Incubus en la Arena Ciudad de México

Hasta luego, gusto en conocerlos

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Desde el momento en que los promotores anunciaron el regreso de Incubus a la Ciudad de México nos empezamos a preparar para el gran día. Muchos de nosotros no habíamos tenido la oportunidad de ver a la banda de California y esta sería nuestra oportunidad.

La expectativa era alta aunque, sabíamos, esta visita no llegaba en el mejor momento de la banda. Su álbum más reciente había sido lanzado en  2011 y desde entonces habían mantenido una discreción notable en cuanto a su presencia en las listas de popularidad.

Sin embargo, Incubus es una de esas bandas atemporales, es decir, han logrado que sus canciones permanezcan vigentes a pesar del paso del tiempo y eso, en sí, ya es un gran logro.  

Anoche, la ciudad era un caos (como todas las noches de fin de semana). El tránsito era insoportable, lo que entorpeció el camino hacia la Arena Ciudad de México. Sin embargo, al llegar al recinto se apreciaba gran movimiento. Había ya una gran cantidad de personas excitadas por ver a Brandon Boyd en vivo. 

Una vez dentro y, aproximadamente a las 8 de la noche, la Arena aparecía semivacía, pero poco a poco se fue llenando hasta tener un lleno (casi) total. Y sí, finalmente se congregaron alrededor de 12 mil 500 personas listas para desgarrar sus gargantas.

Tras una larga espera apareció en la pantalla una cuenta regresiva que anunciaba la salida de Brandon, Jose Pasillas, Mike Einziger, Dj Kilmore y Ben Kenney. Por supuesto la ovación de los presentes fue ensordecedora. El momento había llegado. 

El set abrió con energía algo escueta, abrieron “Quicksand” y “A Kiss to Send Us Off”, para cuando sonaron “Megalomaniac” y “Nice to Know You” la  fuerza aumentó muchísimo, pero sufrió una gran caída de la que ya no pudieron recuperarse. Y no es que los de Incubus hayan hecho mal su trabajo, son grandes músicos, sin embargo, no lograron impresionar. 

Brandon Boyd fue, durante todo el concierto, el centro de atención tanto por su voz, como por su proyección y (según las chicas) su físico. Las cámaras todo el tiempo estaban sobre él, lo cual era de esperarse, pues sus compañeros de banda realmente no hacen otra cosa más que salir al escenario y tocar, es decir, no se mueven, ni interactúan con la gente, por momentos parecía que todo fluía de forma mecánica.

El set incluyó grandes rolas como “Love Hurts”, “Anna Molly”, “Mexico” y “Are You In?”, pero no fueron suficientes. La banda seguía sin derrochar energía, sin demostrar pasión por lo que hacían en el escenario. La energía se vino abajo muy rápido. Sin embargo, la gente aplaudía todo. Aunque algunos se mostraban más preocupados por conseguir chelas que por admirar la actuación de la banda.

“Wish You Were Here” y “Sick Sad Little World” fueron las encargadas de terminar la primera parte del set. Tras un par de minutos de encore, Brandon y compañía regresaron al escenario para interpretar un par de canciones más. Y así, cerrar su presentación en la Arena Ciudad de México.

Para muchos fans de la vieja escuela fue una presentación insípida, francamente aburrida. Les faltó brillar, les faltó entregarse al público, sudar. Brandon luchó e intentó hacer que la presentación fuera un éxito, pero el peso de un espectáculo no puede recaer únicamente en manos del vocalista, se necesita pasión de parte de todos los que están sobre el escenario. Lamentablemente este no fue el caso.