Un chilango en Monterrey – V

Que empiece el duelo.

De que más guapos

«Debes oír a unas chicas de San Pedro», sugiere Rodolfo,
psicólogo, al pasear por esa zona. En la terraza de Starbucks Valle, Paula,
Luisa y Melche toman café. Esculpidas, 15 años, fashion total.

-¿Que tiene San Pedro que Monterrey no? -les pregunto.

-Más concentrado de que las tiendas y de que como que todo
esta aquí y de que el Fredos, BCBG, Yuppie y de que el Palacio.

-¿Qué diferencia hay entre los chavos de San Pedro y
Monterrey?

-Los de San Pedro, de que más guapos.

-¿Y los de Monterrey cómo las ven?

-Nos tienden a fresas.

-¿Van a Monterrey?

-Acá esta mejor, de que el colegio Americano, el Irlandés,
el Himalaya; tu clase de baile, gimnasio, tenis, natación. El Campestre es como
el club, haz de cuenta.

-¿Sus papás las dejan ir a Monterrey?

-Vas a casa de una amiga tipo cerquita, por la inseguridad
haz de cuenta.

-¿Qué es lo mejor de San Pedro?

-¿De que las plazas?

-No necesariamente.

-Orange Cup tipo Plaza Los Duendes.

Afuera, sobre los semáforos de Calzada del Valle -de
bulevares verdes con pericos cantadores- cuelgan semaforitos a la altura del
conductor para que los sampetrinos no se molesten en alzar la cabeza. Se dice
que las chicas de San Pedro tienen un sueño: casarse con un hombre que les
ponga su casa en Padre Island, Texas, para que sus niños corran en la playa. Y
ningún evento como la misa dominical en la Iglesia Mater Admirabilis, que no se
da abasto de tanta socialité.

De los residenciales con guaruras y calles con negocios como
la agencia Ferrari viajo al poniente , un área ruinosa con el negocio más
sincero del mundo: Bebidas Tropicales La Pocilga. «En esta calle -dice el
chofer- cuatro Zetas hicieron el narcotúnel para huir del penal de Topo Chico».
El boquete de siete mts de largo está cerca de la estación del metro Talleres,
donde veré al fotógrafo. Ahí, Jumbo, banda popera de la llamada Avanzada Regia,
posa para unas fotos. «Hace dos años Monterrey tenía un mood pacífico -dice
Clemente, el vocalista-. La violencia nos despertó el miedo». El fotógrafo me
avisa que en la Macroplaza el diario Récord juntó a famosos locales: Cepillín,
Mario Bezares, Poncho de Nigris y los payasos Chicharrines. Pero Av. Aztlán,
plancha de tráilers, nos hace llegar tarde. Sólo quedan los Chicharrines, que
atienden a sus fans.

-A la ciudad la cubre el miedo y ustedes hacen reír -les
digo.

-Dios nos puso esa misión. En ciudades peores, como Juárez,
estamos en un circo y al lado la tragedia. Con hijos en brazos, voltean y
dicen: ya están haciendo sus cosas.

-¿Qué lugar de Monterrey les gusta más?

-El mar es muy bonito -dice uno.

-Lo mejor es McAllen -se carcajea el otro.