El Calabozo del Androide 3

Los amos y señores del webcomic

Penny Arcade es tan divertido como maquinita de 500 juegos

por: EL ANDROIDE

Los amos y señores del webcomic

Tycho Brahe y John Gabriel “Gabe” son como el yin y el yang. El primero, un agrio y sarcástico individuo con grave inclinación al trago, fanático de Dungeons & Dragons. El segundo, un alma libre y energética propensa a
la ira extrema que en su brazo derecho porta tatuado al mismísimo Pac-Man y que en los senderos de batalla de Warcraft perdió un ojo, el cual sustituyó por uno de cristal, nada menos que a puños de su fiel comparsa Tycho.

Este dúo de “nerdazos” protagoniza Penny Arcade, una de las tiras cómicas más leídas en la red; de hecho, de
las primeras con éxito sustentable a partir de su nacimiento, por ahí de 1998. Dentro de mundos paralelos del videojuego y guiños a situaciones o personajes del cómic, Tycho y Gabe no son más que la “alter-versión” de
sus creadores, Mike Krahulik y Jerry Holkins, ilustrador y escritor respectivamente.

Cada lunes, millones de ciberlectores se ponen sus lentes de pasta en aras de su dosis semanal de estos berracos, quienes desde el sofá de su casa se transportan a universos surrealistas, donde Jesús lidia con zombies teporochos y los exprimidores de jugo son forzados a follar frutas. Se dice que Dante de Devil May Cry, aquel infame vampiro-cazavampiros, vive en le edificio de junto. La trama no es específicamente continua entre cartón y cartón. Así como Tycho puede morir violenta y horriblemente en una aventura, siempre regresará como si nada hubiera pasado, aunque ocasionalmente alguno de estos decesos podría tener repercusión en travesías posteriores. La muerte es lo de menos, lo realmente crítico sería perder un reloj de Pac-Man en tierras de dragones y caballeros, ya sea a través  de una batalla física o en la mayoría de los casos verbal entre Krahulik y Holkins. Vía sus otros yo se discuten tramas de videojuegos, cibercultura, gadgets y todo aquello de lo que cualquier geek que se precie de serlo podría charlar, desde juegos de rol hasta qué pasaría si la bestia de los X-Men se topara algún día con la Bestia de la Bella.

Krahulik y Holkins son también los creadores y anuales anfitriones de la PAX (Penny Arcade Expo), monstruo que vio la luz en el 2004 para darle foro parejo tanto a los gamers de consola como a los de computadora y tablero.
El éxito de la PAX se basa en la interacción entre lo que se exhibe y el asistente. Parte de lo atractivo es el hacer sentir a los fans como parte de una geeky-familia llamada Penny Arcade.

Como su Humilde Androide, recomiendo echarle hojuela al trabajo de estos cuates. Enfundémonos en nuestras capas y vayámonos de caminito por las galaxias de la red, que no sólo el cómic impreso rifa.

Visita: penny-arcade.com

Tómala Muñeco

 

Craola solía ser una morsa del jet set. Acompañado de bellas mujeres foca por todo el mundo excéntricamente rolaba. Le gustaba el golf y vivia por las apuestas. Pero un buen día el mundo todito se le hizo moronas.
En nueve hoyos lo perdió todo en contra de Igor Cassini. Lo único que le quedó fue su chistera, su chaleco y un calcetín con el que dio vida a Tití, su fiel compirri.

Sobre su creador

Greg “Craola” Simkins lleva más de diez años explotando nuestras cabezas llenas de recuerdos caricaturescos. El oriundo de California primero nos introdujo a través del graffiti a su mundo ácido y amorfo. Después conocimos su trabajo como pintor e ilustrador. Es aquí donde Simkins se diferencia de quien sea, introduciéndonos en paisajes lúgubres llenos de remembranza a personajes como Pac-Man, Robotina, y cualquier conejito o criatura tiernísima que podría sacarte los ojos con su afilada dentadura. El trabajo de Greg Simkins es digno de varios renglones, en esta ocasión presentamos una de sus últimas creaciones, se llama Walrus y estuvo limitado a quinientas piezas. Con un poco de suerte y actitud tal vez sea de su gratitud.

 

Sapo Verde para el Dreamcast

                       

Distinguido alumno de la clase de sexta generación de consolas de videojuego, el Dreamcast de Sega cumple diez años. Después de vender más de quinientas mil copias en sus primeras dos semanas, se vio derrocado un año después por el coloso de Sony y en el 2001 se detuvo su producción. Se le recordará por ser la primera consola de 128 bits. Larga vida al Dreamcast.

 

[Contemporáneas al Dreamcast]

 

                           

 

Nintendo 64

Sucesor del Super Nintendo, el Nintendo 64 será recordado principalmente por la euforia que causó su primer título, el Mario 64, de hecho, cartucho de regalo con la consola. Núnca habíamos visto a Mario de esa forma.
Con su maravilloso Rumble Pack, fue el primero en transmitir vibraciones vía su control, haciendo de la experiencia algo único a la hora de los trancazos. Con poco más de 35 millones de copias vendidas, quién no recuerda el juego de Chávez o el ultra realista Killer Instinct, lastima que aquel titulazo fuera casi el más extremo de su baraja de títulos. Nintendo perdió la batalla por hacer en su mayoría juegos para chavales, cuando el mercado lo dominaban ya los gamers adultos.

 

                                  

Playstation

Ni más ni menos la primera consola de Sony en el mercado. Lanzada en el 94 y con más de 102 millones de copias vendidas en todo el mundo, el Playstation o PS fue la consola más arrolladora de la quinta generación de consolas. Su sistema CD-ROM fue la ostia tíos. Pamba al que no recuerde al recio Snake de Metal Gear Solid o a Lara Croft en Tomb Raider. Sin duda la experiencia que ofrecía el PS fue la más extrema, brutal y sangrienta de entre sus competidoras. Sin olvidar a las cyber-chamaconas.
¡Maldición! ¿Porqué los videojuegos son tan increíbles?