Ah, la maternidad. Esa dulce espera de un pequeño ser, que te llenará de líquidos corporales la ropa y que vivirá de tu sueldo por lo menos durante unos 18 añitos, también está sujeta al secreto encanto del eufemismo mexicano.

Así que aquí les van unos ejemplos:

Se comió la torta antes del recreo

Ésta ya forma parte de los clásicos. Cuando alguien se embaraza sin haber firmado un papelito en el registro civil, significa que disfrutó de su suculenta torta de queso de puerco y manchego antes de que sonara la chicharra. Sí, puercotes.

Encinta

Aquí nos ponemos culturales. La palabra encinta proviene del latín ‘incincta’ que significa sin ceñir. Recordarán que antes las damitas se ponían tremenda faja para sujetar sus vestidos al talle y no develar sus lonjitas. Eso sí, cuando se embarazaban se la quitaban para no apretar al pobre chamaco.

De igual forma, las mujeres aztecas utilizaban una cinta negra alrededor de la cintura cuando estaban embarazadas. Nomás dense un quemón del que trae la Virgen de Guadalupe ceñido a su ropa.

En barandales

Ésta es simple: embarazada, en barandales. Claro, si se hubiesen sujetado y hubiesen prevenido, no tendrían que estar esperando nueve meses para soltarse del barandal.

En Barcelona

Ojalá te hubieras ganado tu primer millón y te fueras a Barcelona, pero la triste realidad es que sólo te entró la calentura sin cuidarte y ahora esperas a tu lindo retoñito.

Le metieron un gol

Tu pareja es cancha oficial. La tienes libre, la centras y ¡GOOOOOOL! Quizá fue un tiro de esquina, donde las arañas hacen su nido, pero lo cierto es que el marcador dice: 1-0. Toda una gran jugada.

Le mosquearon la papaya

Esas diminutas mosquitas que rodean a la fruta no siempre son inofensivas. En este caso se la dejaron ir y ahora esperaremos a que llegue una nueva papayita a este mundo cruel.

Le llenaron la piñata

Ni oro ni plata, lo único que hicieron fue llenarle (y romperle) la piñata. Nada más mexicano que nuestra querida protagonista de las fiestas a la que llenan de dulces y juguetes, claro que ahora el juguetito sale en nueve meses y vaya que sale bien carito.

Metió la pata

Meter la pata tiene muchas interpretaciones. Desde saber que la regaste hasta la acepción ‘meter’, que en nuestro querido México significa: ‘coger’, ejemplo: yo sí se la meto. Así que en este caso, tampoco podría ser la excepción.

La premiaron

Y con el premio gordo… o flaco, pero eso sí: rinconero y muy atinado. Digamos que por ser buenito, ahora tendrás un chamaquito que te salude por las mañanas y te llene de besos con mermelada. Vamos, no es tan mal premio.

Le metieron el muñeco

La rosca no siempre se parte el 6 de enero y tampoco es exclusiva de los Reyes. Quienes son los afortunados de tener el muñeco tendrán que chambearle duro y macizo para poder alimentarlo. Ni modo, tan fácil que hubiera sido usar un condón.

La preñaron

Digamos que de todas, ésta podría sonar como la menos atinada. Sin embargo, en un sentido estricto y según la Real Academia Española (asuuu) es un adjetivo que significa lo siguiente: ‘Dicho de una mujer, o de una hembra de cualquier especie: Que ha concebido y tiene el feto o la criatura en el vientre’. Sí, podría parecer que sólo se refieren a los animales, pero ya se dieron un quemón de la realidad.

Me dejaron panzona

¿Hay algo más que decir al respecto?

Así que no está de más decirlo: sin gorro, no hay fiesta. ¿Qué otras expresiones conoces para decir que alguien está en la dulce espera?

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