Juegos eróticos sin la vista

La Gallinita Ciega se puso coquetuela y locuaz

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Una fantasía recurrente consiste en vendar los ojos y amarrar a la pareja a la cama y hacerle tantas cosas que desearía que nunca acabara ese celestial momento.

Pero… ya basta de comer pan con lo mismo. Existen otras formas de darle alegría al cuerpo de tu pareja y lo mejor de todo: sin usar la vista.

¿Por qué dejar de ver lo que tanto nos gusta?

Esto le da un plus al momento. Le mete misterio, nos hace estar a la expectativa y nos quita la sensación de saber que hará lo mismo que hace TODAS las noches que nos echamos un quiebre.

Existen varios juegos eróticos en los que se suprime la vista y que seguramente se convertirán en tus favoritos. Aquí te los presentamos.

¿Qué usar?

Puedes emplear materiales suaves al tacto. No se les vaya a ocurrir ponerse algo que en un rato los deje como gatos arañados o que a cada rato tengan que estar anudando porque nomás no se fijó bien desde el principio. El chiste es que disfruten todo lo que hagan durante esos momentos, sin interrupciones.

Pueden emplear:

– Una mascada.

– Una bufanda.

– Vendas (asegúrense de no tensarlas mucho).

– Un paliacate.

Eviten:

– Playeras. Seguramente tendrán que volver a anudar una y otra vez.

– Ropa sucia. Guácala. Nomás con el simple olor van a querer salir corriendo de patitas hacia la calle.

– Cosas que les impidan oler o probar. O sea tampoco se trata de taparse toda la cara.

Lo primero…

Acostúmbrense a las sensaciones. Recorran el cuerpo de sus parejas con objetos como una pluma, terciopelo, cepillos de cerdas suaves, cera líquida —si les late la onda más hardcore, pueden emplear la cera de una vela, pero si quieren algo más leve, pueden utilizar la cera que venden en las sex shops fabricada para utilizar durante el jugueteo previo—.

¿Cómo hacerlo?

Pídele a tu pareja que se coloque boca abajo. Comienza por los brazos, las piernas, la espalda, el cuello. Una vez que se haya habituado a la experiencia, lánzate a las partes más erógenas, como su trasero, el antebrazo o las ingles. Aguanten vara, aún no se vayan al lugar de los hechos.

Después, pídele que se voltee y sigan el mismo procedimiento. De este lado, la cosa se pone más intensa. Puedes jugar con los pezones, con sus labios. Si le da cosquillas, no te preocupes.

El punto de todo esto no sólo consiste en prender a la pareja para que te pida a gritos que tengan sexo, sino que también les ayude a crear lazos, a incrementar la confianza y a darle una sazonada a su vida sexual.

Y ahora sí, ya pueden irse a los genitales, pero todo deberá ser muy sutil. Roces, caricias, masajes. Pero aún no hagan que termine. Vámonos más despacio.

A explorar los otros sentidos

El del oído

Métete un hielo en la boca y emite un vaho cerca de sus oídos. Puedes bajar a recorrer su cuerpo, comenzando por el cuello, los hombros y terminar en el rincón de la felicidad.

El del gusto

Dale a probar cosas novedosas. Ojo, no te pongas intenso y le des una araña frita en salsa de chipotle con arándanos. Lo ideal es que le des a probar un helado que quizá nunca haya probado o alguna mermelada que no esté acostumbrado a comer. Todo esto lo puedes encontrar en la zona gourmet de los centros comerciales. Y, bueno, no está de más preguntarle antes si es alérgico a algo… no vaya a ser que termine como pez globo y tengan que irse corriendo al hospital.

El del olfato

Rodea la escena con esencias aromáticas, con pétalos de rosas. Sí, suena un poco a cliché, pero esto hará que se avispen sus demás sentidos. 

Ahora sí: manos a la obra

Para apapachar a los hombres:

– Sujeta el pene con tus manos y hazle sexo oral. Procura que todo sea suavemente, no te emociones con la intensidad. Haz que todo sea inesperado. Un plus es utilizar un lubricante de sabor, así podrás prolongar todo el momento.

– Besa su cuello y continúa hacia abajo. Recorre sus hombros, sus brazos, su vientre.

Para apapachar a las mujeres:

Además de besarla, de darle sexo oral y de acariciarla, dile qué es lo que más te gusta de ella. Desde lo físico hasta cosas como su personalidad, sus sentimientos. Mientras le recites todo esto, puedes ir preparándola para darle gusto al gusto. 

Para comerte mejor

– Pueden optar por dar ligeros mordiscos a su pareja. 

– Lamer (no sólo los genitales) sino otras partes del cuerpo. Si tu pareja parece un osito y no hay lugar alguno para lamerlo, cámbienlo por besos. Tampoco queremos que terminen como gatos atascados con una bola de pelos en la garganta.

Gallinita ciega

¿Lo jugaron cuando eran chavitos? Bueno, pues es hora de hacerlo de una forma más jocosa. Díganle a su pareja que vaya por el cuarto y que les dé pistas para encontrarla. Por cada lugar al que le atinen, recibirán un premio, como: sexo oral.

¿Dónde está la mano?

Su pareja deberá elegir un lugar de su propio cuerpo donde pondrá su mano. Ustedes deberán adivinar en dónde está. El premio será elegir la posición sexual.

El plus

¿Qué les parece si ambos se vendan los ojos? Quizá se imaginan que estarían buscándose el uno al otro sin saber de qué lado masca la iguana. Pero la cosa es que utilicen los demás sentidos para aprovechar la situación. 

El final feliz

Una vez que haya llegado el momento de echarse un quiebre, lo ideal es que no se destapen los ojos. Dejen que sus parejas los sorprendan, que elijan la posición que harán y que los besen en lugares inesperados.

Al principio se sentirán un poco sumisos ante todo lo que sus parejas decidan hacerles. Pero, ¿saben qué? Ese es el punto. Que se dejen llevar por la confianza y por las ganas de redescubrir su sexualidad.

¿Qué tal? ¿Se lanzan a comprar sus paliacates esta noche?

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