Ya lo dice el sabio dicho: no hay quien se resista ante las tres “c”: Comer, coger y c… bueno, la última es un poco escatológica y no a muchos les encanta. Pero si hablamos de las dos primeras, podríamos decir que son los máximos placeres de la vida.

Ahora bien, ¿qué pasa si se combinan? Todo comienza en la cocina. Tu pareja y tú se disponen a zamparse todo lo que encuentren en el refri. Se preparan sus respectivos alimentos y, por algún motivo, terminan haciéndolo sobre el desayunador.

Los ingredientes

La empresa online española, Just Eat, dedicada a enviar comida a domicilio, hizo una encuesta entre hombres y mujeres de 18 y 45 años. El 80 por ciento de los participantes confesó que habían preparado enchiladas de hoyo en la cocina (atascaditos), por lo que este suculento lugar se coronó como el rey del cadereo en la casa.

El sitio preferido por la mayoría fue la meseta, quizá porque uno queda a la altura, aunque también suele ser peligroso, entre resbalones, cuchillos y tenedores te veas… Después le siguió la lavadora (recordarán la escena de Amores Perros), pues las vibraciones de esta máquina le meten enjundia al asunto.

Y chequen esto: de los utensilios que hay en la cocina, el molcajete resultó ser el más sexy para las mujeres y el delantal (sin nada abajo), el de los chamacones. A ciencia cierta, eso del molcajete se escucha un tanto tortuoso… En fin, en gustos se rompen géneros.

La preparación

A todos nos gusta la onda desprevenida. Quizá aquí radique el secreto de por qué la cocina es el lugar preferido de muchas personas para ponerle Jorge al niño. No hay mejor ángulo que ver a tu pareja concentrado/a en preparar algo para comer y llegarle por atrás para meterle más especias a la comida.

Lo ideal es que se pongan buzos con las cosas calientes. No vaya a ser la de malas que tengan una olla hirviendo con el pozole y con los contoneos salga volando y los deje listos para prepararlos en esquites.

Así que una vez dicho esto, les diremos lo que les proponemos para que practiquen aquí:

Orgasmo centrifugado o meseta picante: la chica se sienta sobre la meseta o sobre la lavadora. Nomás dejen que entre en el ciclo de centrifugado para que sepan lo que es bueno.

Chivito congelado: metan un pepino al congelador (poco tiempo, no vayan a dejar que le salga escarcha). Colóquenle un condón, aun si ya lo lavaron, y úsenlo para estimular a su pareja. Ella se puede agachar sobre la meseta y tú le paseas el pepino por donde la imaginación te ordene.

El fogonazo: ojo, no les vaya a entrar la emoción y se quemen. Mientras ella o él cocina, su pareja llega por detrás, ya sea para darle gusto al gusto o para estimularlo con las manos.

Niño envuelto: aquí el punto es aplicar sobre la piel de tu pareja algún alimento. Puede ser crema batida, mermelada o chocolate líquido. Lo ideal es que no sea algo muy pegajoso, de preferencia donde no haya mucho vello y evitar los genitales, ya que podría afectarles la planta baja…

Cabrito al horno: si desde hace mucho quieren hacer algún amarre erótico, ésta es su oportunidad. Pueden hacerlo directo al toallero o a las patas de la mesa del comedor. Eviten apretar muy fuerte o pasarlo por arterias principales, articulaciones o venas.

Y bueno, si la cocina tiene una ventana que da directo a la de tu vecino de enfrente y te late la onda exhibicionista: éste es tu momento. Seguramente toda la dinámica será unbocatto di cardinale.

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