¿Acaso el beso negro es un nuevo juego previo al sexo? ¿Será que alguien se aburrió del sexo oral en su modalidad convencional y dijo: pues vámonos por Detroit? ¿O es sólo para depravaditos como ustedes comprenderán?

Pues ninguna de las anteriores. El annilingus, sexo oral en la zona anal, rimming, beso polaco, beso del colibrí o el célebre y ya famoso término conocido como “beso negro” no es nada nuevo. De hecho, el pillín de Mozart compuso un canon titulado: “Leck mich im Arsch”, que en castellano significa: “Lámeme el culo”. ¿No les digo? Mozart sabía lo que era la buena vida.

En realidad, en algunos lugares tiene una connotación bastante negativa. Por ejemplo, en inglés se utiliza la frase “kiss my ass” para insultar a alguien. En realidad, al decirlo, no están conscientes de la divertida que se darían. Tan apretados…

Pero… ¿por qué todos le sacan y nadie le entra?

Bueno, ok… no todos, pero la mayoría le saca. Quizá ésta es una pregunta con una respuesta un poco evidente. Absolutamente nadie quiere entrarle a besar y mucho menos pasar la lengua por un rincón tan escatológico. Representa, como dijimos anteriormente, un insulto. Es un lugar que en el imaginario colectivo es concebido como sucio, apestoso (ew) e incluso pecaminoso (Dios nos libre).

Otro motivo por el que muchos le sacan es que creen, erróneamente, que si una mujer se lo practica a un hombre significa que el sujeto en cuestión es gay. Y con ello se incorporan a las filas de quienes pronuncian este discurso heteronormativo, discriminatorio y homofóbico en el que ciertas prácticas sexuales definen la orientación sexual. Par favar…

Así que para acabar pronto les diremos: practicarlo no define la orientación de nadie. Simplemente es una forma de dar/recibir placer. Así de simplito.

De hecho, un estudio realizado en 2008 y publicado en The Journal of Sex Research, llamado: “Revisión de la sexualidad anal heterosexual y comportamientos respecto al sexo anal”, que involucró a más de mil 400 estadounidenses heterosexuales, reveló datos interesantes. Por ejemplo, que el 15 por ciento de los participantes había recibido sexo oral anal y al 24 por ciento le habían metido el dedito por Jujuy (al puro estilo de Bersuit Vergarabat)…

En fin, aquí les diremos cuáles son los riesgos y cómo practicarlo para convertirse en unos profesionales.

No todo es color de rosa

Los traseros están a la alza. En 2014, Pornhub reveló que las palabras más buscadas en su sitio fueron “big booty” (gran trasero). Y ya saben: a quienes les gustan los grandes traseros, no mienten…

Pero este popular interés debe estar regido por ciertas normas. Dar un beso polaco implica el riesgo de contraer virus, infecciones de transmisión sexual, parasitarias o bacterianas. ¿Como cuáles? Bueno, por ejemplo: shigella, hepatitis, lombrices intestinales, herpes. Así que para practicarlo hay que tomar ciertas precauciones, ya sea utilizar un trozo de látex sobre la zona, o si sólo cuentan con un condón, bueno, pues láncense a la cocina y tomen un pedazo del plástico que de ésos que usan para envolver la comida.

De igual forma, esto no excluye que se laven cuidadosamente la zona con la espuma que sale cuando se están dando un baño. Es importante que sólo se haga en el exterior. Si están en el motel y sólo tienen a la mano el Rosa Venus, evítenlo, pues podría llegar a afectar la mucosa anal. Es mejor si lo hacen en pareja, así se aseguran de que todo quede bien lavado. Por aquello del no te entumas…

¿A poco me va a gustar?

Sí. El ano contiene muchas terminaciones nerviosas que al ser estimuladas pueden brindar mucho placer. De hecho es considerada una zona erógena, tanto en hombres como en mujeres.

Ok, ¿cómo lo hago?

Las posiciones más comunes para practicarlo son el 69 y la del perrito.

Avisa, siempre avisa. Si estás dando sexo oral en el pene o el clítoris y vagina, pregúntale a tu pareja si le latería que fueras por detrás. Si la respuesta es afirmativa, entonces vayan corriendo a la regadera a limpiar la zona. A pesar de ser muy placentero, a muchas personas les puede resultar incómodo y podrías recibir una buena patada de toro. ¿Para qué exponerse a lo tarugo?

Ya que haya aceptado, comienza por estimular la zona. Puedes ir de adelante hacia atrás, pasando los genitales, el periné y terminando en el ano. Utiliza un dedo para acariciar suavemente el área con movimientos circulares. Y ya que esté flojito/a y cooperando, emplea tu lengua para dar un masaje ahí. Puedes meterla de a poquitos, chupar o succionar levemente. No te olvides de tocar otros rincones, pues eso aumentaría el placer.

El punto es que tu pareja también te lance el viene, viene pues así sabrás por dónde ir sin errar.

Así que ya saben, pruébenlo y remítanse a las pruebas.

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