Defensa de colita de caballo y barba que hasta a la selección llegó.

¿A qué se refiere?
Este apodo es excelente por su origen. Cuando el señor Gutierrez jugaba en el Atlante, se le conocía como “El Potrillo”, porque, ¡Oh, sí!, corría rápido. Después emigró a las “Águilas” del América, y el potrillo mutó de forma: un caballo con alas, “El Pegaso”. Quién iba a pensar que nuestros espléndidos narradores supieran algo de animales fantásticos. O algo, a secas.

Obviamente ustedes saben a quién agradecer por este gran apodo.

¿Pegó?
Vaya uno a saber: “El Pegaso”es uno de tantos futbolistas que pasóa la oscuridad después de su retiro. Pero no te sorprendas si algún día, en una liga llanera, escuches a alguien gritar: “¡Rómpele su… pierna, Pegaso!”.