4 hipótesis descocadas del asesinato de Paco Stanley

Pelea por la plaza, narcodeudas e infidelidad

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El asesinato de Paco Stanley, conductor de televisión y comediante, conmocionó a la Ciudad de México en 1999, comenzaron las especulaciones de que si fue por un crimen pasional, por celos profesionales o un ajuste de cuentas con el narcotráfico.

La Procuraduría capitalina realizó la investigación y arraigó a los presuntos culpables, quienes después fueron puestos en libertad por falta de pruebas.

Este 7 de junio se cumplen 19 años del asesinato de Paco Stanley; sin embargo, el crimen no ha sido aclarado y tampoco hay responsables en prisión, solo flotan en el viento rumores, por eso te presentamos…

4 hipótesis no muy descocadas del asesinato de Paco Stanley

Deuda condonada

Un expediente de la procuraduría capitalina sobre el asesinato de Paco Stanley señala que, por una fuerte deuda económica, Luis Ignacio Amezcua “El rey de las metanfetaminas” lo planeó junto con Erasmo Pérez Garnica “El Cholo”, durante una reunión en la zona 3 estancia 9 del Reclusorio Sur el 22 de abril de 1999. “El Cholo” y Paola Durante debían acordar el día del homicidio con Mario Bezares, quien, a cambio de «ubicar a la víctima», saldaría su deuda con Amezcua y al mismo tiempo se libraría del préstamo que le hizo Stanley.

Vínculos con el narco

En el boletín de prensa de la PGJDF con fecha 27 de agosto de 1999 se establece que existía una estrecha relación de Amado Carillo “El señor de los cielos” y Paco Stanley; incluso, que lo recibía en sus oficinas. Durante un asalto en noviembre de 1998, en el restaurante Las gaoneras, el conductor de televisión recibió la primera amenaza de muerte, ya que, al ser despojado de su reloj, le informó que había sido enviado por Luis Ignacio Amezcua a matarlo.

Después del incidente, Paco Stanley tramitó un permiso de portación de arma ante la Secretaría de Gobernación, que le fue otorgado el 11 de mayo de 1999; además, contrató a los hermanos Fernando y Enrique Pérez Tamayo como escoltas. El miedo no andaba en burro.

Trascendió que a Paco Stanley lo mataron porque le debía dinero al narcotráfico, al parecer se había negado a pagar una deuda y había mandado a volar a su proveedor.

Por eso, el 7 de junio de 1999 en el restaurante El charco de las ranas el conductor de televisión fue asesinado de cuatro disparos en la cara y la cabeza; además, Jorge Gil recibió seis disparos. Mario Bezares resultó ileso porque tardó 15 minutos en salir del baño, pero las constancias de la averiguación previa señalan que fue el responsable de que Paco Stanley estuviera colocado en la posición exacta que requería “El Cholo” y sus acompañantes para ejecutar el crimen.

De chivo los tamales

Durante años, las bromas de Paco Stanley con respecto a la esposa de Mario Bezares en los programas de televisión en vivo eran recurrentes y se especuló que el hijo de Brenda no fuera de Mayito, sino de Paco. Hubo quienes pensaron que Mario Bezares conspiró para matar a Paco Stanley, ya que se congraciaría con el narco y eliminaría a su sancho.

Malos pasos

Los estudios periciales establecieron que Paco Stanley presentaba lesiones en las fosas nasales, traía cocaína en el momento del atentado y en su vehículo se encontró un molino que se utiliza para pulverizar la coca. Entre sus ropas, llevaba una identificación vigente como servidor público de la Dirección General de Normatividad y Supervisión en Seguridad de la Subsecretaría de Seguridad Pública de la Secretaría de Gobernación. Se dijo que Stanley tenía una cuenta de 5 millones de dólares en Islas Caimán. Y Mario Bezares dio positivo para cocaína en su análisis de orina.

Un informante de la DEA aseguró que Paco Stanley pertenecía a la estructura del cartel de Juárez, en una de las líneas de investigación se le señaló como proveedor de droga entre los adictos del mundo del espectáculo, al estar vinculado con los hermanos Muñoz Talavera, capos del cartel de Juárez.

La versión expone que fue acribillado por sicarios de los Arellano Félix, enemigos de Amado Carrillo en la batalla por ganar la plaza del entonces Distrito Federal, que los autores materiales fueron Luis Alberto Salazar Vega “El Bolas”, Rubén Quintero Madrid “El Rito” y un hombre apodado “Hitler”. Le estorbaba al Cártel de los Arellano Félix.