Cuando llegas a Nudo Negro, el gerente del restaurante, te asesora para que vivas la experiencia completa. El menú se basa en platos para compartir hechos de mezclas. Se trata de una cocina que parte de México y se mete a otras cocinas: Europa, África, Asia y Medio Oriente.

Un ejemplo son los tacos en tortilla de harina de top Sirlon rostizado que por sus ingredientes como el queso cheddar añejo gratinado, el shitake encurtido y la salsa Sriracha son una mezcla de sabores del norte de México, Estados Unidos y Asia.

Además no hay reglas para comer, sobre la mesa se ponen cubiertos y palillos chinos pero no hay una manera específica para cada plato, es decir que si pides los dumplings rellenos de pato, puedes comerlos con el tenedor. Lo importante es disfrutar los platillos de cualquier forma.

El postre es para compartir; la idea es que todos metan su cuchara y prueben con una taza de café o un coctel clásico. Nosotros probamos el bizcocho de cous cous, helado de gloria con Jack Daniel’s, cremoso de caramelo y reducción de café; la mezcla del helado y el cremoso nos pareció fenomenal.

Compartir platillos con sabores e ingredientes de todo el mundo que son bonitos a la vista por la minuciosidad de su montaje, probar el pan de ajonjolí y hierbas finas que se lleva a las mesas recién horneado y recordar viajes o momentos a través del sabor de un ingrediente son sólo algunas de las razones por las que te recomendamos Nudo Negro.

Un plus es su extensa carta de cocteles clásicos y vinos nacionales e internacionales. Hay botellas por menos de 500 y cocteles añejados en vidrio y en barrica.