15 curiosidades de José Alfredo

El 'hijo del pueblo' siempre será recordado

De José Alfredo Jiménez aprendimos que al cantarle a nuestras derrotas y desgracias comenzamos a vencerlas y superarlas. Todos tenemos una canción favorita de amor o tristeza de su autoría para escucharla entre copa y copa, así como el tenía una canción para cada novia y cada ausencia.

Enamorado sin remedio, parrandero por placer y portavoz de los sentimientos nacionales, así era José Alfredo, y sus canciones siguen vigentes. Es uno de los compositores mexicanos más cantados y queridos, por eso lo recordamos con 15 curiosidades de “El Hijo del Pueblo”.

Nombre y apodos

Su nombre completo es José Alfredo Jiménez Sandoval, nació en Dolores Hidalgo, Guanajuato, el 19 de enero de 1926, es hijo de Agustín Jiménez Aguilar y Carmen Sandoval. Tuvo tres hermanos: Concepción, Víctor e Ignacio. Desde niño lo apodaban “Fello”, ya como un artista consolidado le decían “El Embajador de la Música Ranchera Mexicana”, “El As de la Música Ranchera” y “El Hijo del Pueblo”; por su gusto por el alcohol y la parranda le llamaban “El Patrono de las Cantinas”.

¡Dos madres!

Al quedar huérfano de padre, a los 10 años impulsado por la necesidad abandona Guanajuato para instalarse en la Ciudad de México con su tía Refugio, tiempo después su mamá y hermanos lo alcanzarían. La llamaba cariñosamente “tía Cuca”, ella nunca se casó y ayudó a su hermana Carmen en el cuidado y la educación de sus cuatro hijos, sentía un especial cariño por José Alfredo y él decía que ella era su “segunda madre”. http://www.youtube.com/watch?v=gNgFxBcrlUo

Cambio de escenario

Su buena estatura y su complexión delgada lo hicieron destacar en el futbol como portero a los 18 años y llegó a jugar en Primera División con los clubes Oviedo y Marte, pero dejó las canchas por los escenarios y los estudios de grabación, decidió tomar la pluma, el papel y el micrófono para cantarle a México.

Camino a la fama

Trabajó en la tienda de abarrotes que abrió su mamá y su tía Cuca en Santa María La Ribera. Además fue mesero en el restaurante de antojitos yucatecos “La Sirena” por el rumbo de San Cosme donde también cantaba con el grupo Los Rebeldes. El lugar era frecuentado Andrés Huesca, quien oyó hablar de él, le grabó el tema “Yo” y lo encaminó a la fama.

Ranchero citadino

Aunque sus canciones tenía referencias al campo mexicano, pocas veces lo visitaba, incluso no conoció el mar pero escribió una canción sobre él describiéndolo (El siete mares). El ejemplo más visible es el tema “El corrido del caballo blanco” donde frases como “ya se iba cayendo, que llevaba el hocico sangrando” y “dicen que cojeaba, de la pata izquierda, y a pesar de todo, siguió su aventura”, la escribió pensando en su automóvil Ford blanco que siempre se le descomponía cuando andaba de juerga nocturna.

Serenatas chilangas

Enamorado sin remedio, José Alfredo invitaba a Chavela Vargas a “dar gallo” en la Ciudad de México a las conquistas de ambos, acompañados únicamente por una guitarra y una botella de tequila, se entendían bien “de borracho a borracho”, había perfecta complicidad y la gente que los veía en la calle no sabía si la serenata era para la novia de Chavela o la de José Alfredo. Una de las serenatas fue a una mujer argentina de nombre María que vivía por Insurgentes Centro y mientras él echaba romance, “La Chamana” cantaba.

Charla con Dios

Cuando agarraba la botella y la juerga, José Alfredo confesaba que platicaba con Dios sobre la vida, el amor, la tristeza, por eso le dedicó una canción “Las ciudades”: “Te vi llegar, y sentí la presencia de un ser desconocido; te vi llegar, y sentí lo que nunca jamás había sentido… Te dije adiós, y pediste que nunca, que nunca te olvidara; te dije adiós, y sentí de tu amor otra vez la fuerza extraña”. Tema que no menciona a ninguna mujer, él decía que era una oración.

No la chifle que es cantada

Sin educación musical y sin saber tocar los instrumentos, pero José Alfredo silbaba el ritmo que le gustaba para las canciones y Rubén Fuentes le hacía los arreglos musicales para que lo acompañara el Mariachi Vargas de Tecalitlán.

Tufo etílico

Su gran sensibilidad le permitió escribir más de mil canciones, todas ellas sencillas y claras pero bastante emotivas, en un gran número de ellas hace referencias a las bebidas alcohólicas y sus efectos, por ejemplo Tu recuerdo y yo: Estoy en el rincón de una cantina, oyendo una canción que yo pedí, me están sirviendo ahorita mi tequila, ya va mi pensamiento rumbo a ti…

Canción matrimonial

Para pedirle matrimonio a Paloma Gálvez compuso el tema “Paloma querida” y se la interpretó en una serenata: Por el día que llegaste a mi vida, Paloma querida me puse a brindar… yo no sé lo que valga mi vida, pero yo te la vengo a entregar, yo no sé si tu amor la reciba, pero yo te la vengo a dejar… Se casó con ella y tuvo dos hijos: José Alfredo y Paloma. Con la Canción “Serenata sin luna” desvaneció una leve diferencial conyugal que los mantuvo separados.

Mucho corazón

Además del alcohol, su otro vicio era el amor por las mujeres. Su táctica se seducción era escribirles canciones, a Cristina Fernández le compuso “Ella”, aunque hay quienes dicen que fue para María Felix: Me canse de rogarle, me canse de decirle, que yo sin ella de pena muero; otro romance fue con Lucha Villa, a quien le dedicó “Amanecí en tus brazos”: Amanecí otra vez, entre tus brazos, y desperté llorando, de alegría, me cobijé la cara, con tus manos; aunque el corazón de “La Tigresa” Irma Serrano latía por Gustavo Díaz Ordaz, le compuso “Si nos dejan”: Yo creo podemos ser un nuevo amanecer de un nuevo día, yo pienso que tú y yo podemos ser felices todavía; y a uno de sus últimos amores, Alicia Juárez, le cantó “Te solté la rienda”: y cuando al fin comprendas, que el amor bonito, lo tenías conmigo, vas a extrañar mis besos, en los propios brazos, del que esté contigo… http://www.youtube.com/watch?v=5TsuA07-eN4

Creador de estrellas

Las canciones de José Alfredo Jiménez ayudaron a consolidar el éxito y la fama de muchos artistas que interpretaron magistralmente sus temas, algunos de quienes grabaron sus composiciones fueron Pedro Infante, Lola Beltrán, Lucha Villa, Miguel Aceves Mejía y Chavela Vargas.

Amor por el pueblo

Agradecido por el cariño y el éxito que le dio el público les compuso temas “Gracias”: Cómo puedo pagar, que me quieran a mí, por todas mis canciones, ya me puse a pensar y no alcanzo a cubrir, tan lindas intenciones. Se sentía identificado y se convirtió en el poeta popular que supo atrapar el gozo y el dolor de la gente: “te adoré, te perdí, ya ni modo”, donde una derrota se convierte en una victoria. En la canción “El hijo del pueblo”: Yo compongo mis canciones, pa’ que el pueblo me las cante, y el día que el pueblo me falte, ese día voy a llorar. http://www.youtube.com/watch?v=P_JdnBQlwf0

Profeta fatal

Pareciera que los visualizó y los plasmó en una canción “entre copa y copa se acaba mi vida” y así fue. El alcohol mató a José Alfredo Jiménez. Murió de una cirrosis hepática el 23 de noviembre en la Ciudad de México. Catorce días antes tomó su auto, dejó el hospital donde convalecía y fue a buscar a su hijo para festejar juntos los 18 años de José Alfredo Jr., compraron un “pollito” para cenar y jugaron dominó toda la noche.

…no vale nada!

Declaró públicamente que no quería ser llevado a la Rotonda de los Hombres Ilustres por si algún presidente se le ocurría, él quería ser sepultado en Guanajuato y escogió su propio epitafio: “La vida no vale nada. José Alfredo Jiménez”. 

65673La vida no vale nada
La vida no vale nada