Clinton vs. Trump: las debilidades de cada uno

Las armas con las que peleará cada candidato

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En la política, todos tienen cola que les pisen…, pero en el primer debate presidencial, que se realizará hoy por la noche, la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump intentarán mostrar al pueblo estadounidense y al mundo sus fortalezas y virtudes para proyectar la mejor versión de sí mismos. Sin embargo, lo candente de este primera de tres confrontaciones, que se estima alcanzará los 100 millones de telespectadores, serán esos probables momentos en los que ambos candidatos disparen misiles verbales para dinamitar la popularidad del contrincante. Aquí el arsenal con el que contarán Trump y Hillary para atacarse.

Las armas de Trump…

– La salud de Hillary

Tras especulaciones constantes sobre el estado físico de Clinton –en internet se rumora que padece desde Parkinson hasta demencia vascular–, el momento más delicado de su campaña fue en el homenaje del 11 de septiembre cuando se desmayó y todo fue grabado. Se vio obligada a reconocer que padecía neumonía. Este episodio se suma a un historial médico de hipotiroidismo y de coágulos vasculares. Por este último problema tuvo que ser intervenida quirúrgicamente en 2013, cuando era Secretaria de Estado, para disolver un coágulo ubicado en la parte trasera de su oreja derecha, que le pudo haber causado una trombosis.

– El escándalo de su email

Se hizo público en marzo de 2015 que 2 mil 100 correos de Clinton fueron hackeados; varios de ellos eran clasificados “top secret”. Este incidente deja muy mal parada a Hillary porque según el Departamento de Estado, en un informe que publicó en mayo, esto sucedió porque ella no siguió el método apropiado y las normas mínimas de seguridad, pues su privacidad fue vulnerada porque ella empleó desde su casa en Nueva York su correo personal para recibir y mandar información clasificada. Este episodio la proyecta al menos como ingenua y Trump no dejará pasar la oportunidad de subrayar eso en el debate. 

– La Fundación Clinton

Su organización filantrópica, creada en 1997, ha sido blanco de múltiples controversias. Se estima que ha recaudado 2 mil millones de dólares, y lo polémico es que muchas de esas donaciones millonarias provienen del extranjero, lo que puede resultar en un conflicto de interés. The Economist publicó un estudio en febrero pasado en el que revela que el 53 por ciento de los encuestados tachan su fundación como “deshonesta” y “poco confiable”.

– Cuestionable inversión

En 1994, cuando Hillary era Primera Dama, invirtió mil dólares en Tyson Foods y, en tan sólo 10 meses, obtuvo una enorme ganancia de casi 100 mil dólares debido al volátil mercado. La prensa cuestionó que, tal vez, al contar con información privilegiada, pudo haber tomado provecho de la situación. Más adelante también se descubrió que Tyson Foods fue uno de los principales contribuyentes para la gobernatura de Bill Clinton, en cuyo mandato la empresa se benefició mediante prestamos estatales de hasta 9 millones de dólares, según reportó The New York Times.   

– El ‘sexgate’

Debido al discurso políticamente incorrecto de Trump, nada garantiza que el republicano no cruce la línea de lo personal. De ser así, en un intento por humillarla, podría recordar la infidelidad de Bill con su asistente Mónica Lewinsky, cuando él era presidente en 1998.

…y las de Hillary

– El racismo y xenofobia de Trump

Uno de los pilares de su propuesta política para llegar a la presidencia y “hacer a América genial otra vez”, es su postura antiinmigrante. Sin embargo, jamás ha detallado cómo construirá la famosa muralla en la frontera –siendo que el gobierno mexicano dijo, tímidamente y en privado, que no correría por su cuenta–; además, varios especialistas han expresado cuán inviable es hacerla por su costo y su poca efectividad, ya que la gran mayoría de inmigrantes que llegan a Estados Unidos, lo hacen por avión. Otro elemento que contrasta con su discurso es que se comprobó que para la construcción de su icónica Trump Tower en Nueva York, empleó a obreros polacos indocumentados. Además, existen sospechas de que su esposa Melania, ex modelo eslovena, trabajo comó indocumentada en Estados Unidos.    

– Misoginia

Trump tiene fama de tratar mal a la mujeres: están documentadas expresiones suyas como “cerdas gordas” u “objetos negociables” cuando se refiere al género femenino. Previo a estar el frente de Miss Universo, en 1992, se asoció con George Houraney y Jill Harth para realizar el concurso de belleza American Dream y la pareja lo demandó por incumplimiento de contrato. Revelaron que acosaba a las concursantes, también a su socia Harth, y que evitaba que hubiera participantes afroamericanas. Sin embargo, la disputa se resolvió fuera de la corte y llegaron a un acuerdo económico.

– Malas compañías

Se le ha relacionado con criminales. El periodista Wayne Barret publicó que en los 80, el candidato republicano tenía vínculos con el mafioso Tony Salerno, quien tenía como abogado a Roy Cohn, también representante legal de Trump. El periodista Michael Isikoff también reportó que Trump era cercano a Robert LiButti, asociado al mafioso neoyorquino John Gotti, a quien invitaba a su yate y helicóptero. Se tiene registro que Trump le compró 9 autos de lujo a LiButti.

– Defraudador

El empresario creó Trump University, un centro de estudios de negocios y administración empresarial para aprender a hacerse ricos. Sin embargo, fundada en 2005 y cerrada en 2010, fue catalogada por los estudiantes como una estafa por el pobre nivel académico. De hecho, nunca fue una universidad formal, violando así la ley de Nueva York al operar sin una licencia, por lo que se vio obligada a cambiar al nombre a Trump Entrepreneur Initiative. Hasta la fecha existe una disputa legal por 40 millones de dólares por defraudar a los estudiantes.

– Su pasado empresarial

Uno de los discursos que Trump repite hasta el cansancio es que él no es un político que está comprometido con quienes financian su campaña; él afirma que él es un entrepreneur exitoso que se banca solo su carrera presidencial y por eso mismo, aunado a su capacidad empresarial, le dan la experiencia suficiente para ser un buen presidente. Así se vende… sin embargo, Trump no es tan exitoso como se piensa. Se ha declarado en bancarrota durante cuatro ocasiones (1991, 1992, 2004 y 2009) y desde 1980 hasta la fecha acumula muchas demandas por incumplimiento de pago y de contrato.   

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