alessiaMientras pensaba sobre qué escribir para esta, la primera entrega de mi columna, me vinieron muchísimas ideas a la mente y nada más no me lograba decidir por una… hasta que me acordé de esto que les quiero platicar. La semana pasada di una plática para puros hombres, de entre 30 y 40 años; la pregunta más taquillera fue: ¿Cómo le hago para proponerle un trío a mi esposa/novia? ¿Se puede?

¿Cómo le hago para proponerle un trío a mi esposa/novia? ¿Se puede?


Lo más chistoso es que si mi plática hubiese sido para adolescentes, jóvenes contemporáneos o adultos mayores, la pregunta hubiera sido la misma. Esta, es LA pregunta, cuando de fantasías sexuales masculinas hablamos; claro que hay muchísimas más, pero esta es LA fantasía masculina por excelencia.

Séque no soy la única que se ha cuestionado esto, pero ¿por qué a los hombres les prenderá tanto esto? La verdad, no tengo la respuesta… sólo sé que es algo que se cumple en la mayoría de los hombres, aunque sólo la minoría de estos la lleva a cabo. Y es que aquí entra otro factor MUY importante; casi todos dicen que no lo harían con su pareja estable… algunos dicen que les pagarían a dos prostitutas; otros, lo harían si se presentara la ocasión en “una noche de copas, una noche loca” fuera de la ciudad donde residen; otros más, argumentan que sí lo harían, pero con dos desconocidas o con alguna mujer que no les importe, con la cual no tengan un vínculo afectivo importante. Únicamente una minoría de ellos, acepta que le gustaría hacerlo con su esposa/novia y alguien más.

La pregunta es ¿por qué?¿Por qué con dos mujeres con las cuales no tengan un vínculo afectivo importante sí podrían y con alguien a quien aman, no lo harían? Pareciera que Octavio Paz tenía mucha razón al decir que los hombres mexicanos ven a la mujer como santa o como mujer de moral distraída, pero no pueden unir a las dos en una sola mujer y como a ningún hombre le gusta estar casado y/o tener una relación afectiva importante con una cuatro letras, luego entonces, hacer un trío con la madre de sus hijos… es algo un tanto “pecaminoso” ¿no? De ahí, que les cueste tanto trabajo proponerle este tipo de fantasías a sus parejas.

Claro, no se me alebresten hombres, también las mujeres tenemos nuestra parte. La mayoría de nosotras contestaríamos algo asícomo: “¿Por quién me tomas, acaso crees que soy una cualquiera?” y nos indignaríamos muchísimo con el simple hecho de que nuestra pareja se atreviera a preguntarnos algo así.

Por eso, la cosa aquíes estar abiertos –tanto hombres, como mujeres- al diálogo, a escuchar al otro sin juzgarlo. Puede que no me atraiga su propuesta, pero tampoco tengo porque ofenderme, simplemente le digo que no se me antoja la idea y punto. Por favor, ahórrense contestaciones como: “¡estás enfermo(a)!, ¡¿es qué no piensas en otra cosa que no sea sexo?!, ¡qué asco!, ¡eres un(a) pervertido(a)!, ¡¿de dónde sacaste semejante idea?!” Estos son sólo ejemplos, los hay peores y más ofensivos. Todos tenemos extravagancias, es cuestión de encontrar alguien que las comparta con nosotros y qué mejor que nuestra pareja para compartirle nuestras más locas fantasías; no las tenemos que llevar a cabo, el simple hecho de platicarlas con nuestra pareja, nos irá acercando más a ella y estrechará nuestra intimidad.

Y ustedes ¿quéloca fantasía tienen?