Tijeras y cultura

La personalidad de Ssoni Park concuerda bien con el nombre de su estética Hair Charisma: su look estrafalario desentona con el aspecto anticuado del mobiliario donde corta el cabello, en un amplio salón en la calle de Londres, en la Zona Rosa, que se anuncia sólo con una manta vieja. Sus clientes vienen de Puebla, Guadalajara, Mérida o Sinaloa aunque ella casi no habla español.

Lleva ocho años viviendo en México,  pero Ssoni aún recurre al dibujo y las revistas para entender lo que quieren sus clientes. «Como 70% son extranjeros», me dice, refiriéndose no sólo a asiáticos, europeos o latinoamericanos, sino también a mexicanos. «El otro 30% sí son coreanos».

Sus clientes son modelos, actores de televisión y cantantes, desde la banda El Recodo hasta Klezmeron, entre otros, cuya fama ignoraba hasta que sus ayudantes mexicanas le han dicho quiénes son. Ssoni ha hecho buenos amigos y aprovecha sus relaciones con personas del mundo del diseño y el espectáculo: «Un amigo, el arquitecto Michel Rojkind, tiene muchos amigos actores». Cuando su nombre apareció en los créditos de un cortometraje de Raquel Romero Monterrubio, más gente la buscó.

Aprendió su técnica en Tokio, trabajó en Seúl antes de mudarse, y cada año asiste a seminarios en Nueva York. Su socia, Jenny Heo, es la hija de una estilista muy famosa en Corea: Sook-Ja Ahn. Había trabajado con Ssoni, y no dudó en venir cuando le propuso poner una estética en México. Acostumbradas al ritmo frenético y lo caro que es vivir en Seúl, en el DF han encontrado la fórmula perfecta: viven y trabajan en su propio negocio, todo a unas cuadras de distancia. Ganan como para viajar por México y, además, visitar su país una vez al año.