5 datos para conocer mejor a la UNAM

La Máxima Casa de Estudios cumple 106 años: ¡goya!

Foto: Cuartoscuro

La Universidad Nacional Autónoma de México fue fundada el 22 de septiembre de 1910, y hoy que cumple 106 años vale la pena dar una revisión a algunas de sus características más importantes.

Quizá los datos más conocidos son que la UNAM imparte 40 programas de posgrado con 90 planes de estudio de maestría y doctorado, 33  programas de especialización y 108  licenciaturas.

También la Máxima Casa de Estudios suele presumir que 3 mil 952 de sus académicos están inscritos en el Sistema Nacional de Investigadores y que del total de artículos científicos publicados por mexicanos, 30 por ciento corresponden a investigadores de la UNAM.

El origen de la Goya, basado en un cine del mismo nombre que estaba ubicado cerca del barrio universitario, que antes era el Centro Histórico, o que anualmente organiza cerca de 12 mil actividades culturales son otros de los datos que suelen mencionarse cada vez que se habla de la Universidad.

Pero pocos saben que la UNAM no sólo tiene presencia en su campus de Ciudad Universitaria (gran parte de este es Patrimonio de la Humanidad), qué es el himno que cantan antes de los partidos de los Pumas o que no todos sus estudiantes son como “El Mosh”.

Por eso aquí presentamos 5 datos interesantes sobre la UNAM para conocerla un poco mejor. 

1. Tiene tres Premios Nobel

Una de las estadísticas con las que las universidades del mundo suelen medir su calidad es el número de ganadores del Premio Nobel que han pasado por ellas, y la UNAM cuenta con tres personajes mexicanos que han sido merecedores de ese reconocimiento, aunque ninguno de ellos lo obtuvo por trabajos realizados dentro de ella.

En 1990, el escritor Octavio Paz, autor de El Laberinto de la Soledad (uno de los estudios fundamentales sobre la identidad mexicana), obtuvo el Nobel de Literatura; él cursó las carreras de Derecho y Filosofía y Letras en la UNAM, además de que, en 1978, esta universidad le otorgó el grado de Doctor Honoris Causa.

Antes, otro egresado de la UNAM, Alfonso García Robles, obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 1982. Él estudió Derecho y fue un destacado diplomático mexicano, Embajador en Brasil y representante de México ante las Naciones Unidas, donde logró la firma de un acuerdo (que fue bautizado como “El Tratado de Tlatelolco) entre los países de América Latina que garantizaba la prohibición de los armamentos nucleares en la zona.

El más reciente caso es el de Mario Molina, quien cursó la carrera de Ingeniería Química en la UNAM, donde también creó el primer posgrado de esa disciplina en México; es Doctor Honoris Causa de esta universidad desde 1996. Ganó el Premio Nobel de Química en 1995 por sus estudios en medio ambiente, principalmente en lo relacionado con la formación de la capa de ozono (fue miembro del equipo que, prácticamente, dio a conocer al mundo ese tema).

Como dato, a nivel mundial, la universidad con más premios Nobel es Cambridge, con 90, seguida por la de Chicago, con 87.

2. Es la que tiene más alumnos en México

Aunque cada año miles de aspirantes se quedan fuera de la UNAM, lo cierto es que es la universidad con el mayor número de alumnos en México.

En el pasado ciclo escolar, la UNAM recibió en sus aulas a 337 mil 763 estudiantes (incluyendo licenciatura, posgrado, bachillerato y nivel técnico), lo que también la convierte en una de las más grandes del mundo.

Para darse una idea de su tamaño, en todos sus niveles, en la Universidad de Harvard estudian alrededor de 25 mil alumnos, y en la Universidad de Cambridge hay unos 20 mil; mientras que en el Instituto Politécnico Nacional hay poco menos de 180 mil, en la Universidad Iberoamericana hay alrededor de 11 mil y el Tec de Monterrey tiene unos 100 mil estudiantes sumando todos sus campus en el País.

A nivel licenciatura, la UNAM tuvo 196 mil 565 alumnos el ciclo pasado; es decir, en números redondos (dependiendo de quién dé la cifra y excluyendo niveles como carreras técnicas o educación normalista), de cada 10 estudiantes universitarios en el País, uno va en la UNAM.

3. No todo es CU

Muchos creen que la UNAM sólo imparte clases en Ciudad Universitaria, y en época de inicio de cursos es común ver anuncios de aspirantes que, a pesar de haberse quedado en alguna escuela de la Universidad, buscan que alguien les permute su lugar en la FES Iztacala por uno en la Facultad de Biología.

Lo cierto es que la Universidad imparte estudios en diferentes campus del Área Metropolitana y todos sus egresados obtienen el mismo título, además de que los planes de estudio y el profesorado tienen niveles similares en cada uno de sus seis campus y 17 escuelas (como las que tiene en Aragón o Acatlán, así como la Escuela Nacional de Música y otras muchas que no están dentro de Ciudad Universitaria).

En total, la UNAM tiene algún tipo de presencia en todos los estados del País, además de Estados Unidos, Canadá, España, Costa Rica y hasta China.

4. Pumas y el futbol americano

Cuando va bien en el torneo, es común ver por toda ciudad a miles de orgullosos chilangos vistiendo su camiseta del equipo de futbol Pumas de la Primera División (ahora que va mal, en realidad son pocos quienes la portan), que es representativo de la UNAM.

Pero el deporte universitario va más allá del futbol, ya que la universidad tiene representativos de casi todos los deportes que existen el mundo, desde beisbol o basquetbol hasta rugby o softbol, pasando por el hockey y, uno de los más tradicionales: el futbol americano.

De hecho, la cultura deportiva de la UNAM empezó con esta último disciplina, cuando por allá de los años 20 o 30, diversos grupos de estudiantes regresaron de sus intercambios en universidades de Estados Unidos y comenzaron a organizar equipos de futbol americano que retomaban los colores de las escuelas en las que habían estado. Así, los colores que con el tiempo se hicieron más populares fueron los de la Universidad de Notre Dame: azul y oro.

Asimismo, el logo del puma, representativo de los deportes universitarios, integra al centro la letra “U” (obvio, de “Universidad”) y, si se le mira fijamente, se descubrirá que esa letra también es algo muy similar a los postes del punto extra del futbol americano.

Otro detalle es que el estadio de Ciudad Universitaria fue diseñado para apreciar el futbol americano, ya que la parte de la tribuna superior está a la altura perfecta para apreciar todas las líneas con las que se marcan las yardas en la cancha.

Y por último, cabe aclarar que el himno que se canta al inicio de los partidos de futbol de los domingos a mediodía no es el himno de la UNAM ni de los Pumas, sino de todos equipos deportivos representativos de esa casa de estudios. 

5. No sólo hay porros, fósiles o ‘El Mosh’

Seamos honestos, muchos chilangos imaginan que en la UNAM hay vándalos en sus salones, cuarentones que siguen en la universidad tratando de descubrir las verdades del universo, filósofos marihuanos y que si se camina por sus pasillos se corre el riesgo de ser atacado por un marxista que, El Capital en mano, tratará de convencer a quien se cruce en su camino del peligro que corre ante el imperialismo yanqui.

Lo cierto es que, como comunidad grande (gigantesca) que es, en la UNAM existe una gran diversidad, por lo que es común ver todo tipo de personas en sus aulas; sin embargo, como en todas partes, siempre se suele buscar un cliché, igualito al que se hace cuando se dice que los de la Ibero son “pirrurris” (bueno, así les decían en los 80), los del ITAM son “tecnócratas” o que los del Tec “sólo quieren ser jefes”.

Esta percepción errónea se ha formado a través de ciertas prácticas que sí existen en la UNAM, como, por ejemplo, el llamado “pase automático”, que garantiza el ingreso directo a la universidad a los estudiantes que están inscritos en su bachillerato, lo cual ha provocado que muchas personas se tomen bastante relajado ese nivel educativo porque, al final, no tendrán que hacer examen para entrar a una carrera. De ahí el surgimiento (aunque ahora ya no tanto) de los llamados “fósiles”.

Además, los medios de información también han tenido su parte de culpa en ello. Por ejemplo, durante el paro de labores más largo de la UNAM, que se vivió entre abril de 1999 y febrero de 2000, la televisión y los periódicos gustaban de entrevistar a un personajes apodado “El Mosh” (Alejandro Echevarría), que era un buen estereotipo de “pandroso” y fósil; aunque no era uno de los principales líderes de ese movimiento, sí funcionaba, por sus rastas y lenguaje rebuscado, para alimentar el ideario colectivo de un “típico” personaje de la UNAM.

Lo cierto es que en la Universidad hay de todo y no es justo crear un cliché de su comunidad.

De esta forma podemos seguir enumerando cosas como que tiene dos buques oceanográficos, que tiene a su cargo el Sistema Meteorológico Nacional o que es una de las pocas universidades en el mundo que cuenta con una súpercomputadora, porque la UNAM es enorme y compleja. 

¿Qué otros datos interesantes conoces de la UNAM?

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