La Hemeroteca Nacional: el ‘asilo’ de periódicos y revistas

Aquí descansan las viejas publicaciones

Los periódicos y revistas son considerados como patrimonio cultural de la nación, por lo que la Universidad Nacional Autónoma de México se encarga de reunirlos y preservarlos en la Hemeroteca Nacional, la cual fue fundada oficialmente el 28 de marzo de 1944.

 

Localizada en Ciudad Universitaria e inaugurada en 1979, su acervo está dividido en dos colecciones: Fondo Reservado y Fondo Contemporáneo. El primero está conformado por publicaciones periódicas nacionales que datan de 1722 a 1916, además de algunas curiosidades del extranjero editadas entre 1665 y 1920.

 

Distribuidos en 40 salas y cuatro pisos, en el Fondo Contemporáneo hay más de 500 títulos de periódicos y revistas posteriores a 1917 –provenientes de todo México y de algunos países del mundo-, además de cómics, boletines y gacetas de gobiernos locales e instancias internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas.

 

Un poco de historia

Fue en 1912 cuando se empezó a reunir una colección de periódicos y revistas de todo el país en el templo de San Agustín, que se encuentra en la calle de República de El Salvador, en el Centro Histórico.

 

En 1927, el Presidente Plutarco Elías Calles decretó la creación de la Biblioteca Nacional de México, la cual abarcaría también una colección de periódicos nacionales y extranjeros, conformándose así la Hemeroteca Nacional.

 

Para 1944, como los materiales reunidos en la hemeroteca ya no cabían en ese recinto, se trasladaron al templo de San Pedro y San Pablo, que también pertenece a la UNAM y que se encuentra en las calles de Carmen y San Ildefonso (donde hoy está el Museo de las Constituciones).

 

En 1967, la UNAM creó el Instituto de Investigaciones Bibliográficas, al que pertenecen la Biblioteca Nacional y la Hemeroteca Nacional; y en 1979 se inauguró el edificio actual que alberga a ambas instancias y que se localiza en la Zona Cultural de Ciudad Universitaria. En 1992, el Gobierno federal asignó recursos a la UNAM para construir un edificio anexo, en donde hoy se localiza el Fondo Reservado.

 

La actualidad

El edificio de la Hemeroteca Nacional sigue siendo moderno y amplio, aunque el olor a papel y tinta es, irremediablemente, una referencia al pasado, de cuando la gente tenía que esperar a la mañana siguiente para enterarse de las noticias y no sólo tenía que voltear a ver la pantalla de un dispositivo de bolsillo.

 

La búsqueda de materiales del Fondo Contemporáneo puede hacerse en las computadoras que se encuentran al centro del recinto o en cada piso, pero también es posible hacerla en línea (catalogobibliotecanacional.iib.unam.mx). Eso sí, para consultarlos, hay que solicitarlos llenando a mano una ficha de papel.

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papeleta (Carlos Tomasini)

Como todo trámite en la UNAM, mientras menos gente haya, mejor será la atención que recibas, además de que deberás ser amable con el personal y aguantar vara si no te resuelven una duda o te incomoda la manera en la que se dirigen a ti. Sin embargo, el trato suele ser amable.

 

En cuanto al Fondo Reservado, hay que respetar los criterios establecidos para cada material, ya que se trata de materiales que deben ser tratados de manera especial debido a su deterioro y proceso de conservación.

 

Otras curiosidades

También hay consulta a través de otras plataformas, como microfilm, y desde hace unos años también hay algunos materiales disponibles en línea a través de la Hemeroteca Nacional Digital de México (hndm.unam.mx); sin embargo, todavía hay pocos títulos y, la verdad, la experiencia no es la misma, porque ver, tocar y hasta oler los periódicos de otras épocas también ayuda a conocer un poco de la historia.

 

El material mexicano más antiguo es La Gaceta de México, editada en 1722, pero también cuentan con una publicación francesa llamada Le Journal des Savants, la cual era una publicación científica que data de 1665.

 

También se pueden encontrar publicaciones clave de la historia del periodismo mexicano, como El Imparcial o El Monitor Republicano, o algunos materiales de colección de las historietas mexicanas, como Paquín, La Familia Burrón y Lágrimas y Risas. De hecho, su catálogo de historietas consta de 648 series publicadas en el siglo 20.

 

Por lo pronto, nosotros nos dimos a la tarea de buscar y solicitar el primer número de Chilango, que data de noviembre de 2003. El proceso que pasó entre la búsqueda y la solicitud del material fue de unos 5 minutos, más otros 3 minutos que tardaron en entregarnos el volumen.

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Ana Claudia (Carlos Tomasini)

Uno de los servicios de la Hemeroteca Nacional es el fotocopiado, el cual, si el material lo permite, cuesta 50 centavos, mientras que si deseas tomarle fotos, debes pagar 150 pesos.

 

Abre de lunes a viernes a partir de las 9:00 horas, y cada servicio cierra a diferente hora, por ejemplo, el préstamo de periódicos termina a las 16:00 y la consulta de microfilmes a las 18:00, por lo que es recomendable revisar antes su sitio web: hnm.unam.mx.

 

La Hemeroteca Nacional no sólo es para investigadores, tesistas, preparatorianos que hacen tarea y nostálgicos de las publicaciones impresas, por lo que bien vale la pena una visita nomás por el puro gusto de conocerla.

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