Lo primero que hacemos en los pueblos es visitar, con intenciones turísticas y no religiosas, la iglesia barroca que, tras décadas de saqueos, sucesivas remodelaciones y la decoración de cartulinas de colores que por fortuna sólo se encuentra en las iglesias modernas y los jardines de niños, la verdad no tiene ningún chiste… Exacto ¡igual que la iglesia de por tu casa!

Cómo venderla

-Inventa que el Santo de ahí es milagrosísimo: compra milagritos de latón al mayoreo y pégalos con fotos de tus tíos abuelos. Al rato tendrás filas de enfermos buscando curarse.

-Haz elogio de la arquitectura de ese templo con párrafos abstrusos. Aquí unos ejemplos: “Mezcla de diferentes estilos, desde el neogótico tardío hasta el pachuco churrigueresco”, “La planta en forma de cruz latina está ricamente ornamentada con motivos de intensa religiosidad”.