Marilyn Monroe y sus visitas a México

¡Pásele, güerita!

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Norma Jeane Baker -o Mortenson-, mejor conocida como Marilyn Monroe (1 de junio de 1926-5 de agosto de 1962), fue un icono sexual y fílmico del siglo pasado. Hoy recordamos a la californiana a partir de los encuentros que tuvo con México.

Marilyn y el norte

Quizás no sabías que la actriz tiene raíces mexicanas, bueno, no exactamente. Su mamá, Gladys Pearl Baker (en algunos lados le cambian lo última parte por Monroe), nació el 27 de mayo de 1902, a las 4:03 de la mañana, en Porfirio Díaz, Coahuila, ciudad ahora llamada Piedras Negras.

Los otros dos queveres de la actriz tienen que ver con Chihuahua. Recordemos que en el siglo pasado hubo una ley seca en Estados Unidos, así que la solución era cruzar la frontera para hidratarse con un buen alcohol. En Ciudad Juárez se hizo famoso el Kentucky Bar, establecido desde 1920, al la diva de Hollywood acudió a beber, lugar que también visitó Frank Sinatra y Jim Morrison.

El otro episodio se remonta a 1961, cuando ella personalmente vino nuevamente a este rincón del norte para tramitar y obtener el divorcio de Arthur Miller, su tercer esposo. 

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Compras del ’62

Un par de meses antes de su muerte, la protagonista de Some Like It Hot (1959) visitó México entre el 20 febrero y el 3 de marzo de 1962, para hacer un par de compras para decorar su casa.

El 22 de febrero estuvo en El Taquito, entrándole a uno de los platillos que nos dan identidad y disfrutando del mariachi.

Hubo una conferencia de prensa en el salón Tesoro del ahora inexistente Hotel Continental Hilton, ubicado entonces en Paseo de la Reforma, y durante la cual un fotógrafo captó que la actriz iba sin ropa interior. Por cierto, la también modelo fue enterrada con el mismo vestido que uso en esta ocasión.

Entre sus destinos cinematográficos estuvo la casa de Emilio “Indio” Fernández, para darse un tequila con el director; así como la visita al set de El Ángel Exterminador, donde cruzó palabras con Luis Buñuel.

Compró artesanías en Teotihuacán, pero quizás fue más importante su compra en una tienda en Chiconcuac, Estado de México, donde adquirió el emblemático suéter bordado tipo panal – hecho por el tejedor Pedro Delgado -, el mismo que usó en una sesión fotográfica a cargo de George Barris, por el que pagó 130 pesos y fue subastado por 160 mil dólares.

Otros lugares de su paso por tierras aztecas fueron Cuernavaca, Taxco y Acapulco.

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El último galán

Marilyn estuvo casada con el policía James Dougherty (1942–1946), el beisbolista Joe DiMaggio (enero a noviembre de 1954) y el dramaturgo y guionista Arthur Miller (1956–1961), pero su historial amoroso no se agotó ahí – ¿verdad John F. Kennedy? -, pues resulta que a su paso por nuestras tierras tuvo un galán.

Durante su visita al país en 1962, la prensa le preguntó si tendría un idilio con un actor mexicano, a lo que ella respondió: “¿Y por qué actor? Con un mexicano basta. Mantendré los ojos bien abiertos”.

En El Último Amante de Marilyn, de Xavier Navaza, se detalla el romance que “la tentación rubia” tuvo son José Bolaños en 1962, un guionista y productor mexicano de ascendencia gallega que conoció en una tienda de muebles – recuerda que en ese viaje vino de shopping –. Ella tenía 35, él 26 añitos.

El 5 de marzo del dicho año, Bolaños acompañó a la actriz a los Globos de Oro, en Hollywood, donde recibió premio World’s Film Favorite. Supuestamente el romance no duró más de una quincena, aunque aún así se dice que Pepe estuvo entre las últimas llamadas que Monroe hizo el día de su muerte.

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