“La señorita Julia”, el clásico de Strindberg, vuelve a escena

VÍAIra Franco
La señorita Julia
Foto: Edgar Durán

La historia de una mujer burguesa que seduce a un sirviente casado puede parecer, en nuestro siglo –y en nuestro país de profundas desigualdades raciales y de clase– algo atrevido, pero en la Suecia del siglo XIX, fue, de entrada, una obra prohibida.

Al escribirla, Strindberg sabía que estaba haciendo un muestrario del alma en lo que respecta al poder y el deseo en su versión femenina, por lo que sigue siendo un texto vital para la sociedad actual. «Se toca la responsabilidad del que aspira a la libertad pero que la pierde, víctima de su tiempo y de sus decisiones», dice Martín Acosta, director de esta puesta en escena quien, más allá del escándalo o el tema del género, ha decidido explorar, entre otros temas, la sutil cárcel de la inteligencia, donde vive la señorita Julia, aburrida de su entorno lleno de exigencias sociales.

La señorita Julia es Cassandra Ciangherotti, dueña de una delicada interioridad que, a decir de Acosta, provoca en el público una postura de compasión crítica hacia el personaje, pues a pesar de tener grandes errores, no merece –como ningún ser humano– esa total destrucción: «Julia es esa energía femenina de Lilith, de las partes oscuras», dice Ciangherotti. Por su parte, la pareja de sirvientes (Rodrigo Vidalgo y Xóchitl Galíndez) son pensados como la materialización de la estructura moral social, pues hasta la mujer, al enterarse de que su marido tiene un amorío con la patrona, se niega a servirla “pues no la respeta”.

Por fortuna, estamos frente a una puesta en escena que se niega a ser ilustrativa y, en cambio, rescata ciertos rasgos oníricos que se filtran en la dramaturgia: la fiesta en que se enamoran ocurre en la Noche de San Juan, un 21 de junio, en la que tradicionalmente se exacerban las pasiones, salen las ninfas, los duendes y los trasgos en la exuberancia del verano nórdico. Una obra intensa como pocas, en una puesta que promete no dejarnos salir igual que como entramos.

La señorita Julia

Teatro Milán (Lucerna 64, Juárez).
De August Strindberg.
Dir. Martín Acosta, con Cassandra Ciangherotti y Rodrigo Vidalgo.
Miércoles y jueves 20:45 h, $350.
A partir del 11 de julio.

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