estás de acuerdo, tuitéalo o postéalo o pinéalo, o trata de que le llegue por algún medio y échanos la culpa… en una de esas lo ve el susodicho y le cae el veinte. Ojalá.

1 Responder con copia a todos los destinatarios de un correo masivo.

La mayoría de los sistemas de e-mail permiten hacer carpetas para enviar un correo a varios remitentes sin que nadie se entere de quién va copiado. Pero eso ya es mucha ciencia para quienes responden cuando nadie les pidió su respuesta. Ejemplo: “El viernes celebro mi cumple a las 8:00 en el antro X; los que puedan cáiganle”. Y no falta la tía que responde con copia a todos: “Ay, mi hijito, qué pena, no voy a poder ir porque ya ves que tu tío anda mal de las hemorroides y no puede estar sentado”.

2 Enviar correos de más de 10 megas

Si los servidores de correo gratuito limitan el tamaño, lo hacen por algo, así que no hay que brincarse la reglas. Es muy molesto recibir correos pesados, sobre todo si no los solicitaste. La mayoría de las empresas limitan el espacio de la bandeja de entrada, así que quien comete la imprudencia de enviar correos gigantescos al correo empresarial del amigo(a) seguro está ocupando bits necesarios para su chamba. Ejemplo: el güey que se mete a su correo una vez a la semana y hace una “curaduría” de las imágenes y cosas más chistosas que le llegaron y las reparte entre todos sus contactos… aunque no los conozca. Lo que nos lleva a …

3 Las cadenas de mails

¿Es en serio que todavía hay quien cree que Zeus reparte rayos y centellas a quienes no difunden las noticias del Olimpo? A ver, si un correo dice que si lo reenvías a 10 personas te vas a ganar el Melate, lamentamos decepcionarte, pero no te lo vas a ganar. Si te dice que te vas a morir o a tu primita le van a salir bigotes de Zapata, no va a pasar. Si te dice que San Juditas te castigará si no te disfrazas de reggaetonero… ok, ya se entendió la idea. Estos correos lo único que hacen es aprovecharse del cavernicolismo forguardero de la gente para hacer bases de datos a donde se envía publicidad. ¿O de dónde crees que te llegan esas promociones de páginas a las que nunca te afiliaste? Alguien les dio tu dirección de correo.

4 Conversaciones privadas hechas públicas en una red social

Todos comentamos tuits o posts de nuestros amigos y muchos de ellos responden con un comentario adicional, y hasta ahí todo bien, pero ¿no les da penita ajena cuando un par de personas, o un grupo, empieza a conversar frente a todos?  Ejemplo: X: Sin plan y ya es viernes. Y: Vamos a las chelas. (Hasta acá todo normal, pero…) X:Mmm, pues estaría. Dile al Z.  Oye Z ¿andas ahí?. Z: Sí wey, qué pex, yo sí voy, pero a ver si no ligas otra vez con una ñora. X. Nel, ya te dije que sólo platicamos y le eché aventón… Así, X, Y y Z se avientan la anécdota del ligue. Y en público. Si el comentario se vuelve conversación, por favor que se mantenga en privado por puro decoro.

 

5 Comentarios sosos

Maestra(o) si te metes a una red social, se entiende que quieres socializar y darte a conocer pero no a costa de comentarios como “Este cigarrito lo logró: voy a tirar a la comadreja y regreso”.  Sí, en sus inicios, era muy común que en redes como Twitter la gente posteara las cosas que hacía, pero conforme avanzaron fueron cambiando de tono los posts. Y a lo mejor el ejemplo anterior es malo porque al menos puede causar risa o asco o algo, pero algunos no se merecen ni nuestra indiferencia. Si eres de los que inicia la mayoría de sus tuits con un gerundio, te lo advertimos, eres un cavernícola tecnológico. Ejemplo: “Comiéndome mis Zucaritas mañaneras”. WTF, nos vale; si te tragas la caja de cartón y te pones como el Barney que viene de regalo, a lo mejor el asunto ya tiene cierta relevancia, antes no.

 

6 Grabar con teléfonos en conciertos

Deveras, ¿hay alguien que haya logrado una buena imagen o buen sonido en un video tomado desde la sección más alta del Azteca? Si estás a dos metros del artista, igual y captas algo, lo subes y lo compartes, está divertido. Y como estás cerca, ni siquiera tienes necesidad de obstruir la vista de los de atrás. Pero si estás a decenas de metros, lo único que estás haciendo es un oso, pues parece como si el cantante dijera desde el escenario “Ahora le voy a pedir a todos los que estén atrás y hasta arriba y que no tengan la menor idea de las limitaciones de su zoom, que levanten el brazo, con celular en mano, e intenten grabarme en estas condiciones, a ver si mañana ven un carajo”. Ejemplo: el típico terco que piensa que echándose a la novia en hombros el video se verá mejor. Grrr, qué ganas de morderle las nalgas. A la novia, claro.

7 Mover la cabeza cuando das clic

A lo mejor ni lo has notado, pero hay gente que hace como que dice que sí cuando le da clic a algo. Esto en sí no es castroso, sino chistoso… excepto cuando es tu jefe o un profesor, en donde sale, otra vez, la penita ajena. Si pudieran, en vez de picarle con el dedo, le darían un cabezazo para sentirse seguros de que el dispositivo obedece. Ejemplo: “Jefe Godínez, acá está el reporte”. –“Muy bien Gutiérrez, pero no veo la cifra que nos importaba”. –“Está abajo…” –”A ver… ehh… está aquí… jum (con movimiento de cabeza).

 

Van, ¿cuáles nos faltaron?